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“En esta profesión se puede ser brutalmente competitivo, pero nunca un cínico”

El periodista Dicky del Hoyo (@zuloko) supura lecciones de periodismo por cada poro de su piel. Y ello lo da cada experiencia laboral, cada puerta cerrada y abierta (la siguiente), cada noticia cubierta, cada fuente entrevistada. Está especializado en comunicación corporativa, nuevas tecnologías de la información, redes sociales y relaciones públicas y fue uno de los pioneros en el mundo de la blogosfera, cuando abrió su propio espacio en la red allá por el pleistocénico año 2001, como él mismo recuerda.

¿Cuál es el atractivo que le encuentras a la profesión de periodista?

El atractivo que le encuentro a la profesión periodística es que, si quieres ser un buen periodista, cada día debes reinventarte, aprender elementos nuevos, estar muy atento a las novedades y, sobre todo, no me canso de repetir lo que dijo Kapuściński: “para ser buen periodista hay que ser buena persona”. En esta profesión se puede ser brutalmente competitivo, pero nunca un cínico o un mal compañero. La experiencia me ha enseñado que uno de los mejores activos que puede atesorar un periodista es tener buena reputación para el resto de sus compañeros.

¿Cuáles son las claves para realizar la comunicación corporativa de una empresa de forma eficaz y de calidad?

En primer lugar, creo que es importante conocer bien al cliente, definir su mensaje y establecer una relación de absoluta confianza. El dircom de una empresa es uno de los puestos más sensibles para la buena marcha de una organización. Aquellos que dejan, por ejemplo, su comunicación en redes en manos de aficionados (el primo, el cuñado, Peláez que, aunque trabaja en logística es muy listo con el ordenador, etc) deberían tener reservado un círculo del Infierno de Dante. Yo no concibo hacer comunicación de algo que no me creo, de una cuenta que vaya en contra de mis valores. Coincido en que todas las empresas, organizaciones y personajes públicos deben tener la posibilidad de que sus acciones, méritos, deméritos o situaciones de crisis sean comunicadas de la mejor manera posible. Y hacerlo bien supone tener una buena agenda de periodistas que sepan que cuando levantas el teléfono lo que le vas a “vender” no es mercancía averiada, que eres honesto con lo que cuentas y que si en algún momento las tornas cambian y la situación pasa a ser una comunicación de crisis también estás listo para contestar y dar explicaciones. Y saber contarlo, tener un mínimo de habilidad en la escritura, en la forma y el fondo. Y eso lo da la práctica y las muchas lecturas. Mis amigos, profesores de las facultades de periodismo, se quejan amargamente de estudiantes ágrafos que nunca han comprado, ni por supuesto leído, un periódico. Mal vamos. En mi trayectoria profesional he llevado la comunicación de cuentas pequeñas y grandes, de empresas y departamentos gubernamentales y si hay algo que los periodistas agradecen, y que siempre te lo hacen saber, es que estés dispuesto a coger el teléfono en cualquier momento, no sólo cuando sea conveniente a tus intereses. Y la honestidad en tu respuesta. No digo que todo se pueda ni se deba contar en cualquier momento, pero tu interlocutor debe saber que cuando puedas se lo explicarás y que no le estás engañando.

¿Qué han supuesto las redes sociales y las nuevas tecnologías para el aumento del alcance y de las posibilidades del periodismo de actualidad?

Soy nativo digital desde más de lo que me gustaría reconocer. Está claro que a nivel histórico la irrupción de las nuevas tecnologías supuso un enorme shock para el periodismo tradicional del que todavía nos estamos recuperando. Los primeros damnificados fueron los periodistas de mi quinta que no supieron reciclarse y que acabaron, y están acabando, como dinosaurios atascados en un pozo de brea. Y luego llegó el gran cataclismo de la monetización de los contenidos que hizo que cerraran decenas de cabeceras y medios. Eso en lo negativo. En el aspecto positivo creo que los medios digitales le han dado inmediatez al periodismo, cosa que es buena. Me imagino los grandes acontecimientos históricos retransmitidos con las herramientas actuales y hubiera sido asombroso haber estado en la Belle Alliance de Waterloo con un Smartphone con streaming en directo y lanzando tuits. Por otra parte todavía estamos buscando la fórmula que otorgue rigor a esa inmediatez y a esas nuevas plataformas digitales. Que el periodismo digital esté en la pelea del clickbait no dice mucho de su rigor. No obstante veo con esperanza iniciativas digitales que recuperan el reportaje largo y la investigación.

¿Es la blogosfera una buena plataforma para que los periodistas hagan llegar de forma más cercana y rápida la información periodística a los lectores?

Aposté por tener un blog profesional en el pleistocénico año, para los blogs, del 2001. Me ha proporcionado infinitas satisfacciones e incluso sirvió como plataforma para lanzar una exclusiva informativa de la que me siento muy orgulloso: la injusticia que se cometió con la familia del joven Enaitz Iriondo y que cambió la percepción social ante las víctimas de accidentes de tráfico. Creo que todo periodista debería tener un blog, y reitero un blog. Es bueno para un profesional de la información estar en Twitter o Facebook. Te da muchas pistas y visibilidad, pero las plataformas mutan y quizás no estén mañana. La bitácora es tu casa virtual, que has pagado y que nadie te puede arrebatar. Es bueno utilizarla para ampliar los contenidos que por su formato no caben en los medios tradicionales, para dar un punto de vista más personal a determinadas informaciones o para crear una identidad digital más elaborada. Para eso y para más.

En un mundo cada día más digital y audiovisual, ¿seguirán teniendo cabida medios tradicionales como la radio en un futuro periodístico a largo plazo?

La radio es un medio con mucho futuro. No sé en qué formato oirán radio los oyentes de dentro de un siglo. Quizás sea algo diferente a las actuales emisiones o a los podcast, pero siempre habrá una persona que necesite sentirse acompañada por una voz en la distancia, pero a la vez cercana, que le proporcione información y algo más.

¿Crees que tiene suficiente presencia el periodismo cultural en los medios generalistas o que es un ‘lujo’ de calidad más reservado a los medios especializados?

La presencia cada vez más exigua de la cultura en los medios es un reflejo de la importancia que a la misma se le da desde la sociedad o por nuestros políticos. Y creo que es un error. La buena información cultural es sexy y vende. Sólo tenemos que ver los medios anglosajones para comprobar que a la cultura allí se le da espacio y les proporciona prestigio y lectores. No obstante, reitero, estamos en un momento de cambio de modelo, los grandes grupos de comunicación de nuestro país no tienen claro cuál es modelo. Se optó en su día, de forma algo ingenua, por no decir que insensata, por no cobrar los contenidos en Internet.  Ahora dar la vuelta hacia la cultura del pago va a ser complicado. Si a eso unimos que las plataformas van a mutar, que están cambiando, es un momento de desconcierto general. Lo viejo está moribundo y lo nuevo no acaba de nacer.

¿Alguna cosa más que desees añadir?

El primer día de la carrera mi primer profesor nos dijo, a los casi 300 nuevos alumnos de periodismo que estrenamos aula: “de todos ustedes, unos cincuenta acabarán la carrera, de esos cincuenta diez encontrarán trabajo, y de esos diez, uno o dos, con suerte, trabajarán de periodista”. Quiero decir a los periodistas y a los futuros periodistas que el periodismo lleva siglos en crisis, pero que siempre serán necesarios periodistas. Los periodistas necesitamos hacernos valer como generadores e intermediarios de la información de calidad. Pero ahí está la clave, en la calidad, el rigor, y eso no se consigue sin trabajo, aprendizaje continuo, sentido común y mucho esfuerzo. El periodismo es vida porque, en ocasiones, cuenta la vida, otras nos cuesta la vida y, gaudeamus igitur, es más vida que la propia vida. ¡Viva el periodismo!

Entreviista para la publicación “Soma Comunicación”

Written by David Casas (@casas_castro)
Photo by Fede Merino

Chabolismo en Bizkaia

#Chabolismo en #Bizkaia, foto para un #reportaje y Medio extranjero #circa 1990 #Erandio

Tenía mi edad pero parecía infinitamente mayor. Le pedí permiso para una fotografía y me dijo que esperara. Entonces cogió a su hija en brazos y posó con orgullo. Y dijo “aquí se vive mal y se pasa frío, pero por lo menos hay un techo”. Era en Erandio y la foto era para un reportaje  y un Medio extranjero del que ya no recuerdo el nombre. la cámara eera una canon analógica y el formato diapositiva FUJI 400 ASA #circa 1990 #Erandio

 

Walter Mitty y los opinatrices

Lo dije en twitter pero como allí hay poco espacio lo repito aquí. Me ha gustado mucho “La La Vida Secreta de Walter Mitty“.

Es una película optimista que habla del periodismo, de la pasión por el trabajo bien hecho y de las carreras profesionales largas, construidas con esfuerzo y tesón,  frente a los arribistas tiempos actuales en los que cualquiera puede presumir de experto en algo con sólo un cursillo.

Es un film sobre tomar riesgos y cómo esos riesgos afectan a nuestra vida.

Su factura es impecable, las interpretaciones competentes.

Su banda sonora con temas de Jose Gonzalez y el fantástico “Dirty Paws” del Grupo Of Monster and Men ya están instalados en mi cabeza.

Con una versión del Space Oddity de Bowie interpretada por una de las mejores actrices de su generación: Kristen Wiig. Si no la conocen recuperen algunas de sus interpretaciones en Saturday Night Live.

La versión que interpretó Danny Kaye fue una de las películas favoritas de mi infancia y fui al cine pensado que la nueva versión  me iba a defraudar.

No ha ido así. Todo contrario.

Y no entiendo, por mucho que lo intento,  la crítica que hace un tal Eguren escribe para  los medios de Vocento,  la llama película “anodina y rutinaria” y luego se despacha a gusto. Eso me lleva a pensar en la famosa frase de “las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una”. Pero me lo pienso un poco más y veo en su estilo mucho “boyerismo”, es decir un intento de  epatar sin argumentar y sin profundidad intelectual en lo escrito. En la ecuación del trabajo crítico creo que además de ser buen profesional, de ser buen periodista también debiera estar incluido, de propina,  ser buena persona. Pero en los tiempos que corren eso es, en muchos casos, pedir demasiado.

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A algunos críticos, y sobre todo a algunos de los tertulianos que rellenan espacio de radio y televisión  les llamo opinatrices, una mezcla de opinadores y meretrices. Y creo que sería oportuno que los críticos (porque, en determinada medida, yo también lo soy) fuéramos criticados, pero eso sí, fabricando con rigor la opinión y explicando las razones.

Y ahora, si le apetece,  critique usted. 

El final de la escapada (en las curvas de Zorroza)

Es lo que tiene el vivir en una zona fronteriza. En un cruce de caminos. La gente de Carson City lo sabía y los de Zorroza también. Aquí, en la margen izquierda, en ocasiones ves pasar a la gente y en otras la ves quedarse. Permanecer estampados, como polillas atraídas por la bombilla,  dentro de sus vehículos en las,  más que famosas, míticas curvas de Zorroza. Y así, lo que empieza con una voz en megafonía que te saca del sueño mientras aulla un “¡¡pare su vehículo!!”, suele terminar invariablemente con un chirrido, un derrape y un automóvil incrustado en la acera. Con un coche con  el capó y el palier reventados tras llevarse por delante unos cuantos bolardos,  y con  la gasolina deslizándose peligrosamente.por la calle.  Y con dos señores esposados y  con la mitad del turno de la benemérita policia municipal de Bilbao comentando la jugada. A altas horas de la madrugada. No, perdón. A las cuatro y diez.

Y no es la primera vez. El  hombre (no el mismo siempre, claro), tropieza en esta curva, en coche  tras persecución policial, tres veces.

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El Gran Carnaval

Mírenlos. Tienen los ojos brillantes, saludan, mantienen la moral alta. Ha llegado la NASA a ayudar y nueva maquinaria. Son los mineros, son chilenos, ¡Viva Chile, mierda! y son noticia. Son noticia ahora. Mañana la máquina de triturar noticias dirá que pasó su turno y nadie se acordará de ellos. Dará igual si has ganado Eurovisión, si has sido campeón del mundo, si te llamas lady Gaga. Mañana, te lo anticipo,  no serás noticia.

La digestión de los medios es ligera y su memoria efímera. Darían un brazo por tener la exclusiva de hoy pero rechazarán el largo reportaje de investigación que esa noticia merecerá mañana. Los mineros chilenos dan muy bien en la tele pero en el otro lado del mundo cada día mueren enterrados diez mineros chinos en busca del carbón y no merecen ni una línea. Son los mineros chilenos  y hoy son las estrellas porque mandaron imágenes que quedan telegénicas  en el informativo. Pero mañana volverán al agujero. Son los Madeleine McCann del post-verano del 2010.

Es tan real su historia, tan reales todos los que aparecen en la bocamina tratando de sacar provecho, tan reales los reportajes en los que  nos hablan de las historias personales del minero enfermero, del minero bromista, del minero depresivo, del minero líder,   que aún  no me creo que no esté el periodista Charles “Chuck” Tatum  y el “Albuquerque Sun-Bulletin” retrasando su rescate para vender más periódicos. Billy Wilder los/nos retrató en El Gran Carnaval, una de las películas sobre el periodismo que todavía no han sido superadas. Una película que habla de los enormes egos, de los intereses bastardos, de las alianzas y de las decepciones que produce un oficio que se atraganta  cada día de una realidad y a la mañana siguiente  la escupe para pasar a otra cosa.

Billy Wilder dijo que la película se pegó el batacazo en la taquilla porque en 1951 el público aún creía que los periodistas eran gente honesta. Eso creían,  en el pasado.

Damón y Pitias

Seguro que os suena la historia de Damón y Pitias. Damon se enemista con el tirano de Syracusa, Dionisio, y es sentenciado a morir en la horca. El reo pide unas horas de libertad antes de su muerte para despedirse de su familia, pero claro, el tirano le dice que no. Que verdes las han segado, y que si se marcha para despedirse ya te hemos visto, so listo. Para asegurar que sus fines son honestos y de que regresará a la cita con la muerte,  Damón deja en prenda a su amigo Pitias, que gustoso, acepta el desafío. El resto de la historia es conocido: Damón sufre mil penalidades en su viaje y  llega al patíbulo rozando el larguero y cuando ya todos pensaban que había huido. Pero Pitias sigue confiando en su amigo hasta cuando está con  la soga al cuello. Enternecido,  Dionisio perdona la vida a los dos amigos,  y colorín, colorado.

¿Aceptaríamos cualquiera, en esta sociedad cínica y descreída, ser garantía  de nuestros amigos. Personalmente, hay días que dudo hasta de la otra mitad de mi personalidad. Creo que a estas alturas,  las personas por las que apostaría mi cabeza se cuentan con los dedos de una mano, y si me apuran con el pulgar es más que suficiente.

Por eso un asunto reciente  me ha desarmado a  nivel emocional. La semana pasada eran detenidos un grupo de personas. Ese día,  alguien literalmente se volvió loco de generosidad y activismo. Dijo a todos que uno de los  detenidos  era su amigo y proclamó su inocencia. Achicharró a llamadas y a correos a los medios de comunicación que no respetaban la presunción de inocencia. Llamó a políticos, a instituciones, movilizó gente, inició una campaña de recogidas de firmas. Consiguió un espacio destacado en el periódico de mayor difusión en el día que más se  lee el periódico. Esa noticia ya se está empezando a debatir  en las reuniones de las asociaciones profesionales de periodistas…

Y finalmente, después de muchos días,  aulló de alegría a los cuatro vientos. Lo que el sostuvo desde el principio había quedado demostrado. Su amigo fue puesto en libertad. Y eso, con ser muy importante, es secundario para mi visión de lo que se ha vivido.

Es preciso y lo hemos visto  con recientes sentencias,  que a la pena del juez no se sume la “pena de telediario”. En esto,  los que nos dedicamos a la innoble profesión del periodismo,  debemos tener más que cuidado. Jugamos y juzgamos con nuestros titulares sobre bienes, haciendas, personas  y prestigios.

Por otro lado, me gustaría que si llega el día  de que mi cabeza es la que está amarrada a la soga,  alguien tenga la valentía y la certeza de partirse la cara y chillar que  soy inocente. Es lo más parecido a la idea de la felicidad y  de lo justo. Si eso pasa,  y ojalá que nunca pase,  me gustará tener a un Pitias a mi lado.

Secuestro y toma de rehenes

Se acabó lo del Alakrana y aunque es preciso hacer una reflexión general sobre el asunto, me quedo con algo  que tiene que ver con mi profesión, con el periodismo.

Frente al ruido mediático, que sólo ha contribuido a avivar el fuego del chantaje e incluso,  me atrevería a decir,    a alargar  la duración del secuestro os muestro una isla de cordura. Estas son las  normas que desde la BBC se marcan a sus profesionales a la hora de la cobertura de un secuestro. Todas las redacciones españolas (con perdón) y/o vascas debieran de tomar nota:

Secuestro,  toma de rehenes y asedios (normas de estilo de cobertura, BBC)

En los casos de secuestro,  toma de rehenes y asedios debemos ser conscientes de que cualquier cosa que transmitamos o publiquemos  puede ser visto o escuchado por los autores, tanto en el Reino Unido y el extranjero.

Es importante informar de las demandas en su contexto. También hay que examinar cuidadosamente las cuestiones éticas planteadas al ofrecer una plataforma para los secuestradores sobre todo si lo hacemos en  directo. Debemos mantener el control editorial sobre la información que difundimos de los acontecimientos y velar por:

* No entrevistar a un secuestrador en directo.

* No difundir vídeos  y/ o audios  proporcionados por  los secuestradores en directo.

* Emitir las grabaciones realizadas por los autores, ya sea de eventos realizados, los actos violentos o de sus víctimas, sólo después de la remisión a una figura editorial de alto nivel.

* Imponer un decalaje temporal cuando el material de difusión en directo corresponde a temas delicados, por ejemplo, una toma de la escuela o un secuestro de avión. Esto es particularmente importante cuando el resultado es impredecible y pueda dar resultado a  materiales perturbadores que no son  aptos para su difusión sin una previa  revisión cuidadosa.

Al informar sobre noticias relacionadas con el secuestros,  toma de rehenes o asedios, debemos escuchar el consejo de la policía y otras autoridades acerca de cualquier cosa que, si se cuenta , podría agravar la situación. De vez en cuando nos pedirán a retener o incluso no incluir la información. Cumpliremos cuando la petición sea razonable, pero no se transmitirá nada a sabiendas que sea falso. La policía incluso puedo solicitar un silencio completo sobre uan noticia.  Lo valoraremos y lo respetaremos tras una razonada decisión editorial.

Rumores, Blogs, Política y Virus

 

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El problema o la virtud es que, pese a que seguimos siendo una profesión denostada y con un prestigio inferior al de pianista de burdel, ahora todo el mundo trata (creo que de manera inconsciente) ser periodista.  No me parece mal;  pero frente a los prudentes,  hay quienes se agarran a su juguete informativo como los chavales que conducen el coche de sus padres sin carnet.

Así, en dos días, la gripe porcina se convierte en un noticia viral por los twitters y los blogs. Así, entre los rumores políticos de esta semana  escucho pasmado uno que me incumbe y que desconozco quien lo ha propagado  y a quién beneficia (a mi no, desde luego).

Y recuperando la expresión de que “el medio es el mensaje” empiezo a destacar que el determinados Medios, por su uso, pasan a no ser demasiado creíbles. Y me refiero al mundo de los blogs que empiezan a ser mirados de soslayo por los periodistas de prestigio. En la película “La Sombra del Poder” se establece ese recelo entre  los periodistas 2.0 y los plumillas analógicos de toda la vida.

En definitiva, frente a quienes propugnan por establecer rígidas leyes para quienes publican en blogs, y otras iniciativas como las de crear carnets de bloggers,  yo creo que sobraría para esta actividad el marco de normas legales que controlan el uso de la libertad de expresión y también las leyes que penalmente castigan la difamación, las opiniones racistas o injuriosas. Es mucho pedir que todos los que escriben un blog sepan de deontología del periodismo   cuando una importante cantidad de aquellos que han conseguido un título de periodista  ejercen su oficio sin tener la menor idea de ética periodística. Apliquemos entonces el menos común de los sentidos a la cosa: el sentido común.

Tres consejos para ser buen blogger

san pedro regaladoMe pone en un aprieto Galder al pedirme que le cuente cuáles son mis tres consejos para ser buen blogger.

Primero debiera hacer una reflexión: ¿qué es ser buen blogger?. Para mi un buen blogger y, ya que tengo el ejemplo a mano, es gente como el propio Galder, o cómo Marta Sepúlveda, o cómo Bocadorada. (Los no citados ya sabéis que también estáis en mi blogroll, pero el espacio es limitado). Estos brillantes seres humanos escriben sobre lo que saben, comparten generosamente sus conocimientos y, además, comunican sus ideas de manera atractiva y amena. El éxito, la fama, los ingresos de Adsense o el salir en el ciberp@is no creo que sean indicadores de que seas bueno. Dicho esto, y admitiendo que yo no estoy dentro de el selecto grupo, daré unos consejos. Si me los aplico quizás algún día llegue a ser un buen blogger.

Escribir bien ¿Qué considero escribir bien? No hay que ser un profesional del periodismo o escritura para escribir bien. De hecho, conozco a decenas de periodistas y escritores que escriben fatal. ¡A algunos hasta les pagan por hacerlo! Escribir bien es lograr que tu mensaje sea comprendido pero que también consiga sus objetivos. Puede que comuniques algo correctamente pero, a la vez, puede ser un ladrillo que aburra a las ovejas. Siempre hago hincapié en los cursos de comunicación que he impartido en las tres reglas: sencillez, claridad, concisión. Si quieres contar algo y no sabes cómo hacerlo y necesitas que se te entienda hazlo como Hemingway. Este señor ganó un premio NObel utilizando construcciones sujeto-verbo-predicado:

” Paul Smith comía macarrones. La noche era oscura. Un ruido se escuchó. Un hombre abrió la puerta. Un disparo sonó. Paul se desplomó sobre el plato. Su sangre se mezcló con el rojo del tomate”.

Lo que nunca, inoiz, never, rian se debe hacer es utilizar recursos estilísticos o expresiones que no estén a nuestro alcance. Eso que se llama registro idiomático y que evitará que seamos incluidos en HOYGAN la academia del español ofuscado.

Pasión. Como todos los aspectos de la vida pon pasión en tu actividad como blogger. No hagas de la misma una rutina. Habla de lo que te importa y cuando lo hagas, transmite que te gusta lo que haces. Una precisión; ser apasionado no significa ser un troll. Evita eso, que está muy feo.

Originalidad. Trata de encontrar nuevos temas de los que hablar o intenta buscar para los temas de los que todo el mundo habla un nuevo punto de vista. Aporta soluciones, contribuye al conocimiento común y hazlo de tal manera que la gente que te ha leído se marche de tu bitácora con la sensación de no haber perdido el tiempo.

Pues eso.

La intimidad de Laura Vega García

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La sentencia del 11-M y la Comunicación

El infierno de la Prensa y el 11-M 

El otro día leía un artículo, estupendamente escrito por Pablo Ordaz, en EL PAIS. En ese trabajo se contaba, de forma austera, la historia de Laura Vega García, una chica de 29 años que resultó desfigurada y que quedó en coma vegetativo tras los atentados del 11-M. El periodista, en su crónica del juicio, cuenta cómo dos periodistas, utilizando engaños, entraron en la habitación del hospital y fotografiaron, para dolor de la familia, el rostro roto de Laura. Su nivel de sensibilidad llegó a extremos difícilmente superables al calificar a Laura como “la muerta en vida”. Sus familiares al medio respeto a la intimidad de Laura y la profesional que firmaba la pieza se justificó diciendo que Laura era “un personaje público“.

Este asunto , a nada que se tenga un poco de decencia, llama a la reflexión. Lo primero, no creo que a ningún periodista se le ocurra utilizar para una persona doliente, privada de su consciencia, el calificativo de “personaje público” que tantas veces ha sido empleado en juicios para permitir el seguimiento en Medios de personajes de la farándula. En segundo lugar, se debe hacer una reflexión sobre el trabajo de las dos reporteras que, sin permiso de la familia, que representan “de facto” la voluntad de Laura, violaron su intimidad y su derecho a la imagen. En este caso, y como periodista que he tratado, en diversos medios algunos asuntos que entraban en contradicción con mis valores, debo decir que, como profesional, siempre existirá una línea que no cruzaré: la del respeto a las personas. Y en tercer lugar es preciso pensar en el medio que publicó ese reportaje. Este periódico no sólo no desanima a sus colaboradores cuando presentan una pieza inmoral, sino que defiende con dudosos argumentos legales esa labor.

Creo que la necesidad de vender más periódicos no debiera estar reñida con la ética y el respeto a los seres humanos. En este caso el sujeto es más, si cabe, digno de protección. En primer lugar como persona enferma que no puede hacer valer sus derechos, en segundo lugar en su condición de víctima, una figura que en nuestro ideario democrático tiene, cada vez, más peso moral.

Y si queréis leer más de este asunto os adjunto los artículos publicados sobre el mismo en ABC y EL PAÍS. Seguir leyendo “La intimidad de Laura Vega García”