Damón y Pitias

Seguro que os suena la historia de Damón y Pitias. Damon se enemista con el tirano de Syracusa, Dionisio, y es sentenciado a morir en la horca. El reo pide unas horas de libertad antes de su muerte para despedirse de su familia, pero claro, el tirano le dice que no. Que verdes las han segado, y que si se marcha para despedirse ya te hemos visto, so listo. Para asegurar que sus fines son honestos y de que regresará a la cita con la muerte,  Damón deja en prenda a su amigo Pitias, que gustoso, acepta el desafío. El resto de la historia es conocido: Damón sufre mil penalidades en su viaje y  llega al patíbulo rozando el larguero y cuando ya todos pensaban que había huido. Pero Pitias sigue confiando en su amigo hasta cuando está con  la soga al cuello. Enternecido,  Dionisio perdona la vida a los dos amigos,  y colorín, colorado.

¿Aceptaríamos cualquiera, en esta sociedad cínica y descreída, ser garantía  de nuestros amigos. Personalmente, hay días que dudo hasta de la otra mitad de mi personalidad. Creo que a estas alturas,  las personas por las que apostaría mi cabeza se cuentan con los dedos de una mano, y si me apuran con el pulgar es más que suficiente.

Por eso un asunto reciente  me ha desarmado a  nivel emocional. La semana pasada eran detenidos un grupo de personas. Ese día,  alguien literalmente se volvió loco de generosidad y activismo. Dijo a todos que uno de los  detenidos  era su amigo y proclamó su inocencia. Achicharró a llamadas y a correos a los medios de comunicación que no respetaban la presunción de inocencia. Llamó a políticos, a instituciones, movilizó gente, inició una campaña de recogidas de firmas. Consiguió un espacio destacado en el periódico de mayor difusión en el día que más se  lee el periódico. Esa noticia ya se está empezando a debatir  en las reuniones de las asociaciones profesionales de periodistas…

Y finalmente, después de muchos días,  aulló de alegría a los cuatro vientos. Lo que el sostuvo desde el principio había quedado demostrado. Su amigo fue puesto en libertad. Y eso, con ser muy importante, es secundario para mi visión de lo que se ha vivido.

Es preciso y lo hemos visto  con recientes sentencias,  que a la pena del juez no se sume la “pena de telediario”. En esto,  los que nos dedicamos a la innoble profesión del periodismo,  debemos tener más que cuidado. Jugamos y juzgamos con nuestros titulares sobre bienes, haciendas, personas  y prestigios.

Por otro lado, me gustaría que si llega el día  de que mi cabeza es la que está amarrada a la soga,  alguien tenga la valentía y la certeza de partirse la cara y chillar que  soy inocente. Es lo más parecido a la idea de la felicidad y  de lo justo. Si eso pasa,  y ojalá que nunca pase,  me gustará tener a un Pitias a mi lado.

Deus Irae

Tengo un amigo del que no diré su nombre (sólo que empieza por Per y que acaba por nan) que ha pasado un mal rato esta semana. Desde aquí le mando un abrazo y le animo. Ya que no podemos vernos por agendas apretadas se lo digo vía post: cuídate my friend.

probalemente no hay dios por lo que deja de preocuparte y disfruta de la vidaComo todas las buenas personas ese amigo se subleva y se mosquea cuando le toman el pelo y abusan de sus buena voluntad, de su bonhomía. Como todos los de mi quinta le presumo traumatizado por experiencias religiosas y es que, amigos, la Iglesia que ahora campa es casi una broma para los jóvenes, que se casan por de blanco y con arroz porque es guay y moderno. Pero esa iglesia fue una institución poderosa que moldeó con mano firme nuestras voluntades. No conozco nadie de mi quinta que no acceda, por librepensador y ácrata que se considere, con un sentimiento culposo al sexo. Y eso es culpa de la Iglesia. No conozco a nadie, salvo que sea un vegetal, que no haya ido a un colegio de curas en los siniestros años de la dictadura y que no haya experimentado un sentimiento de vergüenza y asco ante asuntos que debieran pertenecer al libre albedrío y al orden particular de la vida de una persona. Sí es cierto que, como reacción, muchos le estamos agradecidos a esa educación por habernos insertado, ventajas de la contrareacción, un saludable espíritu antisistema y de permanente duda, de rebeldía y de rebote. Pero para ese viaje no se necesitaban unas alforjas tenebrosas.

Ahora estamos en el momento de la verdad. En el que la sociedad será laica o descenderá al abismo de los fundamentalismos más absurdos. Se palpa, se ve. El lobby poderoso de la Iglesia pretende que no se le arrebate el poder del que ha gozado. Un poder que es equivalente a dinero, en contraposición descarada a los preceptos del fundador de la cosa. Ahora tira contra el aborto, y mueve masas. Y se le olvida mencionar que acabar con el aborto no dejará de ser una hipocresía. Que nadie aborta porque quiere y que las hijas de aquellos que protestan contra la ley,  siempre han podido abortar sin problemas en lujosas clínicas del extranjero. Invito a cualquiera que pase, como yo lo hice, una mañana en una clínica en la que se practican abortos para ver cuán terrible es  padecer esa experiencia. Que las mujeres o las (casi) niñas que han tenido que pasar por ese trance sólo desean que aquello nunca les hubiera pasado. Que abortar es cutre y doloroso y que deja una huella terrible. Que nadie lo hace por vicio o degeneración. Y es el asunto de la oposición al aborto implica, salvo en el caso de los engañados y los bienintencionados, un alto grado de  de hipocresía y, eso siempre ha molestado a los que van de cara y a los que, por así hacerlo, se la parten.

Doy gracias por haber asistido a un colegio religioso y a que la mano del cura de turno se deslizara peligrosamente por mi espalda hasta que le interrumpí el viaje de una certera bofetada. Doy gracias por un viaje a Alicante en el que mi aita se enfrentó a un cerril sacerdote que interrumpió el cassete de chistes de Arévalo que sonaba en el autobús  con voz tronante. Doy gracias en fin por las personas y las Instituciones que mantienen en su sitio a los que pretenden uniformizar el pensamiento. Por una sociedad laica,  cada uno en su casa y dios en la del que lo considere oportuno.

Un cuento de Navidad

Me pide Ashet el comunactivo que le cuente, ahora que estamos en puertas,  que es lo más y  lo que menos me gusta de la Navidad.  Haré trampas y no responderé o responderé a mi manera. Ahí va:

Maria trabaja hasta tarde. Era maestra en un colegio privado pero ahora limpia casas. José está regulado, cobra menos que antes y, entre los dos, casi llegan a fin de mes. Un descuido  no planificado hace que ahora estén esperando un bebé. Es el tercer mes de embarazo y Maria decide ir a una clínica sin decirle nada a José. Espera en una habitación llena de chicas jovencitas y ella, que ya roza los cuarenta, se da cuenta que el suyo no es un caso raro. Habla con un sicólogo, que le trata con cariño, le anestesian localmente, y pese a todo nota como algo le hurga  por dentro. “Reposa” le dicen, le secan el sudor,  y al de una hora, se levanta con cuidado y coge el metro hasta su casa. Jesús no nacerá estas navidades.

Ron Cobb

María es negra como el carbón. Salió con su novio José, de su aldea,  rumbo a esa Europa que tanto brilla en la televisión que, a veces,  a podido ver en la cantina de la ciudad africana  cuando han acudido al mercado. En el desierto José no ha podido seguir, se quejaba de que le dolían los riñones y los guías le han prometido que cuando regresen le ayudarán. Le dejan un bidón de agua que sólo le alcanzará para siete días. Desde que se ha quedado sola,  María ha sido sistemáticamente violada por aquellos a los que pagó para que la llevaran a las costas del Sahara. Es inutil resistirse, la alternativa es quedarse en el desierto o una paliza. Para cuando, al cabo de un par de meses, el cayuco parte, Maria está embarazada pero no sabe de quién. Eso le dará igual. Una tormenta hace que el motor quede anegado y deje de funcionar. Cuando el buque  de rescate  llegue a la pequeña embarcación María y otras doce personas habrán muerto de sed y de frío. Jesús, su hijo, no nacerá estas navidades.

Miriam tiene un permiso del ejercito israelí para cruzar la frontera de Gaza y llegar hasta Cisjordania donde su madre está agonizando. Cada día cientos de personas agitan sus papeles y los soldados, apenas unos niños, miran con odio a la multitud y gritan que hoy no se podrá pasar que quizás mañana. Hoy la gente está especialmente nerviosa, se ha corrido el bulo de que las puertas metálicas se van a abrir y de repente todo el mundo corre, todo el mundo se agita. Una persona cae. Es una avalancha. Los soldados desbordados agitan sus porras, la marea humana se calma. Tres personas están en el suelo, sin vida. Un anciano, Miriam y el hijo que lleva en su vientre. Jesús tampoco nacerá estas navidades.

Un delfín arrulla al feto que sabe que está gestando. Desde que su inteligencia y su instinto le han enseñado que pronto habrá un nuevo miembro en el grupo su alegría es más intensa si cabe. Hoy se han acercado a comer los pequeños peces que llegan  hasta las arena. De repente un estruendo se ha empezado a escuchar y la comunición ha sido ya imposible. Un ardor blanco ha destellado en su lomo. Duele, y cada vez está más débil. Ve a sus compañeros agonizar y el agua toma el color de la sangre. El delfín hembra no lo sabe pero ha acabado su vida en la bahía japonesa de Taiji donde, cada año, cientos de delfines son arponeados por pescadores que les acusan de acabar con los bancos de peces.

Bienaventurados los mansos porque ellos heredaran la tierra…

Blogmusik, música a la carta gratis (Deezer)

BlogmusikHace un par de semanas descubrí Blogmusik (actualización, ahora se llama Deezer) y hoy después de usarlo intensivamente quiero compartirlo con vosotros.En Blogmusik se puede escuchar música online gratuita y con buena calidad de sonido. Podemos buscar por artista, por álbum por titulo de canciones y de inmediato aparece una lista con las canciones que cumplan nuestros requisitos de búsqueda. Eso permite hacer descubrimientos interesantes. Por ejemplo si pongo Hallelujah me mostrará la versión que estaba buscando de Jeff Buckley, pero también la magnifica interpretación de Leonard Cohen o la de Rufus Wainwright y además toda una lista de canciones que contienen esa palabra en el titulo como la canción de los freaks Lordi, ganadores de Eurovisión con su “Hard Rock Hallelujah” y hallazgos interesantes como el “Hallelujah I love her so” interpretada por Ray Charles y otra versión de Peggy Lee. La búsqueda la del “Crazy” de Gnarl Barkley nos permite encontrar unas cuantas versiones disco o chill out del tema. Blogmusik deja configurar listas de reproducción con las que poder clasificar aquellas canciones que más nos gusten, por estilo musical, por grupos o temática. Yo tengo creadas, por ejemplo, playlists de BSO, pop, chill, soul, classic & disco petardo ….

Blogmusik es como si fuera un emule online, ya que se puede (después de registrarse gratis como usuario) subir mp3 que tengamos para compartirlos y asi se va aumentando la base de datos de temas. Ahora mismo hay muchos temas , pero si que es cierto que si buscas cosas no demasiado populares (Kepa Junkera ha sido mi ultima búsqueda) no encuentras demasiado. Supongo que la masa crítica de usuarios sera importante para corregir esta debilidad del sistema.

Otra función especialmente lograda es la de smart playlist. Esto es parecido a lo que ofrece last.fm que es que te busca música similar a la del artista que hemos elegido. Y para los que queráis llevaros la música del sistema a vuestros reproductores mp3 deciros que la música no se baja a nuestro ordenador sino que se busca y se archiva el link en carpetas personales. Es cierto que hay sistemas, trucos y atajos para capturar esa música y convertirla en mp3, pero no seré yo quien de ideas, que luego llegan los amigos de Sociedad Garrapatera Apandadora Esquilmadora y me crujen…

Y de mis labios sólo saldrá un Aleluya. Pasión y muerte de Jeff Buckley – Hallelujah

¿Hay algo mejor para las relaciones públicas de un músico joven y con talento que la muerte? Probablemente no. Me dice una amiga, desde la osadía de su juventud y la arrogancia de su insultante inteligencia, que, de no haber muerto hace ahora diez años, Jeff Buckley, sería uno de los Grandes.

Jeff, mientras vivió, sólo publicó un disco de estudio: “Grace”. Tenía 30 años cuando, en el típico gesto excesivo, se baño en un afluente del Mississippi con botas y vestido, entonando el “Whole Lotta Love” de Led Zeppelín. Fue lo último que cantó, las aguas del río se llevaron su cuerpo. Probablemente no quiso matarse, pero ni el mejor PR hubiese imaginado una “muy mejor muerte misteriosa” para un prometedor músico. Es innegable su influencia, es tangible el mito que crece. Nadie duda de su talento, pero ¿qué hubiera ocurrido si Jeff hubiera vivido?

Un primer escenario, el más querido para los conversos subyugados, muestra a Jeff con cuarenta años, con tres discos. Tras “Grace” ha vuelto a la carretera. Su segundo disco de estudio ha funcionado, pero las ideas y la edad hacen que su música, más madura, y su voz más castigada hayan encontrado una menor respuesta del público. Los críticos, al ser un habitual de las listas, ya han dejado de tener la complacencia de la que hacen gala con todo lo nuevo/raro/brillante. Su tercer disco ha sido también un éxito de ventas, pero Jeff está empezando a repetirse peligrosamente. Cuarenta años y sigue anclado en el verano del 97, su última ruptura sentiental le ha dejado sin dinero y no tiene demasiadas ideas. No obstante , de esa crisis personal saldrá, os lo anuncio en exclusiva, el año que viene, el mejor disco de la década.

En el segundo escenario, el habitual, Jeff sigue con su carrera, es un músico de culto, adorado. No sólo canta sino que es un pope de la cultura. Su última iniciativa es la lucha contra el Cambio Climático. Su quinto álbum ha pasado, como los demás, al número uno de las listas. Es habitualmente invitado a la Casa Blanca donde el nuevo presidente, Al Gore, le tiene como músico de cabecera.

Desafortunadamente, esas vidas hipotéticas se fueron con la corriente del río que ahogó a Jeff, pero una carrera llena de experimentos e inseguridades, lastrada por la sombra de su padre, Tim, ha sido convenientemente absorbida por la máquina de generar iconos. ¿Qué hubiese sido de su carrera?, nadie lo sabe. Sólo sé que, a veces, la vida trata mucho peor al arte que una muerte temprana. Allá donde estés, Jeff, sólo una palabra:

Aleluya!

Actualización 2008. Los publicistas son (somos) unos insaciables devoradores y trituradores de talento ajeno. Da igual que la canción utilizada en el spot de televisión hable sobre el desamor o la tristeza o el vacío que deja la soledad. La filial madrileña de la agencia Young&Rubicam acaba de diseñar una nueva campaña con motivo del 50°aniversario de la petrolera REPSOL. Con un texto ñoño y cursi en el que nos recuerdan que la bombona de butano da nombre a un color, utilizan imágenes nueva era y nos destrozan el Hallelujah. Francamente prefiero mil veces escuchar en contexto esa canción cuando habla de la soledad del Dr. House en,  Acceptance, el episodio uno de la segunda temporada. Seguir leyendo “Y de mis labios sólo saldrá un Aleluya. Pasión y muerte de Jeff Buckley – Hallelujah”