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“En esta profesión se puede ser brutalmente competitivo, pero nunca un cínico”

El periodista Dicky del Hoyo (@zuloko) supura lecciones de periodismo por cada poro de su piel. Y ello lo da cada experiencia laboral, cada puerta cerrada y abierta (la siguiente), cada noticia cubierta, cada fuente entrevistada. Está especializado en comunicación corporativa, nuevas tecnologías de la información, redes sociales y relaciones públicas y fue uno de los pioneros en el mundo de la blogosfera, cuando abrió su propio espacio en la red allá por el pleistocénico año 2001, como él mismo recuerda.

¿Cuál es el atractivo que le encuentras a la profesión de periodista?

El atractivo que le encuentro a la profesión periodística es que, si quieres ser un buen periodista, cada día debes reinventarte, aprender elementos nuevos, estar muy atento a las novedades y, sobre todo, no me canso de repetir lo que dijo Kapuściński: “para ser buen periodista hay que ser buena persona”. En esta profesión se puede ser brutalmente competitivo, pero nunca un cínico o un mal compañero. La experiencia me ha enseñado que uno de los mejores activos que puede atesorar un periodista es tener buena reputación para el resto de sus compañeros.

¿Cuáles son las claves para realizar la comunicación corporativa de una empresa de forma eficaz y de calidad?

En primer lugar, creo que es importante conocer bien al cliente, definir su mensaje y establecer una relación de absoluta confianza. El dircom de una empresa es uno de los puestos más sensibles para la buena marcha de una organización. Aquellos que dejan, por ejemplo, su comunicación en redes en manos de aficionados (el primo, el cuñado, Peláez que, aunque trabaja en logística es muy listo con el ordenador, etc) deberían tener reservado un círculo del Infierno de Dante. Yo no concibo hacer comunicación de algo que no me creo, de una cuenta que vaya en contra de mis valores. Coincido en que todas las empresas, organizaciones y personajes públicos deben tener la posibilidad de que sus acciones, méritos, deméritos o situaciones de crisis sean comunicadas de la mejor manera posible. Y hacerlo bien supone tener una buena agenda de periodistas que sepan que cuando levantas el teléfono lo que le vas a “vender” no es mercancía averiada, que eres honesto con lo que cuentas y que si en algún momento las tornas cambian y la situación pasa a ser una comunicación de crisis también estás listo para contestar y dar explicaciones. Y saber contarlo, tener un mínimo de habilidad en la escritura, en la forma y el fondo. Y eso lo da la práctica y las muchas lecturas. Mis amigos, profesores de las facultades de periodismo, se quejan amargamente de estudiantes ágrafos que nunca han comprado, ni por supuesto leído, un periódico. Mal vamos. En mi trayectoria profesional he llevado la comunicación de cuentas pequeñas y grandes, de empresas y departamentos gubernamentales y si hay algo que los periodistas agradecen, y que siempre te lo hacen saber, es que estés dispuesto a coger el teléfono en cualquier momento, no sólo cuando sea conveniente a tus intereses. Y la honestidad en tu respuesta. No digo que todo se pueda ni se deba contar en cualquier momento, pero tu interlocutor debe saber que cuando puedas se lo explicarás y que no le estás engañando.

¿Qué han supuesto las redes sociales y las nuevas tecnologías para el aumento del alcance y de las posibilidades del periodismo de actualidad?

Soy nativo digital desde más de lo que me gustaría reconocer. Está claro que a nivel histórico la irrupción de las nuevas tecnologías supuso un enorme shock para el periodismo tradicional del que todavía nos estamos recuperando. Los primeros damnificados fueron los periodistas de mi quinta que no supieron reciclarse y que acabaron, y están acabando, como dinosaurios atascados en un pozo de brea. Y luego llegó el gran cataclismo de la monetización de los contenidos que hizo que cerraran decenas de cabeceras y medios. Eso en lo negativo. En el aspecto positivo creo que los medios digitales le han dado inmediatez al periodismo, cosa que es buena. Me imagino los grandes acontecimientos históricos retransmitidos con las herramientas actuales y hubiera sido asombroso haber estado en la Belle Alliance de Waterloo con un Smartphone con streaming en directo y lanzando tuits. Por otra parte todavía estamos buscando la fórmula que otorgue rigor a esa inmediatez y a esas nuevas plataformas digitales. Que el periodismo digital esté en la pelea del clickbait no dice mucho de su rigor. No obstante veo con esperanza iniciativas digitales que recuperan el reportaje largo y la investigación.

¿Es la blogosfera una buena plataforma para que los periodistas hagan llegar de forma más cercana y rápida la información periodística a los lectores?

Aposté por tener un blog profesional en el pleistocénico año, para los blogs, del 2001. Me ha proporcionado infinitas satisfacciones e incluso sirvió como plataforma para lanzar una exclusiva informativa de la que me siento muy orgulloso: la injusticia que se cometió con la familia del joven Enaitz Iriondo y que cambió la percepción social ante las víctimas de accidentes de tráfico. Creo que todo periodista debería tener un blog, y reitero un blog. Es bueno para un profesional de la información estar en Twitter o Facebook. Te da muchas pistas y visibilidad, pero las plataformas mutan y quizás no estén mañana. La bitácora es tu casa virtual, que has pagado y que nadie te puede arrebatar. Es bueno utilizarla para ampliar los contenidos que por su formato no caben en los medios tradicionales, para dar un punto de vista más personal a determinadas informaciones o para crear una identidad digital más elaborada. Para eso y para más.

En un mundo cada día más digital y audiovisual, ¿seguirán teniendo cabida medios tradicionales como la radio en un futuro periodístico a largo plazo?

La radio es un medio con mucho futuro. No sé en qué formato oirán radio los oyentes de dentro de un siglo. Quizás sea algo diferente a las actuales emisiones o a los podcast, pero siempre habrá una persona que necesite sentirse acompañada por una voz en la distancia, pero a la vez cercana, que le proporcione información y algo más.

¿Crees que tiene suficiente presencia el periodismo cultural en los medios generalistas o que es un ‘lujo’ de calidad más reservado a los medios especializados?

La presencia cada vez más exigua de la cultura en los medios es un reflejo de la importancia que a la misma se le da desde la sociedad o por nuestros políticos. Y creo que es un error. La buena información cultural es sexy y vende. Sólo tenemos que ver los medios anglosajones para comprobar que a la cultura allí se le da espacio y les proporciona prestigio y lectores. No obstante, reitero, estamos en un momento de cambio de modelo, los grandes grupos de comunicación de nuestro país no tienen claro cuál es modelo. Se optó en su día, de forma algo ingenua, por no decir que insensata, por no cobrar los contenidos en Internet.  Ahora dar la vuelta hacia la cultura del pago va a ser complicado. Si a eso unimos que las plataformas van a mutar, que están cambiando, es un momento de desconcierto general. Lo viejo está moribundo y lo nuevo no acaba de nacer.

¿Alguna cosa más que desees añadir?

El primer día de la carrera mi primer profesor nos dijo, a los casi 300 nuevos alumnos de periodismo que estrenamos aula: “de todos ustedes, unos cincuenta acabarán la carrera, de esos cincuenta diez encontrarán trabajo, y de esos diez, uno o dos, con suerte, trabajarán de periodista”. Quiero decir a los periodistas y a los futuros periodistas que el periodismo lleva siglos en crisis, pero que siempre serán necesarios periodistas. Los periodistas necesitamos hacernos valer como generadores e intermediarios de la información de calidad. Pero ahí está la clave, en la calidad, el rigor, y eso no se consigue sin trabajo, aprendizaje continuo, sentido común y mucho esfuerzo. El periodismo es vida porque, en ocasiones, cuenta la vida, otras nos cuesta la vida y, gaudeamus igitur, es más vida que la propia vida. ¡Viva el periodismo!

Entreviista para la publicación “Soma Comunicación”

Written by David Casas (@casas_castro)
Photo by Fede Merino

Camino

Camino, dicky del Hoyo

Ha llovido mucho y el camino está embarrado. Al final no se ve si existe salida o acabaremos encontrando una valla. ¡Vaya!. Empiezas a andar y nunca sabes si llegarás al final o habrá barro, cierre o tendrás que darte la vuelta. Seguimos, ya iremos contando como va el paseo.

Mañana es el fin del Mundo y, si me apuran, incluso puede ser hoy

That’s great, it starts with an earthquake, birds and snakes, an aeroplane
And Lenny Bruce is not afraid…
Cuando de verdad se acabe el mundo, es decir, cuando nos toque morirnos será muy divertido. Será gracioso, entre otras cosas, porque no nos enterraremos (sic) de que el mundo, nuestro personal orbe, se ha acabado y con ese final, nos llevaremos todo lo nuestro: pensamientos, experiencias, amores y odios, como las lágrimas que se mezclaban con la lluvia de los replicantes. En concreto, en un resumen apresurado,  podemos decir que en el 2012 se ha acabado el mundo para las víctimas de los siguientes guerras y conflictos armados

Los afganos en una guerra civil que se remonta al 2001, con una esperanza de vida al nacer de 43 años

La gente de Chad, en guerra desde el 2006

Irak, con un conflicto que se remonta al 2003

Israel y Palestina

República del Congo, más de cuatro millones de muertos en la guerra que se libra desde 1998

Somalia, 300.000 muertos con combates activos desde el año 98 del pasado siglo.

y así, en un conteo apresurado, 23 países en guerra que albergan 27 conflictos regionales.

feliz fin del mundo, lo de la crisis, comparado con esto es un anuncio

 El séptimo ángel tocó la trompeta, y se levantaron grandes voces en el cielo

El séptimo ángel tocó la trompeta, y se levantaron grandes voces en el cielo

Viento

Viento.

Un estado de ánimo o un fenómeno meteorológico. El viento es, quizás, de entre todos los meteoros el más metafórico. Estamos en mitad de vientos de cambios, el viento nos mueve a su antojo, el viento cuando sopla fuerte y se convierte en huracán, tifón y ciclogénesis,  nos aparta de nuestro camino. Churchill que era maestro de la motivación, le dijo a su pueblo en plena Guerra Mundial, cuando en  la batalla de Inglaterra pintaban bastos,  que el cometa sólo se eleva con el viento en contra. Los hindús, que son gente forjada en la adversidad, proclaman: “no hay árbol que el viento no haya sacudido”. Esto quiere decir que no te preocupes amigo o amiga; eso pasará. Siempre habrá una adversidad en tu pasado, presente o futuro a la que hacer frente. En nuestra decisión está ser hojas en el viento o sauces flexibles que se adaptan frente a las ráfagas de la mala fortuna y luego se ponen en pie cuando pasa el tifón; si es que pasa. Suele pasar. (A veces).

Viento
Viento

Lo dice Quique González, y le acompaña Edu Ortega (grande) en el directo: Soy veraneante accidental en la ciudad del viento,  Subo la montaña que se oculta tras el vuelo de tu falda. En la ciudad del viento.

Birubao, Blomdem, Madariaga y otros

Hola. Por aquí seguimos. No se ha cerrado el blog, ni se ha trasladado ni ha ocurrido nada que impida que este proyecto veterano continúe.  Sigo con la escritura compulsiva,  sólo que ahora está dedicada (la escritura) a temas menos visibles y confesables o  a otras aficiones como el blog comunitario Don Manuel que perpetramos un grupo de periolistos y que nos divierte sobremanera.

Tenía pensado escribir algo urgentemente,  sobre todo pensando en aquellos amigos que se han tomado la molestia de ponerme en el lado derecho de su blog como el,  siempre interesante y pertinente Birubao o mi lectura fugaz pero fiel de todos lo jueves Blomdem.  Todos los demás saben que yo se que saben que yo se que ahí están aunque no los mencione.  Que, acabo de ver que muchos  tienen como mi último post en su rss uno de hace cuatro años sobre ¡la gaseosa Crus del Gorbea! Dios, ¡qué gaseosa!

También os tengo que contar, porque me ilusiona,  que mi amiga Madariaga se ha estrenado como articulista  en el Men’s Health y que, además ha subido al olimpo de los dioses blogueros con entrevista incluida.

Y sobre todo quería pasar el último post que me costó mucho trabajo escribir y sobre todo superar.

Todo pasa. Como dijo Gandalf,  hay que darnos la  importancia que merecemos pero no debemos olvidar  lo que estaba en la esencia de lo que dijo a Bilbo (el hobbit, no a  la Villa): «Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!».

Aves de paso
Aves de paso

Bravo, Gorka

Hola Paula. Esto que te voy a contar no es tu aita. Es la visión particular y desenfocada sobre unos tiempos en los que se compartieron trabajo, mesa, alegrías y penas, esperanza y desánimo. Durante más una década.  No dejes que te digan  eso tan gastado de que, cuando seas mayor,  entenderás lo que ha pasado. Cuando pierdes a tu  padre da igual que seas mayor o, como es tu caso, una niña. Se arranca una parte de tu identidad,  y ni los recuerdos  podrán completar ese vacío tan grande.

Nos consolamos con la memoria porque  es mejor que la nada,  y por eso miramos al pasado,  y hacemos una selección de los momentos. Celebramos lo bueno y olvidamos lo regular. Porque toda vida se compone de claros y oscuros. No existe la excepción a esa regla.

En ese pasado hay  una oficina a medio montar, mesas y llaves allen. Un tipo  apresurado que fumaba y andaba y llamaba por teléfono y escribía como si no existiera un mañana. Qué ironía, era verdad,  su mañana se esfumó en un momento. Tan pronto. Y ese gol que se gritó en una oficina vacía, y que asustó  a los vecinos. Y la inmersión en el Abra, qué momentazo. Ese ok con la mano y las burbujas que subieron para arriba y se mezclaron  con los rayos de sol.  El resto de la tropa echando la papilla, mareados por unos simples  borreguitos,  y aquí los veteranos  impasible el ademán.

Y la comida. La humanidad está dividida en dos tipos de personas. Los que comen y los que se alimentan. Ese comer  la comida tres veces. La primera con los ojos,  cuando salían los platos, la segunda apresurado (siempre corriendo, ¡qué manía!) y la tercera paladeando y preparando la siguiente.

Se ha discutido y peleado en esas oficinas,  siempre esperando un cambio de moqueta,  y de  las mejores broncas surgieron las mejores complicidades. Algún inconsciente te metió por los senderos del Warcraft, y  seguro que más de un orco lo sintió en su piel y en sus huesos.

Hay una playa en esta historia. El sol ya cae y el Mediterráneo abraza  a un hombre  que, desnudo de ropas, agobios y tristezas, entra en el mar. Si es cierto que existe un lugar en el que los buenos momentos quedan congelados  ese lugar ya fue. Atrápalo, es tuyo. Para siempre.

Mr. Nobody

Mr Nobody está en su lecho de muerte. Es muy, muy viejo y es una rareza. Será la última persona que muera en un mundo en el que todos los seres humanos son  inmortales. Su mente trata de recordar su pasado pero es complicado. Su memoria es frágil, está perdiendo el sentido de la realidad y ya no distingue lo real de lo inventado. Imagina cómo hubiera sido su vida si hubiera tomado decisiones diferentes. Se imagina feliz con otra mujer, se ve desgraciado, se intuye con malas compañías, se adivina con hijos y sin ellos. Es una película de posibilidades desperdiciadas, de realidades inventadas y en la que el destino está fabricado por nuestra determinación y también por el azar. Mr Nobody va a dejar de ser y no sabe si ha sido lo que piensa que ha sido, o si esas existencias posibles simplemente no fueron.

Nos inventamos vidas y cuanto más larga es nuestra trayectoria más tratamos de idealizar esos momentos del pasado. Somos autoindulgentes con nuestros errores pasados y muchas veces ni siquiera admitimos como reales las pertinaces realidades.

Mr. Nobody
Mr. Nobody

En un juego de PC del siglo pasado, llamado Heart of China, se podían tomar diferentes decisiones pero, cuando nuestra opción era relevante, aparecía un señalador de caminos que te indicaba que la senda que ibas a tomar era un camino de ida y no de  vuelta.

En nuestra vida hay múltiples decisiones que tomamos cada día. Si hemos de hacer caso a las más alocadas teorías científicas cada una de esas elecciones provocan un universo diferente en el que nuestros otros yoes, los que hemos generado simplemente al elegir otra marca de champú , tendrán una vida independiente. (Reconozco que me encanta usar el plural de yo, es tan poco habitual que merece la pena ser rescatado: yoes, yoes, yoes, yoes…).

En Beautiful Girls de Ted Demme,  hay un diálogo en una cabaña situada sobre un lago helado en el que la mujer, objeto de deseo, le dice a aquel que la desea que, muchos otros también se preguntan porqué él tienen la suerte de ser el compañero de otra mujer, la suya. Todo eso para enseñar(nos) que nuestras suertes son envidiadas por otros. Pese a que, en ocasiones, no nos sintamos afortunados.

Y en esa gran obra maestra de la filosofía moderna que es Babylon hay una frase que remata lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir: “La vida es una mierda y luego te mueres.” O no.

Bob, ¿quén es Bob?

Hay una anécdota significativa sobre Bob Dylan. Una noche de hace tres años,  una agente de policía de Nueva Jersey recibió una llamada. Un hombre mayor de aspecto excéntrico y conducta sospechosa estaba rondando el vecindario. La policía se acercó y le pidió que se identificara.  “Soy Bob Dylan” dijo Robert. La agente, claro, no le creyó. Es como si un tipo con melenas y túnica respondiera al preguntarle por su afiliación: “Soy Jesucristo”. Bob fue detenido, conducido a la comisaría y allí fue presentado al sargento que concluyó “ese tipo no es Bob Dylan”. Fin de la historia.

Bob Dylan, cumpleaños feliz
Bob Dylan, cumpleaños feliz

Es ilustrativo de su carácter y de su genio. Puedes haber seguido a Robert desde tu más tierna infancia. Puedes haber oído sus discos hasta que el vinilo haya quedado rayado. Puedes haberte armado de paciencia y de diccionarios para descifrar el sentido que esconde en cada una de sus letras y seguirás sin saber quién es Bob y qué te cuenta. A cada uno, al oído, nos ha contado cosas muy diferentes.

Bob es cristiano, es judío. Ha sido folkie, rocker, ha hecho blues, gospel, jazz. La gente que le ha tratado describe a un hombre huraño o a una persona amable. Nadie sabe quién es Bob. Pero nos gusta. Forma parte de las vidas y de la banda sonora de muchos. Es una leyenda y cada día se reinventa y nos sorprende.  Como nosotros. Cada día nuevos, cada día diferentes, buscando la utopía y en ocasiones tocándola con los dedos.  Oliendo el perfume cálido que sale del cuerpo de la que te rodea con sus brazos.   No necesitas más. En ocasiones saber mucho significa saber poco. Ya lo dijo Bob (por cierto, ¿quién es Bob?):

Sometimes it’s not enough to know what things mean, sometimes you have to know what things don’t mean.

Todos necesitamos un poco de amor o, en su defecto, de cariño

Gran canción. Mi favorita de los “fab four”  después de “Strawberry fields forever” y de  “Blackbird”. Su estreno formó parte de la primera transmisión vía satélite en  un programa de televisión (el 25 de junio de 1967). Aunque en esa época no existían estudios de audiencia fiables,  se cree fue vista por un auditorio estimado de 400 millones de personas.

Su creación fue un intento desesperado (e inútil) de Brian Epstein para  volver a lograr autoridad sobre el grupo. John la compuso de mala gana y lo hizo prácticamente a contrarreloj. Con los arreglos y el fondo orquestal pregrabado llegaron por los pelos al día de la emisión. Entre los amigos que acudieron a la emisión y que hicieron coros estaba Mick Jagger sentado en el suelo. La cámara le pudo grabar mientras escondía rápidamente el porro que se estaba fumando.

Gran parte del sentido épico de la canción lo dan los fragmentos de otros temas, comenzando con los acordes de “La Marsellesa”. También se pueden oír partes la “Invención de 2 piezas # 8” de Bach, de “Greensleeves” y del “In The Mood” de Glenn Miller.

Se puede oír esta canción en, que yo sepa, dos películas, “Love actually” y en la curiosa y elegante “Across the universe”

“ There’s nothing you can do that can’t be done
Nothing you can sing that can’t be sung
Nothing you can say but you can learn how to play the game
It’s easy ”

Es, como la mayor parte de las letras de los Beatles una letra aparentemente sencilla. Fácil de cantar, con una cadencia elegante y con una carga de profundidad que te paraliza cuando después de tararearla te das cuenta de lo que acabas de oír.

Es un himno y como tal cualquiera lo puede utilizar para lo que le plazca. Yo, hoy, lo uso aunque  no  lo merezca ni  te merezca.

It’s easy

Me alquilo para perder

Hoy me he llevado un shock. Es la primera vez que descubro,  al repasar un perfil de facebook,  que su propietaria ha muerto.

Ya sabía de la enfermedad de Marta, muy “larga” como dicen los titulares de los periódicos   llenos de eufemismos. Sus últimos dos años fueron una montaña rusa de  recaídas y recuperaciones, de maravillas y tristezas, de palabras y silencios.

Marta Sepúlveda ha muerto me cuentan  las palabras y yo recuerdo nuestros intercambios de correos y  conversaciones sobre la literatura y la vida. Pese a estar a más de diez mil kilómetros siempre tenía la palabra justa, el ánimo entregado y el calor.

Me niego a pensar que un día la cosa se acabe y  sólo seamos  un eco  cada vez más apagado. Una bitácora  decolorada, llena de palabra  que en el futuro  será  tan pintoresca como las películas de cine mudo.

Nuestros nietos, si dentro de unas décadas siguen en Internet, se reirán de nuestra ingenuidad y de nuestros miedos. Fuimos pioneros. Nos metimos en la redes sin estar preparados. En una selva llena de peligros. Y algunos encontramos Eldorados en forma de amigos que, un día,  dejaron de ser una realidad virtual y se convirtieron en parte de nuestras vidas.

Marta, la  Dama de las Palabras, deja una gran obra escrita, una bella familia y su recuerdo. Tuvo la generosidad de permitir que prologara uno de sus libros. Esto fue lo que conté y creo que le gustó:

“Mujer fuerte” es una figura literaria denominada antonomasia. ¿Qué mujer no es fuerte y brava? ¿Qué mujer no lucha por lo suyo en un mundo diseñado para hacer todo más difícil a su género”. Marta  es mujer y es fuerte, con su pluma arrebata argumentos a la espada. Nos vigila, y tolera,  a los hombres,  desde la altura olímpica de su empatía y de su llama. Y pese a todo lo que pasa; ama y habla. Por antonomasia… Marta”

Lloro por ti, amiga, me alegro por tu vida y tu ejemplo y tu poesía. Como decimos por estas tierras Ikusi Arte! Hasta la vista!.

Os dejo con una de sus reflexiones y os recomiendo su blog. Nunca pasará de moda…

“Hoy me siento enferma

Pero no importa. Estuve ayer patiperriando la feria del libro, echándome el sol a la espalda, entre los puestos de comida y los saludos.
Me divertí a mares con la charla de Laura Restrepo, con la lectura de Antonio Rodriguez y su Chiquita. Parecía una niña corriendo por los pasillos del Miami Dade, sube que baja, baja que sube.
Muerta de risa porque a cada paso encontré un amigo que me abrazó, un personaje a quién saludé, algún libro que me dejó maravillada.
Ví a Kike Santander tocar su guitarra como cualquier hijo de vecino en un puestito, con los ojos cerrados, a años luz del azote caluroso de la tarde.
Ahh la luna de Miami es mi mejor medicina, redonda y amarilla de lo vieja. Y esa magia que tengo cuando la miro.
Hoy no logro levantarme pero no hay problema. Ayer viví, anoche, hace un rato. Hoy los huesos me regañan, me castigan la osadía de ignorar mis circunstancias.
Eso pasa cuando a uno le dicen que tiene cáncer y no le importa.

Hoy no puedo, mañana si.

en el blog

Me alquilo para perder

Oh it’s such a perfect day

En ocasiones hay días perfectos…, piensa. Sí. Hay días perfectos.

Pide poco. Sol, agua, arena. Una playa.

Pide poco pero se conforma con lo que  llega. No es más rico el que más tiene. tampoco es más rico el que  corre apresurado hacia ninguna parte. Su riqueza se la ha ganado. Nadie le ha regalado nada.

La playa como metáfora de la vida. La arena que se pega en sus pies, las molestias que nos acompañan. El agua donde nada se le enfrenta. Una ola que  salpica y arrastra. Demasiado parecido a lo que cada día tiene que enfrentar, a sus pequeñas luchas.

Es sabia y sabe que esa playa, tan cercana, es un viaje. Un peregrinaje similar al de Ulises regresando a Itaca. El arenal es su casa. No ha tenido que luchar contra sirenas o Polifemo,  pero su historia, que es privada y que sólo ella conoce, es tan dura como la del soldado griego en su barca. Ha renunciado, ha elegido, ha probado y perdido y ganado.  En su viaje ha invertido más kilómetros que cualquiera. No ha necesitado irse a Sudamérica, ni se ha adentrado en los suburbios de Bombay, tampoco ha cocinado pasta en la Toscana. Ella tiene su propia Toscana. El recorrido  lo ha hecho sin moverse de un punto central. De las anclas que le rodean y dan vida.

Y ahora la viajera inmóvil paladea el momento. El sol cae. la sombras se hacen más alargadas y el mar se refleja en su cara morena. Se abandona al instante. A ese pequeño bulto, que la busca y la encuentra. Buscando su aliento y su vida. Y amamanta a su hija y por su hombro siente el paso de una mano fuerte y piensa “en ocasiones hay días perfectos”.