I think, Sebastian, therefore I am

Drawn portrait of Philip K Dick
Image via Wikipedia

Los que seguís este blog ya sabéis que soy fan de Philip K. Dick y, aunque no sea muy fiel al espíritu del libro en el que está basada ,  a la película Blade Runner.  Copié esto  en su día y lo estaba releyendo, ya sabéis:  tarde lluviosa, procastinación a tope, etc . Veo que el contenido que inserto en este post  es una  de las tantas  múltiples “victimas de la desaparición de Geocities” y aunque  la licencia avisa de que no se  puede reproducir lo  hago por su interés y porque creo que merece la pena.  Si sus autores se identifican,  y me lo piden,  lo retiraré de inmediato. Mientras tanto lo pongo a vuestra disposición y hago un homenaje a la persona o personas que se tomaron el trabajo de hacer el análisis y las traducciones. ¡Buen trabajo!  Por cierto, no os perdáis la última parte, la de  los errores de doblaje y de traducción, son pocos pero algunos cambian el sentido de la película.  Todo el copyright es de sus respectivos autores. Seguir leyendo “I think, Sebastian, therefore I am”

Boga!

¿Lo escuchas? Se ha hecho de noche y sólo se oye el ruido de los remos cuando entran en el agua. El sonido cuando salen y giran en las chumaceras. Y en el instante en el que los bogadores recuperan el esfuerzo y  el banco móvil regresa a la posición inicial, un gran silencio.

El agua pasa rápida por el carel, es una sensación de ingravidez, de una ligereza cercana a la de un copo de nieve. Se diría que,  en lugar de estar remando en un “8 con timonel”,  tripulamos una nave espacial en un lugar indefinido del cosmos. El agua de la ría refleja los colores de las lámparas que iluminan las fábricas y todo está muy lejos. Sólo existe el remo, el agua y el esfuerzo. Un esfuerzo que anima y que espolea al que rema.  Una armonía perfecta, una combinación de brazos, piernas y troncos impulsando hacia adelante la embarcación.  Es un ballet, es una sinfonía, es tan bello que el patrón grita “remos arriba!!” y por un instante nadie mueve un músculo y el bote, con la inercia, continúa su recorrido durante quince o veinte metros hasta que se detiene. Y entonces brota, generosa, la risa de todos. ¡Lo hemos hecho muy bien!

boga!Luego están los días de invierno, en los que los remos te hieren en  las manos. Esas jornadas en las que te ocurre algo que oíste a tus padres que sucedía  en la guerra: los sabañones. Que pican y duelen y es un picor como el que decía el replicante  Roy Batty en Blade Runner que no puedes aliviar rascándote. Esos días de granizo y temporal en los que el frío hace que,  después del entrenamiento,  casi no puedas desvestirte. Estas paralizado y decides meterte en  la ducha vestido  para recuperarte del frío y de la lluvia que te han calado todos los huesos.

Y las broncas descomunales de Korta. Un día que has decidido pensar por tu cuenta en el entrenamiento  te agarra por el pecho, te zarandea y te grita “¡Dios, sois mala raza, mala raza, os daba una hostia en el pecho que os dejaba mudos”. Es lo que esperas. Es un genio en el amplio sentido de la palabra y su palabra es la  LEY. Si te dice que te tires a la Ría y te  quedes clavado en el negro lodo,  obedecerás. Se ha ganado  tu respeto y ríase usted del sargento instructor Hartman en “La Chaqueta Metálica“. Korta todos los días se come un par de marines instructores y si te descuidas te los caga en la cara (literalmente).

Y correr todos los días en silencio diez kilómetros, y hacer pesas en un galpón descuidado, y los viajes interminables en un Dodge destartalado hasta llegar al campeonato de España en  Mequinenza, un desierto en mitad de la nada.

Y todo eso de una manera amateur, sin cobrar un duro y sin tener ninguna intención de hacerlo. Y te sientes un sportmen, como esos deportistas de principios del siglo pasado que acudían a las Olimpiadas pagándose el billete y la habitación, por la gloria de su patria, cualquiera que fuera.

Y piensas que el deporte debiera de ser eso. No una cuadrilla de patanes, sin oficio ni beneficio,  ganado decenas de millones por patear sin gracia un pelotón. Y acaban las regatas y compartes una cerveza con la tripulación que te ha ganado o a la que has vencido. Y tan amigos. Y te pavoneas con tu camiseta verdinegra ante las neskas de Bermeo, de Mundaka, de Donosti o dónde el viento y la liguilla de ese año te lleven.

Y Kaiku vuelve a ganar, estuvimos de racha,  y es suficiente pago una fanfarria en las calles de Sestao. Y ahora, 27 años después ves a los chavales que te han tomado el relevo y dices : ¡ojalá estuviera allí, cómo lo hecho de menos!.

Aupa Bizkaitarra, Kaiku, para mi siempre has sido el amo.

Blade Runner, The final cut ¿la versión definitiva?

Hace poco hablaba de la nueva versión de Blade Runner que ha pasado fugazmente por los cines y que ahora se edita en DVD, Blu-ray y HD-DV. Para mi esta peli es cómo el I Ching, cada vez que la veo el mensaje es nuevo. En cada ocasión doy otra lectura a alguna escena. Ahora, si además cuenta con nuevos contenidos rodados con la tecnología actual y ha sido remasterizada, la novedad es doble. En la página de Amazon su director Ridley Scott habla de esta edición que se cree, por fin, definitiva.

Blade Runner: The Final Cut, ha sido remasterizada y contiene escenas nuevas añadidas y extendidas. También hay nuevos diálogos y efectos especiales. La banda sonora incluye una pista remasterizada en audio 5.1 Dolby® Digital. Harrison Ford, Rutger Hauer, Edward James Olmos, Joanna Cassidy, Sean Young, y Daryl Hannah, además de otras 80 personas que intervinieron en el proceso de creación de la película, intervienen en los materiales adicionales. Pero lo que más me sorprende y lo que me hace ver esta versión como radicalmente diferente son los colores. Parece que ese Los Angeles del 2019 ha sido pasado por un tamiz que hace que su luz sórdida contenga un atisbo de esperanza. Lo que era una película en azules ahora está virada al verde, y eso es una decisión personal del propio Scott. Es, sin duda, otra película. El pack de cinco discos a la venta contiene Dangerous Days, un documental de tres horas y media creado por Charles de Lauzirika, con una visión en profundidad a cada aspecto del film: su génesis literaria, su tormentosa producción y la herencia que ha dejado a la cultura popular del siglo XX. Seguir leyendo “Blade Runner, The final cut ¿la versión definitiva?”

El día de Todos los Santos

quién cabalgará esos caballos salvajes
quién cabalgará esos caballos salvajes

Reivindico el placer de hacer el tonto, de no tomarme demasiado en serio ni a mi ni a lo que me rodea. Soy consciente de que, que por mucha trascendencia que le des a lo que haces o a lo que dices, al final, sólo serás el eco de lo que hablaste, el recuerdo borroso en las cabezas de quienes te recuerdan. En el mejor de los casos, tu huella del paso por el mundo será un archivo digital, con copia seguridad de tus documentos, que se borrará con el pulso electromagnético de la bomba nuclear que arrojará el ayatolá sobre las cabezas de quienes te sobrevivan.

Reivindico la broma, la risa y el querer.
Me manifiesto por el placer de amar y por el gustazo de simplemente no hacer nada. Me burlo de la gente solemne, de aquellos con un Destino Manifiesto, y de quienes se ven abocados a la inmortalidad. Allá ellos; seguro que se les hace muy largo eso de estar tanto tiempo instalados en el Infinito.

Soy militante de mis amigos, me dejaría matar por los que amo y soy fan acérrimo de aquellos que me dejaron. Se que nunca podré volver a ver a esos seres humanos que, como yo, tuvieron más defectos que virtudes, pero que llenaron mi vida, la hicieron más fácil y simplemente me ayudaron a crecer. Aquellos con los que discutí, me pelee, que ignoré en ocasiones, pero a los que echo de menos con una intensidad que al escribir esto se me saltan las costuras de eso que se llama alma.

Hoy es su día. En México estaría comiendo dulces y bebiendo tequila a su salud. Como no estoy al otro lado del charco me burlo de mi sombra y les recuerdo diciendo aquello que en su dia contó Roy Batti en Blade Runner “… Todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia…

post relacionado: “Yo he visto cosas”

(ningún animal fue dañado en la realización de esta fotografía)

Yo he visto cosas…

Roy Batty, Blade Runner, famous last words“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión.

I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion.

He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser.

I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhauser gate.

Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.

All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.

Con esas palabras de Roy Batty, el replicante que busca y mata a su “padre” el científico que le creó, se cierra “Blade Runner” una película que cumple su 25 aniversario. Me veo, con 25 años menos, entrando en un cine y saliendo completamente cambiado. Desde entonces habré visto unas diez veces la película pero sus “capas” son tan profundas que siempre encuentro algo nuevo.

Tuve la suerte de ver la película tras leer mucha de la obra de Philip K. Dick. El relato en el que está basada, con bastante libertad, es ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? . Para los que no le conozcan, Dick es el escritor de la condición humana. ¿Qué somos? y ¿Somos en realidad? son dos de las grandes preguntas de su obra. El paisaje apocalíptico que imaginaba la película era deudor de otra obra que también había disfrutado el “The Long Tomorrow” de Moebius, un cómic no tan oscuro como la película pero en el que estaban todas las pistas visuales de esa sociedad ciberpunk, una mezcla de tecnología y marginalidad existencialista. Cuando se habla de Blade Runner es preciso mencionar a su atmósfera sonora creada por Vangelis que también reeditó su BSO coincidiendo con el estreno de la segunda versión del film.

En Blade Runner, que fue un notable fracaso de taquilla y cuya filmación le costó el puesto a su director Ridley Scott, se habla de la búsqueda de la identidad, de la validez nuestros recuerdos, pero también de nuestra angustia ante el final de nuestra existencia y el deseo de pervivir.

Con los años el propio director de la película ha dado pistas que para demostrar que Deckard, el “Blade Runner” encargado de retirar a los “pellejudos” es también un replicante. Los negativos comentarios tras los pases previos del film le hicieron eliminar el plano onírico del unicornio que parece ser la clave de esta interpretación. Asimismo se incluyó, en esa primera versión, una locución explicativa a cargo de Ford y se cambió el epílogo que se transformó en el típico final feliz. A comienzos de los 90 el hallazgo de una copia de trabajo con el montaje original y su casual proyección en un pase público hicieron ver a la compañía que habían encontrado un filón comercial.

Eso propició el reestreno del llamado “Director’s Cut” y su lanzamiento en vídeo en 1992, en coincidencia con el décimo aniversario del estreno. Ahora 25 años después, vivimos en un mundo muy parecido al que imaginó Philip K. Dick y Warner Home Video ha avanzado que se editará una caja con, al menos, tres de las al menos cinco versiones de la película, incluidas las internacionales. Ridley Scott ha vuelto ahora también ha rodar planos para afinar de nuevo su montaje. La historia continúa.

Batty: “Quite an experience to live in fear, isn’t it? That’s what it is to be a slave. Seguir leyendo “Yo he visto cosas…”