Athletic Club de Bilbao

Hay asuntos en los que la racionalidad se va directamente al cuerno. En los que influye el sentimiento, en el sentido de emoción pegada a la tierra. Asuntos, en fin, en los que tras escuchar historias legendarias de boca de tus padres, tíos, abuelos, no puedes hacer nada menos que rendirte y declararte lleno de una locura que se llama fútbol, que se llama en nuestro caso Athletic Club de Bilbao.

Estadio del Athletic Club de Bilbao, circa 1950

Estadio del Athletic Club de Bilbao, circa 1950

Desde hace dos años, los seguidores de este club estamos sufriendo un dulce tormento cada fin de semana, sabiéndonos al borde del abismo del descenso a segunda división. Para aquellos que lean estas líneas desde lejos debo decir que el Athletic para nosotros es algo más que un club de fútbol. En una sociedad convulsa muchas veces ha sido, en el pasado, la argamasa que nos ha mantenido unidos por encima de nuestras ideas o ideologías.

Un club legendario, un club señor, una afición respetada y respetuosa con el contrario. Caso único en el balompié mundial, un grupo de jugadores, todos nacidos en el País Vasco, que han demostrado que se puede competir de igual a igual contra estrellas legendarias y contra equipos con miles de millones de presupuesto anual. Un equipo que ha contado con nombres en sus filas como Pichichi, Iriondo, Iribar, Zarra, Dani… El club que siguió durante toda su vida mi aita y el que me dejó en herencia cuando se marchó a ver jugar a las estrellas en el campo de sueños de la otra vida.

ps

Reedito este post que escribí en el 2007, hoy cerca de jugar  dos finales. Da igual,  lo que escribí tiene el mismo valor en la derrota y en la victoria. El futbol como elemento de unión, como valor y no como arma arrojadiza. El modelo a seguir, con humildad y sabiendo que, aunque se pierda, siempre te levantas, a tu estilo, con estilo. Y por cierto , ese niño de la foto, hoy ya no ejerce de médico pero, en el cambio, está en la directiva que contrató a Don Marcelo Bielsa y que tantas alegrías nos ha dado este año del 2012.


Viento

Viento.

Un estado de ánimo o un fenómeno meteorológico. El viento es, quizás, de entre todos los meteoros el más metafórico. Estamos en mitad de vientos de cambios, el viento nos mueve a su antojo, el viento cuando sopla fuerte y se convierte en huracán, tifón y ciclogénesis,  nos aparta de nuestro camino. Churchill que era maestro de la motivación, le dijo a su pueblo en plena Guerra Mundial, cuando en  la batalla de Inglaterra pintaban bastos,  que el cometa sólo se eleva con el viento en contra. Los hindús, que son gente forjada en la adversidad, proclaman: “no hay árbol que el viento no haya sacudido”. Esto quiere decir que no te preocupes amigo o amiga; eso pasará. Siempre habrá una adversidad en tu pasado, presente o futuro a la que hacer frente. En nuestra decisión está ser hojas en el viento o sauces flexibles que se adaptan frente a las ráfagas de la mala fortuna y luego se ponen en pie cuando pasa el tifón; si es que pasa. Suele pasar. (A veces).

Viento

Viento

Lo dice Quique González, y le acompaña Edu Ortega (grande) en el directo: Soy veraneante accidental en la ciudad del viento,  Subo la montaña que se oculta tras el vuelo de tu falda. En la ciudad del viento.


Aires de Novecento

En días como estos, en los que el recurso a la rebeldía tendría que  ser más necesario que nunca, me acuerdo de Novecento.  Hace mucho que ví película de Bertolucci.  Cuando la recuerdo,  me da la impresión de que era un film excesivamente maniqueo. Casi una acción de propaganda. Con los malos, los patronos, malísimos y con unos obreros explotados de manera salvaje.  No se si en esos tiempos la situación que refleja Bernardo era lo real o la historia era un cromo panfletario. Posiblemente si hoy en lugar de mirar nuestras fábricas,  nos   vamos a Vietnam, a Marruecos  o las empresas chinas donde fabrican nuestros flamantes ipads habrá más de un patrón como el sádico fascista Attila Mellanchini.

Somos de una generación, de un tiempo y circunstancias  que, en líneas generales lo ha tenido muy fácil: cuando estás cómodo es normal que  te adormezcas. Si miro hacia atrás veo a mi abuela, viuda,  sirviendo cuarenta años casas de la burguesía de Negurí. Cuidando a los hijos de los demás y sin un sólo minuto para ocuparse de los suyos.  O a mis padres afrontando un a incierta emigración, en el otro extremo del mundo,  para dar de comer a sus hijos. Por otra parte, siempre me acordaré la frase de un conocido, que de tendencias de izquierda, en el momento que triunfó en los negocios y empezó a vivir bien me dijo que en ese mismo instante cambiaba de voto, viraba a la derecha. Nunca entendí eso.

Son tiempos confusos pero por eso,  nuestra capacidad de responder a los retos debe ser más elaborada. Lo que tengo claro es que nadie va a llegar a solucionar mis problemas.  Hay muchas vías para enfrentarse a un cambio de ciclo pero no todas suponen que al hacerlo perdamos todo lo que antes conquistaron los que nos precedieron.

Pellizza da Volpedo, 'Il quarto stato'

Pellizza da Volpedo, 'Il quarto stato'


Vada a bordo, cazzo

Este singular blog, medio abandonado, renqueante,  tiene sus cosas curiosas. De puertas afuera mencionaré las satisfacciones que me sigue dando para el poco tiempo que le dedico. En sus once años de existencia y por su actividad, he conocido a personas a los que ahora puedo llamar amigos, me he enriquecido con centenares de aportaciones respetuosas, sensatas y divertidas. Ha puesto en contacto a decenas de personas de todo el mundo que llevan mi apellido y gracias a eso se han reencontrado familiares lejanos. También uno de los post sirvió de ayuda para que se reparará un flagrante injusticia.  Sólo por eso ya ha merecido la pena. Ahora que leo que mucha gente se queja de los trolls que asaltan sus bitácoras, puedo decir (lo diré bajito por si acaso)  que sólo he tenido un troll (persistente, como todos los de su especie, pero  que como dejé de alimentarlo se murió de inanición, pobrecito).

De puertas adentro, repaso las sorprendentes estadísticas  y me doy cuenta que  aquí  se ha  debido de hablar de temas que son atemporales y que interesan a un gran número de personas de todo orden y condición. Uno de esos temas, por el que siempre he tenido una especial fijación, es el del naufragio del Titánic. Un símbolo de la condición humana, una parábola de nuestra sociedad occidental ensimismada, siempre repartiendo culpas a la diestra y a la siniestra, pero que en el momento de enfrentarse a los problemas globales se centra en la solución individual y grita sálvese quién pueda y mirmidón el último.

Me resulta, de pura caricatura,   entrañable  el Titánic de opereta del crucero Costa Concordia.  Con un malo tan risible como el comandante Schettino. Casi igual en su meridional apostura  que Edward John Smith, comandante del Titanic que aguantó en la cabina hasta que lo engulló el mar. El kilo de héroe es ahora mucho más caro, debe ser cosa de la inflación. Y el kilo de responsabilidad y de orgullo torero se cotiza muy alto. Lo dicho, nadie es culpable de nada. Estamos en un continente que se hunde placidamente mientras la nave asiática, repleta de remeros jóvenes y hambrientos, ya alcanza una velocidad (valga la contradicción) de crucero y contempla a nuestro transatlántico que se ladea peligrosamente.

Y todos en la cubierta oyendo la orquesta y repartiendo culpas. A los que mandan, a los bajíos que nos impiden navegar. A la mar que antes nos impulsaba y ahora  con la marea en nuestra contra, nos saca de la plácida ruta que indolentemente seguíamos.

Y debiéramos de mirar a esa barquita llena de gente flaca, que reman sin descanso. Y empezar a bogar con fuerza, porque sólo una persona no mueve un barco,  pero si todos nos aplicamos la cosa mejora. Nuestros padres, al menos los míos,  pasaron hambre, exilio  y una guerra,  y no se quejaron. Yo nunca les oí quejarse. Tomaron el rumbo de sus vidas y las cambiaron. Con pequeños gestos, con actitudes y sobre todo con trabajo.

A todos los que se quejan, sin hacer nada, dan ganas de que llegue el Comandante  Falco de turno y que les diga voz tronante “¿estás cansado, no? ¿tienes y miedo quieres irte a tu casa? Pues, no. Vada a bordo, Cazzo!


Birubao, Blomdem, Madariaga y otros

Hola. Por aquí seguimos. No se ha cerrado el blog, ni se ha trasladado ni ha ocurrido nada que impida que este proyecto veterano continúe.  Sigo con la escritura compulsiva,  sólo que ahora está dedicada (la escritura) a temas menos visibles y confesables o  a otras aficiones como el blog comunitario Don Manuel que perpetramos un grupo de periolistos y que nos divierte sobremanera.

Tenía pensado escribir algo urgentemente,  sobre todo pensando en aquellos amigos que se han tomado la molestia de ponerme en el lado derecho de su blog como el,  siempre interesante y pertinente Birubao o mi lectura fugaz pero fiel de todos lo jueves Blomdem.  Todos los demás saben que yo se que saben que yo se que ahí están aunque no los mencione.  Que, acabo de ver que muchos  tienen como mi último post en su rss uno de hace cuatro años sobre ¡la gaseosa Crus del Gorbea! Dios, ¡qué gaseosa!

También os tengo que contar, porque me ilusiona,  que mi amiga Madariaga se ha estrenado como articulista  en el Men’s Health y que, además ha subido al olimpo de los dioses blogueros con entrevista incluida.

Y sobre todo quería pasar el último post que me costó mucho trabajo escribir y sobre todo superar.

Todo pasa. Como dijo Gandalf,  hay que darnos la  importancia que merecemos pero no debemos olvidar  lo que estaba en la esencia de lo que dijo a Bilbo (el hobbit, no a  la Villa): «Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!».

Aves de paso

Aves de paso


Bravo, Gorka

Hola Paula. Esto que te voy a contar no es tu aita. Es la visión particular y desenfocada sobre unos tiempos en los que se compartieron trabajo, mesa, alegrías y penas, esperanza y desánimo. Durante más una década.  No dejes que te digan  eso tan gastado de que, cuando seas mayor,  entenderás lo que ha pasado. Cuando pierdes a tu  padre da igual que seas mayor o, como es tu caso, una niña. Se arranca una parte de tu identidad,  y ni los recuerdos  podrán completar ese vacío tan grande.

Nos consolamos con la memoria porque  es mejor que la nada,  y por eso miramos al pasado,  y hacemos una selección de los momentos. Celebramos lo bueno y olvidamos lo regular. Porque toda vida se compone de claros y oscuros. No existe la excepción a esa regla.

En ese pasado hay  una oficina a medio montar, mesas y llaves allen. Un tipo  apresurado que fumaba y andaba y llamaba por teléfono y escribía como si no existiera un mañana. Qué ironía, era verdad,  su mañana se esfumó en un momento. Tan pronto. Y ese gol que se gritó en una oficina vacía, y que asustó  a los vecinos. Y la inmersión en el Abra, qué momentazo. Ese ok con la mano y las burbujas que subieron para arriba y se mezclaron  con los rayos de sol.  El resto de la tropa echando la papilla, mareados por unos simples  borreguitos,  y aquí los veteranos  impasible el ademán.

Y la comida. La humanidad está dividida en dos tipos de personas. Los que comen y los que se alimentan. Ese comer  la comida tres veces. La primera con los ojos,  cuando salían los platos, la segunda apresurado (siempre corriendo, ¡qué manía!) y la tercera paladeando y preparando la siguiente.

Se ha discutido y peleado en esas oficinas,  siempre esperando un cambio de moqueta,  y de  las mejores broncas surgieron las mejores complicidades. Algún inconsciente te metió por los senderos del Warcraft, y  seguro que más de un orco lo sintió en su piel y en sus huesos.

Hay una playa en esta historia. El sol ya cae y el Mediterráneo abraza  a un hombre  que, desnudo de ropas, agobios y tristezas, entra en el mar. Si es cierto que existe un lugar en el que los buenos momentos quedan congelados  ese lugar ya fue. Atrápalo, es tuyo. Para siempre.


Mr. Nobody

Mr Nobody está en su lecho de muerte. Es muy, muy viejo y es una rareza. Será la última persona que muera en un mundo en el que todos los seres humanos son  inmortales. Su mente trata de recordar su pasado pero es complicado. Su memoria es frágil, está perdiendo el sentido de la realidad y ya no distingue lo real de lo inventado. Imagina cómo hubiera sido su vida si hubiera tomado decisiones diferentes. Se imagina feliz con otra mujer, se ve desgraciado, se intuye con malas compañías, se adivina con hijos y sin ellos. Es una película de posibilidades desperdiciadas, de realidades inventadas y en la que el destino está fabricado por nuestra determinación y también por el azar. Mr Nobody va a dejar de ser y no sabe si ha sido lo que piensa que ha sido, o si esas existencias posibles simplemente no fueron.

Nos inventamos vidas y cuanto más larga es nuestra trayectoria más tratamos de idealizar esos momentos del pasado. Somos autoindulgentes con nuestros errores pasados y muchas veces ni siquiera admitimos como reales las pertinaces realidades.

Mr. Nobody

Mr. Nobody

En un juego de PC del siglo pasado, llamado Heart of China, se podían tomar diferentes decisiones pero, cuando nuestra opción era relevante, aparecía un señalador de caminos que te indicaba que la senda que ibas a tomar era un camino de ida y no de  vuelta.

En nuestra vida hay múltiples decisiones que tomamos cada día. Si hemos de hacer caso a las más alocadas teorías científicas cada una de esas elecciones provocan un universo diferente en el que nuestros otros yoes, los que hemos generado simplemente al elegir otra marca de champú , tendrán una vida independiente. (Reconozco que me encanta usar el plural de yo, es tan poco habitual que merece la pena ser rescatado: yoes, yoes, yoes, yoes…).

En Beautiful Girls de Ted Demme,  hay un diálogo en una cabaña situada sobre un lago helado en el que la mujer, objeto de deseo, le dice a aquel que la desea que, muchos otros también se preguntan porqué él tienen la suerte de ser el compañero de otra mujer, la suya. Todo eso para enseñar(nos) que nuestras suertes son envidiadas por otros. Pese a que, en ocasiones, no nos sintamos afortunados.

Y en esa gran obra maestra de la filosofía moderna que es Babylon hay una frase que remata lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir: “La vida es una mierda y luego te mueres.” O no.


Bob, ¿quén es Bob?

Hay una anécdota significativa sobre Bob Dylan. Una noche de hace tres años,  una agente de policía de Nueva Jersey recibió una llamada. Un hombre mayor de aspecto excéntrico y conducta sospechosa estaba rondando el vecindario. La policía se acercó y le pidió que se identificara.  “Soy Bob Dylan” dijo Robert. La agente, claro, no le creyó. Es como si un tipo con melenas y túnica respondiera al preguntarle por su afiliación: “Soy Jesucristo”. Bob fue detenido, conducido a la comisaría y allí fue presentado al sargento que concluyó “ese tipo no es Bob Dylan”. Fin de la historia.

Bob Dylan, cumpleaños feliz

Bob Dylan, cumpleaños feliz

Es ilustrativo de su carácter y de su genio. Puedes haber seguido a Robert desde tu más tierna infancia. Puedes haber oído sus discos hasta que el vinilo haya quedado rayado. Puedes haberte armado de paciencia y de diccionarios para descifrar el sentido que esconde en cada una de sus letras y seguirás sin saber quién es Bob y qué te cuenta. A cada uno, al oído, nos ha contado cosas muy diferentes.

Bob es cristiano, es judío. Ha sido folkie, rocker, ha hecho blues, gospel, jazz. La gente que le ha tratado describe a un hombre huraño o a una persona amable. Nadie sabe quién es Bob. Pero nos gusta. Forma parte de las vidas y de la banda sonora de muchos. Es una leyenda y cada día se reinventa y nos sorprende.  Como nosotros. Cada día nuevos, cada día diferentes, buscando la utopía y en ocasiones tocándola con los dedos.  Oliendo el perfume cálido que sale del cuerpo de la que te rodea con sus brazos.   No necesitas más. En ocasiones saber mucho significa saber poco. Ya lo dijo Bob (por cierto, ¿quién es Bob?):

Sometimes it’s not enough to know what things mean, sometimes you have to know what things don’t mean.


haiku de primavera

reyes sin trono,

el agua en la tierra

flor de manzano


La desgracia de la Mujer Guapa

Lo reconozco, me intimidan las mujeres guapas. A los hombres guapos directamente los odio o trato de ignorarlos. Pero esto es un complejo  del que hablaré con el sicoterapeuta y que no viene al caso de este post. Una mujer guapa es muy difícil de gestionar. Te hacen sentir invisible, transparente o, directamente, con todas tus vergüenzas al aire. Me refiero, naturalmente,  a las vergüenzas psicológicas. Me veo en el pasado, en el presente y en el futuro intentando normalizar el contacto con las mujeres guapas y fracasando, que es gerundio.

El caso extremo, verbi gratia, tuvo su cima en el festival de cine de San Sebastián,  cuando al quedarme a solas en un salón del Maria Cristina con Lauren Bacall directamente perdí palabra y casi me desmayo intentando farfullar tres frases en inglés.  La mirada de sorna que me dedicó la protagonista de “Tener o no tener” la llevaré grabada a fuego durante el resto de mi vida.  Los hombres no sabemos como comportarnos con ese tipo de mujeres y así nos va. Nuestro limitado repertorio va desde el gruñido gutural, al servilismo o al ridículo. La peor de las enfermedades en las que se puede caer un hombre en una relación con la mujer guapa  es el pagafantismo.

Por eso creo, hay  muchos que se van  al extremo opuesto y directamente ignoran a esas mujeres. Porque parten de la base de que nunca estarán a la altura. Y eso es una desgracia para la mujer guapa.

Ellas piensan en su belleza como ventaja pero, amigas, siempre será una desgracia. Están  condenadas a un desolador mundo de hombres patéticos, balbuceantes, sobreactuados o directamente gilipollas.   No se preocupen, hay esperanza. Las mujeres  con la edad maduran y se hacen más sabias y sensatas.  Los hombres con los años se infantilizan y cada vez se compran juguetes más caros.  El cambio social y de roles permitirá a la mujer descartar a esos hombres y directamente acudir al género no manoseado. Si usted es una mujer guapa no lo dude, rompa la brecha generacional  y busque a los jovencitos.  A los hombres  les lleva toda la vida funcionando esa  misma táctica.

ps

hoy es 2 de marzo, pues eso, zorionak


I think, Sebastian, therefore I am

Drawn portrait of Philip K Dick

Image via Wikipedia

Los que seguís este blog ya sabéis que soy fan de Philip K. Dick y, aunque no sea muy fiel al espíritu del libro en el que está basada ,  a la película Blade Runner.  Copié esto  en su día y lo estaba releyendo, ya sabéis:  tarde lluviosa, procastinación a tope, etc . Veo que el contenido que inserto en este post  es una  de las tantas  múltiples “victimas de la desaparición de Geocities” y aunque  la licencia avisa de que no se  puede reproducir lo  hago por su interés y porque creo que merece la pena.  Si sus autores se identifican,  y me lo piden,  lo retiraré de inmediato. Mientras tanto lo pongo a vuestra disposición y hago un homenaje a la persona o personas que se tomaron el trabajo de hacer el análisis y las traducciones. ¡Buen trabajo!  Por cierto, no os perdáis la última parte, la de  los errores de doblaje y de traducción, son pocos pero algunos cambian el sentido de la película.  Todo el copyright es de sus respectivos autores. Continuar leyendo


Todos necesitamos un poco de amor o, en su defecto, de cariño

Gran canción. Mi favorita de los “fab four”  después de “Strawberry fields forever” y de  “Blackbird”. Su estreno formó parte de la primera transmisión vía satélite en  un programa de televisión (el 25 de junio de 1967). Aunque en esa época no existían estudios de audiencia fiables,  se cree fue vista por un auditorio estimado de 400 millones de personas.

Su creación fue un intento desesperado (e inútil) de Brian Epstein para  volver a lograr autoridad sobre el grupo. John la compuso de mala gana y lo hizo prácticamente a contrarreloj. Con los arreglos y el fondo orquestal pregrabado llegaron por los pelos al día de la emisión. Entre los amigos que acudieron a la emisión y que hicieron coros estaba Mick Jagger sentado en el suelo. La cámara le pudo grabar mientras escondía rápidamente el porro que se estaba fumando.

Gran parte del sentido épico de la canción lo dan los fragmentos de otros temas, comenzando con los acordes de “La Marsellesa”. También se pueden oír partes la “Invención de 2 piezas # 8″ de Bach, de “Greensleeves” y del “In The Mood” de Glenn Miller.

Se puede oír esta canción en, que yo sepa, dos películas, “Love actually” y en la curiosa y elegante “Across the universe”

“ There’s nothing you can do that can’t be done
Nothing you can sing that can’t be sung
Nothing you can say but you can learn how to play the game
It’s easy ”

Es, como la mayor parte de las letras de los Beatles una letra aparentemente sencilla. Fácil de cantar, con una cadencia elegante y con una carga de profundidad que te paraliza cuando después de tararearla te das cuenta de lo que acabas de oír.

Es un himno y como tal cualquiera lo puede utilizar para lo que le plazca. Yo, hoy, lo uso aunque  no  lo merezca ni  te merezca.

It’s easy


El final de la escapada (en las curvas de Zorroza)

Es lo que tiene el vivir en una zona fronteriza. En un cruce de caminos. La gente de Carson City lo sabía y los de Zorroza también. Aquí, en la margen izquierda, en ocasiones ves pasar a la gente y en otras la ves quedarse. Permanecer estampados, como polillas atraídas por la bombilla,  dentro de sus vehículos en las,  más que famosas, míticas curvas de Zorroza. Y así, lo que empieza con una voz en megafonía que te saca del sueño mientras aulla un “¡¡pare su vehículo!!”, suele terminar invariablemente con un chirrido, un derrape y un automóvil incrustado en la acera. Con un coche con  el capó y el palier reventados tras llevarse por delante unos cuantos bolardos,  y con  la gasolina deslizándose peligrosamente.por la calle.  Y con dos señores esposados y  con la mitad del turno de la benemérita policia municipal de Bilbao comentando la jugada. A altas horas de la madrugada. No, perdón. A las cuatro y diez.

Y no es la primera vez. El  hombre (no el mismo siempre, claro), tropieza en esta curva, en coche  tras persecución policial, tres veces.

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