Destacado Barack Obama, discurso de graduación 2020

El lenguaje (político) es un virus

El lenguaje es un virus que procede del espacio exterior. Esa afirmación es el meme más conocido del escritor William Burroughs. Si lo pensamos quizás no sea una idea tan descabellada. Ahora, que a nuestro catálogo de habilidades hemos incorporado la epidemiología, ya sabemos que un virus sólo tiene por objetivo el reproducirse y que utiliza a otros seres vivos como instrumento para hacerlo. El lenguaje sería, en la teoría del escritor Beat, una realidad independiente del ser humano que lo utiliza para desarrollarse y crecer. 

Nuestro lenguaje puede ser un virus de letalidad comparable a la covid19 o puede sanar y construir. Si pensamos en lenguajes destructivos y tóxicos nos vendrán decenas de ejemplos. Obviando lo evidente, la propaganda que aupó al nazismo al poder, está “La radio de las Mil Colinas” que, con sus mensajes de odio político, propició que parte de la sociedad ruandesa matara con machetes a un millón de sus compatriotas. O en los mensajes populistas y virales de ahora mismo, en todo el mundo. Apelaciones que priorizan presuntas “libertades individuales” e intoxican el ecosistema social y político cuando más necesaria es la unidad en torno a un objetivo común: la sanación. 

Por eso son tan necesarios discursos y actitudes políticas con la suficiente carga viral positiva para que sirvan como vacuna y como antídoto ante nihilismos calculados que solo buscan los réditos en el corto plazo. Creo que la Historia nos enseña que, frente al ruido y a las pequeñas miserias, los líderes y sus mensajes que han perdurado son los que han construído. Martin Luther King gritó su Sueño en el Lincoln Memorial e inspiró a toda una nación. Emmeline Pankhurst con su discurso fundacional ”Libertad o Muerte” puso las base de la incorporación de la mujer en igualdad en la sociedad moderna. 

Y Barack Obama que, una vez más, ha puesto el foco sobre la falta de liderazgo compasivo en su nación con su discurso de graduación a la jóvenes americanos que abandonan en el 2020 la escuela secundaria. 

Obama, con humor y empatía ha construido un relato poderoso que apela a la esperanza. A los adolescentes que se incorporan a la vida adulta les trata como tales. Les advierte que la crisis les va a pasar factura y que será más complicado que estudien una carrera, encuentren trabajo o formen una familia.

Pero también, en clara alusión al estilo Trump, señala que muchos de sus mayores, los que se pensaba que sabían lo que hacían, están perdidos y que quizás sea el momento de que se incorporen soluciones, ideas y enfoques nuevos que lleguen desde la gente joven. 

Finaliza con tres consejos: no hay que tener miedo, en las anteriores grandes crisis la sociedad salió reforzada; hay que hacer las cosas correctas y no las que parecen más sencillas o las que por costumbre siempre se han hecho de las misma manera; y por último para avanzar se debe construir una comunidad, hay que apoyarse en los otros y trabajar de manera colectiva. 

TEXTO COMPLETO DEL DISCURSO DE OBAMA A LOS GRADUADOS DE LA PROMOCIÓN DEL 2020, (16-05-2020)
MI TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL

Hola a todos. Aniyah, gracias por esa hermosa presentación. No podría estar más orgulloso de todo lo que has hecho en tu tiempo con la Fundación Obama.

Y, por supuesto, no podría estar más orgulloso de todos ustedes en la ceremonia de graduación de este año 2020, así como de los maestros, educadores y sobre todo, los padres y la familia que los guiaron en el camino.

Ahora graduarse es un gran logro bajo cualquier circunstancia. Algunos de ustedes han tenido que superar serios obstáculos en el camino, ya sea por una enfermedad, o por un padre que perdió un trabajo, o porque vivían en un vecindario donde las personas con demasiada frecuencia lo excluyen. Junto con los desafíos ordinarios que supone el hacerse adulto todos ustedes han tenido que lidiar con las presiones adicionales de las redes sociales, los informes de tiroteos en las escuelas y la amenaza del cambio climático.

Y luego, justo cuando estás a punto de celebrar haber terminado,ahora que estabas esperando los bailes de graduación y las noches de graduación, las ceremonias de graduación y, admitámoslo, un montón de fiestas, el mundo se ha vuelto del revés por una pandemia global. Y aunque estoy seguro de que amas a tus padres, apuesto a que estar atrapado en casa con ellos y jugar a juegos de mesa o ver a Tiger King en la televisión no es exactamente como imaginaste los últimos meses de tu último año en la escuela.

Ahora voya ser honesto contigo, las decepciones de perderse una graduación en vivo, pasarán bastante rápido. No recuerdo mucho de mi graduación de la escuela secundaria. Sé que no tener que sentarme allí y tener que escuchar el discurso de un orador en la ceremonia no es tan malo: los míos suelen durar demasiado. Además, no hay muchas personas se puedan ver guapos con esas gorras que se llevan en las ceremonias, especialmente si tienes orejas grandes como yo. Ya tendrá tiempo de sobra para ponerse al día con tus amigos una vez que se termine la crisis actual de salud pública.

Pero lo que sigue siendo cierto es que tu graduación marca su paso a la edad adulta, el momento en que un adolescente comienza a hacerse cargo de su propia vida. Es cuando puedes decidir qué es lo importante para ti: el tipo de carrera que quieres seguir. Con quién quieres construir una familia. Los valores por los que quieres vivir. Y dado el estado actual del mundo, eso puede dar un poco de miedo.

Si habías planeado irse a la universidad, el que te dejen entrar en el campus en el otoño, ya no es tan prioritario. Si planeabas trabajar mientras ibas a la escuela, encontrar ese primer trabajo será más difícil. Incluso las familias que están relativamente acomodadas se enfrentan una gran incertidumbre. Los que estaban pasando mal antes de la pandemia, ahora están pendientes de un hilo.

Todo lo cual significa tendrás que crecer más rápido que algunas generaciones. Esta pandemia ha sacudido el statu quo y ha puesto al descubierto muchos de los problemas más profundos de nuestro país, desde la desigualdad económica masiva hasta las disparidades raciales en curso y la falta de atención médica básica para las personas que la necesitan. Ha despertado a muchos jóvenes dado el hecho de que las viejas formas de hacer las cosas simplemente no funcionan; ya no importa cuánto dinero ganes si todos a tu alrededor están hambrientos y enfermos; y que nuestra sociedad y nuestra democracia solo funcionan cuando pensamos no solo en nosotros mismos, sino en los demás.

También ha corrido el telón sobre otra dura verdad, algo que todos tenemos que aceptar una vez que nuestra infancia llegue a su fin. ¿Todos esos adultos que solías pensar estaban a cargo sabían lo que estaban haciendo? Resulta que no tienen todas las respuestas. Muchos de ellos ni siquiera hacen las preguntas correctas. Por lo tanto, si el mundo va a mejorar, dependerá de ti.

Esa certeza puede dar un poco de miedo. Pero espero que también te inspire. Con todos los desafíos que enfrenta este país en este momento, nadie puede decirte “no, eres demasiado joven para entender” o “así es como siempre se ha hecho”. Porque con tanta incertidumbre, con todo repentinamente en juego, este es el mundo al que tu generación podrá modelar

Como soy uno de los viejos, no te diré qué hacer con este poder que está en tus manos. Pero te dejaré con tres consejos rápidos.

Primero, no tengas miedo. Estados Unidos ha pasado por tiempos difíciles antes: esclavitud, guerra civil, hambruna, enfermedad, la Gran Depresión y el 11 de septiembre. Y cada vez salimos más fuertes, generalmente porque una nueva generación, gente joven como tú, aprendió de los errores del pasado y descubrió cómo mejorar las cosas.

En segundo lugar, haz lo que creas que es correcto. Hacer lo te sienta bien, lo que es conveniente, lo que es fácil, es como piensan los niños pequeños. Desafortunadamente, muchos de los llamados adultos, incluidos algunos con títulos elegantes y trabajos importantes, todavía piensan de esa manera, razón por la cual las cosas están tan jodidas.

Espero que, en cambio, decidas basar tu forma de hacer las cosas en valores duraderos, como la honestidad, el trabajo duro, la responsabilidad, la equidad, la generosidad y el respeto por los demás. No siempre lo harás bien, cometerás errores como todos lo hacemos. Pero si escuchas la verdad que está dentro de ti, incluso cuando es difícil, incluso cuando es inconveniente, la gente lo notará. Se sentirán atraídos hacia tu figura y tu trabajo. Y serás parte de la solución en lugar de parte del problema.

Y finalmente, construye una comunidad. Nadie hace grandes cosas por sí mismo. En este momento, cuando la gente está asustada, es fácil ser cínico y decir déjenme cuidarme a mí mismo, a mi familia o a las personas que miran, piensan o rezan como yo. Pero si vamos a superar estos tiempos difíciles; si vamos a crear un mundo donde todos tengan la oportunidad de encontrar trabajo y pagar la universidad; Si vamos a salvar el medio ambiente y vencer futuras pandemias, tendremos que hacerlo juntos. Así que, mantente alerta para unirte a las luchas por el bien común. Defiende los derechos de los demás. Deja atrás todas las viejas formas de pensar que nos dividen: sexismo, prejuicio racial, estatus, avaricia, y sitúa al mundo en un camino diferente.

Cuando necesites ayuda, Michelle y yo hemos asumido la misión de nuestra Fundación que es brindar a los jóvenes como tú las habilidades y el apoyo para liderar sus propias comunidades, y conectarte con otros líderes jóvenes de todo el país y del mundo.

Pero la verdad es que no necesitas que te digamos qué hacer.

Porque, de muchas maneras, ya has comenzado a liderar.

Felicidades, clase de 2020. Seguid haciéndonos sentir orgullosos.

Discurso de Elizabeth I en Tillbury. Comunicación en tiempo de Crisis

¿Qué le pide un pueblo a sus gobernantes?  Básicamente dos cosas. Buena gestión y capacidad de liderazgo. En los momentos de Crisis y de Urgencia, es necesario que exista  liderazgo y acompañamiento.

Recuperamos uno de los grandes momentos discursivos de la historia y lo analizamos.   #yatal.

Es el día 19 de Agosto de 1588. La Armada Española, anunciada por la propaganda política del adversario como “la Invencible” está a la vista de las costas inglesas. Es un momento decisivo en la Historia. Un cruce de caminos. La reina Isabel I sabe que de este reto saldrá, en caso de victoria, reforzada como reina. La otra posibilidad, la de la derrota es inimaginable. Si pierde lo perderá todo: su reinado, y hasta el futuro de su Dinastía y de su Religión. Ella, pese a las peticiones de su “Privy Council” decide dejar la seguridad de Londres y acudir a donde se espera la batalla. Allí dará a sus tropas un discurso potente y simbólico. Son unas palabras que en su día sirvieron para firmar un pacto entre ella y su pueblo. La “Reina Virgen” estará casada en adelante con su pueblo, será sólo para ellos y para nadie más. Después de ese día dará cominezo la que es conocida como la Edad de Oro.

Ella, sabe en ese discurso que se lo juega todo. Ese discurso a sus tropas reunidas en las colinas de Tillbury, con las agitadas aguas del canal a la vista es, por un lado un intento de subir la moral de unos soldados asustados por un enimigo que creen superior y por otro lado un mensaje a la oposición interna para reforzar su autoridad. Una autoridad que, no olvidemos,  sufrió ataques a lo largo de reinado.

Uno de los planes asociados por sus enemigos al plan de conquista era propiciar un levantamiento interno que se uniera a la invasión . Los españoles contaban con que los católicos ingleses se unieran al ejercito invasor y derrocaran a los Tudor. Un deseo futil. El pueblo inglés odiaba a todo lo extranjero. Un profundo sentimiento nacionalista que ha perdurado en el tiempo y que provocó el comentario de Petruccio Ubaldini, un protestante italiano que vive en la Inglaterra de la época y que afirma: “it is easier to find flocks of white crows than one Englishman (and let him believe what he will about religion) who loves a foreigner.” Seguir leyendo “Discurso de Elizabeth I en Tillbury. Comunicación en tiempo de Crisis”

Mañana es el fin del Mundo y, si me apuran, incluso puede ser hoy

That’s great, it starts with an earthquake, birds and snakes, an aeroplane
And Lenny Bruce is not afraid…
Cuando de verdad se acabe el mundo, es decir, cuando nos toque morirnos será muy divertido. Será gracioso, entre otras cosas, porque no nos enterraremos (sic) de que el mundo, nuestro personal orbe, se ha acabado y con ese final, nos llevaremos todo lo nuestro: pensamientos, experiencias, amores y odios, como las lágrimas que se mezclaban con la lluvia de los replicantes. En concreto, en un resumen apresurado,  podemos decir que en el 2012 se ha acabado el mundo para las víctimas de los siguientes guerras y conflictos armados

Los afganos en una guerra civil que se remonta al 2001, con una esperanza de vida al nacer de 43 años

La gente de Chad, en guerra desde el 2006

Irak, con un conflicto que se remonta al 2003

Israel y Palestina

República del Congo, más de cuatro millones de muertos en la guerra que se libra desde 1998

Somalia, 300.000 muertos con combates activos desde el año 98 del pasado siglo.

y así, en un conteo apresurado, 23 países en guerra que albergan 27 conflictos regionales.

feliz fin del mundo, lo de la crisis, comparado con esto es un anuncio

 El séptimo ángel tocó la trompeta, y se levantaron grandes voces en el cielo

El séptimo ángel tocó la trompeta, y se levantaron grandes voces en el cielo

Esa gilipollez de la hora del planeta

Pues sí. El sábado estaba en casa y a las ocho y media fui al cuadro de luces de la casa y pluff desconecté mi domicilio de Iberdrola. Me imagino que unos cuantos  miles de “llamadnos ingenuos, llamadnos románticos, llamadnos ecologistas de salón (nunca mejor dicho)” hicimos lo propio.

Confieso que la cosa tenía truco. Mi netbook seguía con batería y un wifi solidario captado de algún vecino me permitió seguir conectado al mundo y vigilar las reacciones de la gente en twitter . Y mientras con la inestimable ayuda de unas velas, todo muy chill-out, escuchaba spotify  y leía twits que decían: “esto es marketing, una tontería, yo no pienso hacerlo, etc”. Un coro de voces se elevó señalando la iniciativa como algo sin interés. Un invento manipulado por el buenismo imperante o una kermesse directamente aborrecible por ser un detergente para las conciencias.

De acuerdo, pensé, siempre es mejor y más efectivo no hacer nada que hacer un poco. Está claro que el cinismo consigue elevarnos hasta cuotas de bienestar moral interior muy elevadas. Así que con permiso de las piedras, asumiré mis causas con sonrojo pero sin desmayo.

Al día siguiente coincidía con muchas de esas personas en lo real y tuvimos tiempo de comentar la jugada. Lo que me sorprendió  de esa charla es que algunos aseguraban que un puñado de acciones individuales no pueden cambiar una tendencia social. No asumían  tampoco que la sociedad se forma por sus acciones u omisiones.

Vecinos que jamás cambiarían su automóvil por el transporte público; familiares que aseveran que el emigrante recibe demasiadas ayudas mientras ellos cobran en negro y sin declarar el IVA de sus trabajos. Son los que creen que nada de lo que ellos hacen influirá en el resto de sus semejantes,  o en su país, o en el planeta. Los mismos que, curiosamente, tienen una fe inamovible en lo que hacen sus dirigentes.

Están firmemente convencidos de que la culpa de todo lo malo de la sociedad es de quienes la  dirigen. Y, en estas me acuerdo del estudio “La cultura de la corrupción” escrito por Fernando Gil Villa. Comentaba este profesor que “una sociedad corrupta y sin valores es la que genera políticos corruptos“. La política o los políticos suelen ser un fiel reflejo de la sociedad que los sustenta. Por lo tanto somos nosotros, la infantería, los que debemos armarnos de razones morales para luego exigir lo mismo a los que nos gobiernan.  Hablando de estos temas siempre me acuerdo de la reflexión de Alberto Ortiz de Zárate:no odies al gobierno, se el gobierno“.

Y de momento sigo pagando mis facturas con IVA y apagando las luces. Llamadme loco e insensato… pero lo seguiré haciendo. No por lavar mi conciencia sino porque creo que es lo justo.

Una sombra gris a la espalda

Llevo un par de semanas con el blog desatendido pero esto no se va a convertir en una pauta. Tengo temas, tengo ganas y ahora, tras dos semanas en un trabajo nuevo, empiezo a tener algo de tiempo.
Hoy tocaba hablar de mi querida Lisbeth Salander. Me acaba de llegar un correo en el que mis libreros favoritos me cuentan que ya tengo reservado el tercer tomo de la trilogía Millenium y bueno, toca otro par de noches sin dormir.
Pero Lisbeth que es paciente,  racional y calculadora,  sabrá perdonar la digresión. Porque hoy han  matado una persona y siempre que alguien es asesinado algo muere en mi  interior.
Ese hombre quemado y con las extremidades rotas es una persona, con padres, hermanos y amigos. Que se ha levantado muy de mañana. Y también es un ¿hombre? el que  ha dejado una bomba en los bajos de un  automóvil para matar a otra persona con padres, hermanos y amigos. También se ha tomado la  molestia de madrugar, la precaución de esperar, el cuajo de manipular un explosivo que se ha cobrado una vida.
Pero lo que me fascina, en el sentido perverso de la expresión, no es ese ejecutor,  sino sus cooperadores necesarios. Aquellos que durante meses han recogido información, que han cruzado datos, que han acudido al colegio donde esa persona dejaba a sus hijos y le han observado meticulosamente. Aquellos con los que se ha cruzado cada día y han apuntado meticulosamente las entradas y salidas, los horarios, las pequeñas manías y costumbres del asesinado.
Espalda contra espalda, tomándose un zurito mientras los respectivos niños juegan en la calle. La leal tropa del terror, los que no se manchan las manos. Los héroes de latón que posibilitan que un vecino deje sus tripas esparcidas en la calle de su barrio. Una sombra gris a la espalda. Un chivato, o una chivata. Y lo más terrible: cuando dentro de quince años salga de la cárcel a  algunos les seguirá pareciendo un héroe.

Llevo un par de semanas con el blog desatendido pero esto no se va a convertir en una pauta. Tengo temas, tengo ganas y ahora, tras dos semanas en un trabajo nuevo, empiezo a tener algo de tiempo.

Hoy tocaba hablar de mi querida Lisbeth Salander. Me acaba de llegar un correo en el que mis libreros favoritos me cuentan que ya tengo reservado el tercer tomo de la trilogía Millenium y bueno, me tocan  otro par de noches sin dormir. Los libros de Stieg Larsson no se leen, devoran.

Pero Lisbeth que es paciente,  racional y calculadora,  sabrá perdonar la digresión. Porque hoy han  matado una persona y siempre que alguien es asesinado algo muere en mi  interior.

Ese hombre quemado y con las extremidades rotas es una persona, con padres, hermanos y amigos. Que se ha levantado muy de mañana. Y también es un ¿hombre? el que  ha dejado una bomba en los bajos de un  automóvil para matar a otra persona con padres, hermanos y amigos. También se ha tomado la  molestia de madrugar, la precaución de esperar, el cuajo de manipular un explosivo que se ha cobrado una vida.

Pero lo que me fascina, en el sentido perverso de la expresión, no es ese ejecutor,  sino sus cooperadores necesarios. Aquellos que durante meses han recogido información, que han cruzado datos, que han acudido al colegio donde esa persona dejaba a sus hijos y le han observado meticulosamente. Aquellos con los que se ha cruzado cada día y han apuntado meticulosamente las entradas y salidas, los horarios, las pequeñas manías y costumbres del asesinado.

Espalda contra espalda, tomándose un zurito mientras los respectivos niños juegan en la calle. La leal tropa del terror, los que no se manchan las manos. Los héroes de latón que posibilitan que un vecino deje sus tripas esparcidas en la calle de su barrio. Una sombra gris a la espalda. Un chivato, o una chivata. Y lo más terrible: cuando dentro de quince años salga de la cárcel,  a  algunos en este país, todavia les  seguirá pareciendo un héroe.

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Rumores, Blogs, Política y Virus

 

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El problema o la virtud es que, pese a que seguimos siendo una profesión denostada y con un prestigio inferior al de pianista de burdel, ahora todo el mundo trata (creo que de manera inconsciente) ser periodista.  No me parece mal;  pero frente a los prudentes,  hay quienes se agarran a su juguete informativo como los chavales que conducen el coche de sus padres sin carnet.

Así, en dos días, la gripe porcina se convierte en un noticia viral por los twitters y los blogs. Así, entre los rumores políticos de esta semana  escucho pasmado uno que me incumbe y que desconozco quien lo ha propagado  y a quién beneficia (a mi no, desde luego).

Y recuperando la expresión de que “el medio es el mensaje” empiezo a destacar que el determinados Medios, por su uso, pasan a no ser demasiado creíbles. Y me refiero al mundo de los blogs que empiezan a ser mirados de soslayo por los periodistas de prestigio. En la película “La Sombra del Poder” se establece ese recelo entre  los periodistas 2.0 y los plumillas analógicos de toda la vida.

En definitiva, frente a quienes propugnan por establecer rígidas leyes para quienes publican en blogs, y otras iniciativas como las de crear carnets de bloggers,  yo creo que sobraría para esta actividad el marco de normas legales que controlan el uso de la libertad de expresión y también las leyes que penalmente castigan la difamación, las opiniones racistas o injuriosas. Es mucho pedir que todos los que escriben un blog sepan de deontología del periodismo   cuando una importante cantidad de aquellos que han conseguido un título de periodista  ejercen su oficio sin tener la menor idea de ética periodística. Apliquemos entonces el menos común de los sentidos a la cosa: el sentido común.

¡Ahivá! Zapatero ha dicho una palabra que empieza por f

Sigmund Freud lo tenía claro. Lo que le pasó ayer a Rodriguez Zapatero fue un acto fallido de libro.

Los actos fallidos pueden ser  de varias clases. En el caso de nuestro  presidente, cometió el  catalogado como lapsus linguae: una acción que consiste en decir lo que estás pensando en lugar de expresar lo que conviene al momento o a la ocasión. El tío Sigmund, que era muy sabio,  suponía que la mayoría de los actos fallidos tienen relación con los deseos ocultos y estos, a su vez, suelen tener cercanía  con el sexo. Me imagino al pobre José Luis, agobiado por los datos del paro, quedándose hasta tarde desvelado, con Sonsoles harta y con la vida sexual presidencial por los suelos. Luego, veo la escena de la llegada del presidente ruso Medvdeved,  acompañado por su habitual séquito de secretarios, ayudantes y, me imagino, de traductoras altas rubias y cercanas a la perfección eslava fría que tanto nos obnubila y apabulla los pobres meridionales .

Y el presidente, o más bien su subconsciente,  se cortocircuita y dice lo que piensa que se podría hacer en una relación bilateral España-Rusia. Y nos reímos claro, pero que levante la mano el tipo al que no le haya pasado algo similar.

En concreto en la radio recuerdo dos apuros de los que no supe salir muy bien. Presentando la canción “When The Going Gets Tough, The Tough Get Going” de Billy Ocean (disculpad, eran los 80) me metí en un jardín difícil de reproducir sobre las durezas y lo duro,  que me quedó de lo más obsceno e incalificable para horario infantil. Otra vez, en Radio Euskadi, para ilustrar una noticia sobre un meteorito pusimos la canción “Eye in the sky” y sólo se me ocurrió decir que nosotros teníamos un ojo en el cielo, otro en la tierra y el  otro en … (y me quedé sin palabras).

Así que para evitar que nuestra economía se desplome definitivamente, que nuestro presidente tenga que reprimir actos fallidos, que todo en definitiva se vaya al cuerno,  sólo me queda recomendar un remedio, terapéuticamente aprobado y que cualquier sicoanalista prescribiría: “trabajar más”.

¿He dicho trabajar?, me parece que he cometido un lapsus calami. Quería decir otra palabra que empieza por f

ps

añadido de última hora: Javie Krahe lanza un comunicado para replicar las palabras presidenciales.  ¡Dentro video!

(gracias por la recomendación, Jose)

El tío de la maza

Ya se le conoce popularmente al que majo a golpes la herriko de Lazkao  como el “tio de la maza”. Antes Jose Mota había  popularizado su  personaje del “tío de la vara”. Este super-héroe rural se encarga de bajar la tontería a mastuerzos recalcitrantes a base de “varazos”. No es mal método para aplicar en el caso de gobernantes que se pasan el tratado de Kioto por el forro o promotores de pelotazos urbanísticos que arrasan con el paisaje.

En Euskadi somos menos sutiles, más honestamente brutales. Así que, para una parte de la ciudadanía, el héroe del momento es “el tío de la maza”. Un justiciero no anónimo  (gracias a los  vídeos de diferentes televisiones  que, sin distorsionar, han mostrado su cara a admiradores y a ojeadores de ETA). Este hombre, que acababa de estrenar su pisito,  ha visto como una bomba que iba dirigida contra la sede socialista de Lazkao ha reducido a escombros su vivienda. Su reacción ha sido emprenderla a golpes con  la sede de D3M en su  pueblo. (D3M ¿siglas quizás de “dale tres mazazos”?). La respuesta de los agredidos ha sido encartelar Lazkao con carteles que le etiquetan de “faxista” y de paso le señalan como objetivo para próximas “visitas” no demasiado amistosas. Francamente, no me gustaría estar en el pellejo del tío de la maza. Seguir leyendo “El tío de la maza”

Pabellón de Valencia en Fitur

Hace dos años, por motivos de trabajo me recorrí Fitur, la feria del Turismo en Madrid, cargado de una pesada cámara durante dos días interminables. Había quedado con ministros y consejeros de turismo de diferentes países y autonomías para hacer entrevistas para un canal de televisión en el que trabajaba.

Los responsables de comunicación  de la Comunidad Valenciana, cuando en la pre-producción avanzamos nuestra intención de entrevistar a sus dirigentes,  nos invitaron a comer una paella en su pabellón.  Así que después de una mañana cansada y dura,  llegué al pabellón valenciano y me dispuse a comer el arroz en compañía de otros periodistas, tan menesterosos y hambrientos como yo.

En al entrada del pabellón una señorita muy ejecutiva recogió mi invitación y tras mirar un poco al paisano que se la entregaba y al medio que representaba, me dijo sin inmutarse: “está la comida completa, no te puedo pasar”. Mientras decía  esto,  con toda la desfachatez del mundo,  acomodaba a personas que llegaban más tarde que yo y  sin invitación en la mesa.

Yo soy Aries.  Soy una de persona de prontos muy fuertes y explosivos que rápidamente se apagan. En ese momento sentí la sangre hervir. Me importaba un comino la paella. Me podía pagar cien paellas como esa.  De hecho,  acabé comiendo a cuenta de la dieta que me pagaba mi  empresa en un  restaurante mucho mejor. Lo que me jodió fue la displicencia, la chulería y la falta de respeto de unos tipos que me habían invitado sin yo pedírselo  y que luego me estaban dejando como un trapo, tirado  en la puerta de su pabellón. Mi pronto explosivo se calmó, respiré diez veces y dije para mi mismo “que se metan estos fulanos todos y cada uno de los granos de la paella por el orto”.  Me largué sin mirar atrás.

Hoy me  entero que los responsables de montar ese pabellón de la Comunidad Valenciana van a ser enjuiciados por corrupción. Que la señorita que me negó la paella y sus jefes van a pagar su prepotencia en un juicio que quizás acabe con ellos en la cárcel y con el descrédito de los dirigentes de la Generalitat Valenciana que consintieron sus chanchullos, sus trapicheos cutre-neocon. Y pienso que, habitualmente,  la falta de ética suele ir unida con la falta de estética. Y creo que, como la venganza, ese paella valenciana es un plato que mejor se come frío.

Por cierto, ¡buen provecho!

Discurso de Investidura Presidencial

“Principalmente (esta crisis)  se debe a que las reglas desarrolladas por el hombre para los intercambios de bienes han fallado por el orgullo y su la incompetencia de las mismas, y los que las gestionaban han admitido su fracaso, y han abdicado.  Las prácticas de los especuladores de la bolsa y de los banqueros  sin escrúpulos están siendo juzgadas en el tribunal de la opinión pública y rechazadas por los corazones y las mentes de los hombres.  Nos enfrentamos a la  falta de crédito de los  que han propuesto como solución a los problemas sólo el préstamo de más dinero. Nos han despojado de la tentación del beneficio por inducir a  nuestro pueblo a seguir su falso liderazgo, ellos han recurrido a las exhortaciones, incluso han vertido lágrimas para intentar restaurar la confianza …. Los financieros   han huido de sus altos asientos en el templo de nuestra civilización. Nosotros podemos ahora recuperar ese templo de las Antiguas Verdades. La medida de la restauración se encuentra en la medida en que apliquemos valores sociales más nobles que el mero beneficio monetario.”

¿Obama,  20 de enero de 2009? No. Franklin D. Roosevelt, 4 de marzo de 1933 Seguir leyendo “Discurso de Investidura Presidencial”

Destacado

Julian del Hoyo, “niño de la Guerra”. Una historia de refugiados.

Julián del Hoyo Martínez fue uno de los muchos niños que perdieron la Guerra Civil española.

Siendo un niño murió su padre, miliciano en el 24 batallón de la UGT, el “Indalecio Prieto”, en la ofensiva de Villareal. Luego, junto su hermano, Carlos, mi padre,  y otros miles de niños vascos emprendió la azarosa aventura del exilio, convirtiéndose, para siempre en un refugiado en Francia, en un “niño de la Guerra”. Los aires de libertad y la ilustración y cultura  que respiró en París le acompañaron el resto de su existencia. A su regreso nunca pudo entender a la España triste y gris de la posguerra. Ni a sus autoridades que le impidieron continuar sus estudios, en los que era brillante,  al ser etiquetado, por ser huérfano de miliciano, como “desafecto  al régimen”.

No obstante las personas valiosas destacan allá donde la fortuna les coloca. Y Julián fue un extraordinario mecánico y una mejor persona. Nos consta que allá donde pasó, por toda la geografía española, reparando complejas maquinarias de obra civil, fue valorado y respetado como profesional e hizo decenas de amigos. La formación  que se le negó,  la consiguió de manera autodidacta y jamás renuncio a sus convicciones laicas y progresistas. Fue un espíritu libre. Con sus amigos de la Sociedad Aranzadi, recorrió la geografía vasca en busca de la Memoria de los desaparecidos en la Guerra Civil. A todos nos hubiera gustado que su última batalla no hubiera sido tan larga y dolorosa. Afrontó el cáncer con dignidad,  pero nunca entendió que esa lucha y ese tránsito fueran tan implacables en  una sociedad que cuenta con los medios para hacerlos más breves, más humanos.

Julián murió como vivió, entero, sin miedo y  lleno de amor a los suyos.

Nos dejó como herencia sus ideales, la decencia, la honradez, la compasión y el cariño.

Mi pensamiento político

“Si me veo obligado a poner una etiqueta a mi pensamiento político, diría que es un quietismo anarquista pesimista, o un pesimismo anarquista quietista o un anarquismo pesimista quietista: anarquismo porque la experiencia me dice que lo malo del mundo de la política es el mismo poder; quietismo porque tengo mis dudas sobre la voluntad de ponerse a cambiar el mundo, una voluntad infectada por el impulso de poder; y pesimismo porque soy esceptico de que, en lo fundamental, sea posible cambiar la cosa”

J.M. Coetze “Diario de un mal año”