Aires de Novecento

En días como estos, en los que el recurso a la rebeldía tendría que  ser más necesario que nunca, me acuerdo de Novecento.  Hace mucho que ví película de Bertolucci.  Cuando la recuerdo,  me da la impresión de que era un film excesivamente maniqueo. Casi una acción de propaganda. Con los malos, los patronos, malísimos y con unos obreros explotados de manera salvaje.  No se si en esos tiempos la situación que refleja Bernardo era lo real o la historia era un cromo panfletario. Posiblemente si hoy en lugar de mirar nuestras fábricas,  nos   vamos a Vietnam, a Marruecos  o las empresas chinas donde fabrican nuestros flamantes ipads habrá más de un patrón como el sádico fascista Attila Mellanchini.

Somos de una generación, de un tiempo y circunstancias  que, en líneas generales lo ha tenido muy fácil: cuando estás cómodo es normal que  te adormezcas. Si miro hacia atrás veo a mi abuela, viuda,  sirviendo cuarenta años casas de la burguesía de Negurí. Cuidando a los hijos de los demás y sin un sólo minuto para ocuparse de los suyos.  O a mis padres afrontando un a incierta emigración, en el otro extremo del mundo,  para dar de comer a sus hijos. Por otra parte, siempre me acordaré la frase de un conocido, que de tendencias de izquierda, en el momento que triunfó en los negocios y empezó a vivir bien me dijo que en ese mismo instante cambiaba de voto, viraba a la derecha. Nunca entendí eso.

Son tiempos confusos pero por eso,  nuestra capacidad de responder a los retos debe ser más elaborada. Lo que tengo claro es que nadie va a llegar a solucionar mis problemas.  Hay muchas vías para enfrentarse a un cambio de ciclo pero no todas suponen que al hacerlo perdamos todo lo que antes conquistaron los que nos precedieron.

Pellizza da Volpedo, 'Il quarto stato'
Pellizza da Volpedo, 'Il quarto stato'

Vada a bordo, cazzo

Este singular blog, medio abandonado, renqueante,  tiene sus cosas curiosas. De puertas afuera mencionaré las satisfacciones que me sigue dando para el poco tiempo que le dedico. En sus once años de existencia y por su actividad, he conocido a personas a los que ahora puedo llamar amigos, me he enriquecido con centenares de aportaciones respetuosas, sensatas y divertidas. Ha puesto en contacto a decenas de personas de todo el mundo que llevan mi apellido y gracias a eso se han reencontrado familiares lejanos. También uno de los post sirvió de ayuda para que se reparará un flagrante injusticia.  Sólo por eso ya ha merecido la pena. Ahora que leo que mucha gente se queja de los trolls que asaltan sus bitácoras, puedo decir (lo diré bajito por si acaso)  que sólo he tenido un troll (persistente, como todos los de su especie, pero  que como dejé de alimentarlo se murió de inanición, pobrecito).

De puertas adentro, repaso las sorprendentes estadísticas  y me doy cuenta que  aquí  se ha  debido de hablar de temas que son atemporales y que interesan a un gran número de personas de todo orden y condición. Uno de esos temas, por el que siempre he tenido una especial fijación, es el del naufragio del Titánic. Un símbolo de la condición humana, una parábola de nuestra sociedad occidental ensimismada, siempre repartiendo culpas a la diestra y a la siniestra, pero que en el momento de enfrentarse a los problemas globales se centra en la solución individual y grita sálvese quién pueda y mirmidón el último.

Me resulta, de pura caricatura,   entrañable  el Titánic de opereta del crucero Costa Concordia.  Con un malo tan risible como el comandante Schettino. Casi igual en su meridional apostura  que Edward John Smith, comandante del Titanic que aguantó en la cabina hasta que lo engulló el mar. El kilo de héroe es ahora mucho más caro, debe ser cosa de la inflación. Y el kilo de responsabilidad y de orgullo torero se cotiza muy alto. Lo dicho, nadie es culpable de nada. Estamos en un continente que se hunde placidamente mientras la nave asiática, repleta de remeros jóvenes y hambrientos, ya alcanza una velocidad (valga la contradicción) de crucero y contempla a nuestro transatlántico que se ladea peligrosamente.

Y todos en la cubierta oyendo la orquesta y repartiendo culpas. A los que mandan, a los bajíos que nos impiden navegar. A la mar que antes nos impulsaba y ahora  con la marea en nuestra contra, nos saca de la plácida ruta que indolentemente seguíamos.

Y debiéramos de mirar a esa barquita llena de gente flaca, que reman sin descanso. Y empezar a bogar con fuerza, porque sólo una persona no mueve un barco,  pero si todos nos aplicamos la cosa mejora. Nuestros padres, al menos los míos,  pasaron hambre, exilio  y una guerra,  y no se quejaron. Yo nunca les oí quejarse. Tomaron el rumbo de sus vidas y las cambiaron. Con pequeños gestos, con actitudes y sobre todo con trabajo.

A todos los que se quejan, sin hacer nada, dan ganas de que llegue el Comandante  Falco de turno y que les diga voz tronante “¿estás cansado, no? ¿tienes y miedo quieres irte a tu casa? Pues, no. Vada a bordo, Cazzo!

Birubao, Blomdem, Madariaga y otros

Hola. Por aquí seguimos. No se ha cerrado el blog, ni se ha trasladado ni ha ocurrido nada que impida que este proyecto veterano continúe.  Sigo con la escritura compulsiva,  sólo que ahora está dedicada (la escritura) a temas menos visibles y confesables o  a otras aficiones como el blog comunitario Don Manuel que perpetramos un grupo de periolistos y que nos divierte sobremanera.

Tenía pensado escribir algo urgentemente,  sobre todo pensando en aquellos amigos que se han tomado la molestia de ponerme en el lado derecho de su blog como el,  siempre interesante y pertinente Birubao o mi lectura fugaz pero fiel de todos lo jueves Blomdem.  Todos los demás saben que yo se que saben que yo se que ahí están aunque no los mencione.  Que, acabo de ver que muchos  tienen como mi último post en su rss uno de hace cuatro años sobre ¡la gaseosa Crus del Gorbea! Dios, ¡qué gaseosa!

También os tengo que contar, porque me ilusiona,  que mi amiga Madariaga se ha estrenado como articulista  en el Men’s Health y que, además ha subido al olimpo de los dioses blogueros con entrevista incluida.

Y sobre todo quería pasar el último post que me costó mucho trabajo escribir y sobre todo superar.

Todo pasa. Como dijo Gandalf,  hay que darnos la  importancia que merecemos pero no debemos olvidar  lo que estaba en la esencia de lo que dijo a Bilbo (el hobbit, no a  la Villa): «Te considero una gran persona, señor Bolsón, y te aprecio mucho; pero en última instancia ¡eres sólo un simple individuo en un mundo enorme!».

Aves de paso
Aves de paso

Mr. Nobody

Mr Nobody está en su lecho de muerte. Es muy, muy viejo y es una rareza. Será la última persona que muera en un mundo en el que todos los seres humanos son  inmortales. Su mente trata de recordar su pasado pero es complicado. Su memoria es frágil, está perdiendo el sentido de la realidad y ya no distingue lo real de lo inventado. Imagina cómo hubiera sido su vida si hubiera tomado decisiones diferentes. Se imagina feliz con otra mujer, se ve desgraciado, se intuye con malas compañías, se adivina con hijos y sin ellos. Es una película de posibilidades desperdiciadas, de realidades inventadas y en la que el destino está fabricado por nuestra determinación y también por el azar. Mr Nobody va a dejar de ser y no sabe si ha sido lo que piensa que ha sido, o si esas existencias posibles simplemente no fueron.

Nos inventamos vidas y cuanto más larga es nuestra trayectoria más tratamos de idealizar esos momentos del pasado. Somos autoindulgentes con nuestros errores pasados y muchas veces ni siquiera admitimos como reales las pertinaces realidades.

Mr. Nobody
Mr. Nobody

En un juego de PC del siglo pasado, llamado Heart of China, se podían tomar diferentes decisiones pero, cuando nuestra opción era relevante, aparecía un señalador de caminos que te indicaba que la senda que ibas a tomar era un camino de ida y no de  vuelta.

En nuestra vida hay múltiples decisiones que tomamos cada día. Si hemos de hacer caso a las más alocadas teorías científicas cada una de esas elecciones provocan un universo diferente en el que nuestros otros yoes, los que hemos generado simplemente al elegir otra marca de champú , tendrán una vida independiente. (Reconozco que me encanta usar el plural de yo, es tan poco habitual que merece la pena ser rescatado: yoes, yoes, yoes, yoes…).

En Beautiful Girls de Ted Demme,  hay un diálogo en una cabaña situada sobre un lago helado en el que la mujer, objeto de deseo, le dice a aquel que la desea que, muchos otros también se preguntan porqué él tienen la suerte de ser el compañero de otra mujer, la suya. Todo eso para enseñar(nos) que nuestras suertes son envidiadas por otros. Pese a que, en ocasiones, no nos sintamos afortunados.

Y en esa gran obra maestra de la filosofía moderna que es Babylon hay una frase que remata lo que muchos piensan y pocos se atreven a decir: “La vida es una mierda y luego te mueres.” O no.

La oración del ateo

El amigo ateo tiene un problema. En realidad, tiene varios problemas.

Cuando dices ateo en el imaginario colectivo social se sigue pensando en una persona amoral, un sociópata de libro; del estilo de Hannibal Lecter. Y no, nuestro amigo ateo lo es por las circunstancias, por herencia, por influencias y, sobre todo por una certidumbre científica y moral. A él le gustaría no serlo, sobre todo porque podría ir por la vida con un apoyo del que carece. Hace mucho frío cuando se piensa que esto  es lo que hay y que, cuando se acaba pues eso,  que sanseacabó. Pero a lo que ibamos. Nuestro amigo ateo es, básicamente, una persona decente. Cede el paso a los ancianos, ayuda a los extranjeros perdidos en su ciudad, en el trabajo no se escaquea, colabora con todo y con todos,  aunque pierda horas y gane en preocupaciones. También le gustan los gatos y protege el medio ambiente. Aunque se podría permitir un coche grande,  tiene, y casi le da verguenza porque consume  CO2, un utilitario ecosostenible. Su lema podría ser “porqué enfadarnos si podemos ser amigos”.

Ahora, el amigo ateo, esta en una compleja tesitura y como tiene claro que ningún señor con túnica, barba blanca y triángulo en la cabeza va a acudir a solucionar sus problemas piensa y piensa y llega a una conclusión. El mundo es injusto, dice, hay decenas de hijos de puta que ha alcanzado la vejez de manera plácida y cuyos crímenes han sido olvidados. Hay bellísimas personas que, como “recompensa”, han padecido y padecen males terribles, situaciones espantosas que no desearías ni al peor torturador de Dachau. Ergo, confiemos,  se dice, en aquello que nunca falla. En una vida de trabajo que le ha proporcionado amigos donde apoyarse y a los que recurrir. En la devolución de favores.  En la familia que supone el útimo escudo ante las inclemencias. En una trayectoria honesta. En la estadística. En el improbable golpe de suerte que supone en haber nacido en una de las escasas zonas que del planeta tierra  que son  Primer Mundo. Y en  poco más.

Confía, en fin. Y reza, porque quiere conservar lo que más quiere. Egoísta e incongruente que es el amigo ateo.

El Día del Libro contado a los niños

(conferencia para tiernos infantes de siete años impartida con motivo del Día del Libro)

Hola niños y niñas. Me ha pedido mi sobrina Doltza, vuestra compañera, que os hable sobre libros y aquí estoy. Yo soy periodista, (sabéis que es eso?) lo que no no siempre significa de que escriba bien, pero me gustan los libros y eso, mi amor por la lectura,  es lo que  os lo voy a contar.

Hoy se celebra el Día del Libro. Eso es porque hace mucho, mucho tiempo en este día murieron dos escritores muy importantes y famosos y a los que saben de esto les pareció que era un día muy bueno para recordarlos. En Inglaterra vivió Shakespeare el que contó eso tan famoso de “Ser o no ser”. Una frase que viene a significar el lío que tenemos los mayores muchas veces. Que no nos aclaramos, vamos.

Día del Libro en 2º B
Día del Libro en 2º B

Y el otro escritor al que se recuerda es Cervantes. Se le conoce como el “manco de Lepanto” porque perdió un brazo en una batalla muy famosa. Pese a no tener más que un brazo escribió un libro super-gordo que seguro que conocéis: se llaman Don Quijote de la Mancha y habla sobre un señor al que se le fue la pinza de tanto leer. Se volvió loco perdido aunque al final se curó. Leer no es malo, al contrario, es bueno, pero como todo hay que hacerlo en su justa medida. Ni mucho ni poco.

Y ahora me gustaría haceros una pregunta. De los que estáis aquí,  ¿cuanto tenéis consola de videojuegos?… veo bastantes manos levantadas. Pues os voy a hablar de otra consola. Es una maquina que funciona sin pilas, que la puedes meter en el bolsillo y doblar, que puedes mojarla y que ¡sigue funcionando!. Además es muy barata, menos de diez euros… Cuando la usas viajas, conoces amigos, las imágenes que muestra son en alta definición. Pues bien, esa consola tan fantástica existe desde hace más de quinientos años: es el libro. Con los libros podéis conocer otros países, a otras gentes e historias. Y lo mejor de todo,  es que con lo que leéis os podéis haceros  vuestra propia película. La imaginación hace que cada libro sea diferente para cada persona que lo lee. Es una gozada!! Además, os lo aseguro, no es lo mismo leer un libro cuando eres un niño, como vosotros , que cuando se tiene la edad de vuestra andereño o la mía. Cada vez que lees un libro, si el libro es bueno, os imagináis una historia diferente…

Ahora, con la tele y el cine igual pensáis que conocéis muchas historias,  pero os digo que lo mejor para conocer los cuentos y las aventuras es leerlas en  un libro. Os pongo un ejemplo: ahora tenéis 7 años, pero cuando seáis un poco más mayores pensaréis que ya conocéis la historia de un libro que se llama “La Isla del Tesoro“. En esa historia un niño que se llama Jim tiene que luchar contra piratas malos con loros y navegar. Pues os digo una cosa, por buena que sea la película nunca se parecerá al libro. En el libro vosotros seréis los protagonistas, vosotros viajaréis en el barco, os esconderéis entre las palmeras de la isla. El libro es otra cosa… ya veréis, ya…

Y ahora me dicen que os recomiende un cuento que podáis leer. Los cuentos más famosos la verdad es que, si lo pensáis,  dan un poco de miedo. Pensad en Caperucita Roja con el lobo comiéndose a la abuelita. Por eso a mi me gusta un libro que escribió un sr. que se apellidaba Handersen. Seguro que os suena. El cuento se llama “El patito feo”. En ese libro se cuenta la historia de un pobre patito del que se burla todo el mundo porque es muy feo. Al final resulta que ese pato tan feo era un cisne y nadie lo sabía. Pensad en eso, si alguna vez os burláis de alguien porque es diferente o porque no os gusta, esa persona sufrirá y siempre recordará lo malo que le pasó. Yo creo, es mi opinión, que no todos tenemos que ser guapos o ricos o altos o rubios. Lo bonito es que cada uno sea como es y que todos juntos hacemos las cosas mejor que separados. Eso es lo que pienso yo pero yo creo que lo mejor es que cada uno de vosotros  piense lo que quiera, se forme una opinión, pero  sin hacer daño a nadie. Y para eso también ayudan mucho los libros.

y ahora si queréis hacer preguntas bien, y si no empiezo yo a haceros preguntas a vosotros…

ps

hoy se estrena en papel y en la web un libro editado por los animosos y animados 11870.com en el que tenemos una pequeña participación un grupetto de gente maja (me incluyo) dovidena, bocadorada, pernan, daisyworld, genteexcelenteunaiaia y un largo etcétera

11870 los imprescindibles

Pabellón de Valencia en Fitur

Hace dos años, por motivos de trabajo me recorrí Fitur, la feria del Turismo en Madrid, cargado de una pesada cámara durante dos días interminables. Había quedado con ministros y consejeros de turismo de diferentes países y autonomías para hacer entrevistas para un canal de televisión en el que trabajaba.

Los responsables de comunicación  de la Comunidad Valenciana, cuando en la pre-producción avanzamos nuestra intención de entrevistar a sus dirigentes,  nos invitaron a comer una paella en su pabellón.  Así que después de una mañana cansada y dura,  llegué al pabellón valenciano y me dispuse a comer el arroz en compañía de otros periodistas, tan menesterosos y hambrientos como yo.

En al entrada del pabellón una señorita muy ejecutiva recogió mi invitación y tras mirar un poco al paisano que se la entregaba y al medio que representaba, me dijo sin inmutarse: “está la comida completa, no te puedo pasar”. Mientras decía  esto,  con toda la desfachatez del mundo,  acomodaba a personas que llegaban más tarde que yo y  sin invitación en la mesa.

Yo soy Aries.  Soy una de persona de prontos muy fuertes y explosivos que rápidamente se apagan. En ese momento sentí la sangre hervir. Me importaba un comino la paella. Me podía pagar cien paellas como esa.  De hecho,  acabé comiendo a cuenta de la dieta que me pagaba mi  empresa en un  restaurante mucho mejor. Lo que me jodió fue la displicencia, la chulería y la falta de respeto de unos tipos que me habían invitado sin yo pedírselo  y que luego me estaban dejando como un trapo, tirado  en la puerta de su pabellón. Mi pronto explosivo se calmó, respiré diez veces y dije para mi mismo “que se metan estos fulanos todos y cada uno de los granos de la paella por el orto”.  Me largué sin mirar atrás.

Hoy me  entero que los responsables de montar ese pabellón de la Comunidad Valenciana van a ser enjuiciados por corrupción. Que la señorita que me negó la paella y sus jefes van a pagar su prepotencia en un juicio que quizás acabe con ellos en la cárcel y con el descrédito de los dirigentes de la Generalitat Valenciana que consintieron sus chanchullos, sus trapicheos cutre-neocon. Y pienso que, habitualmente,  la falta de ética suele ir unida con la falta de estética. Y creo que, como la venganza, ese paella valenciana es un plato que mejor se come frío.

Por cierto, ¡buen provecho!

Juan Carlos Eguillor, Cartel Aste Nagusia de Bilbao 1978

Ser Vasco

Estos días (mayo 2008) ha existido cierta polémica entre blogueros vascos relacionados con el ambiente artístico, sobre la obra de Juan Carlos Eguillor. Se han cruzado opiniones para todos los gustos sobre su evolución artística y la vigencia de su obra. Recuerdo con cariño a personajes míticos como Mari Aguirre o Miss Martiartu, o a ese cártel de la primera Aste Nagusia, la de  de 1978 , que se ha convertido  en un icono . Mi memoria conserva divertidas ironías como esta viñeta que  acompaña al post. No tengo certeza de su fecha de publicación,  pero creo que será aproximadamente de finales de los años 80.

 

Juan Carlos Eguillor, Cartel Aste Nagusia de Bilbao 1978
Juan Carlos Eguillor, Cartel Aste Nagusia de Bilbao 1978

Y es que creo que a los vascos nos falta una mirada descreída sobre el hecho diferencial. Quizás debiéramos pensar que no somos tan diferentes a un sueco o un chipriota. Que tenemos los mismos problemas a la hora de pagar una hipoteca, que vemos la misma película de Hollywood o comemos las mismas hamburguesas del Burger King. Quizás sea el momento de dejar de hacernos tantas preguntas y empezar a tamizar con humor destroyer nuestra realidad para dejar de vernos desde tan cerca de nuestros ombligos. Y es que, salvo las veces que algunos descerebrados nos dan miedo, el resto, hasta nosotros mismos con nuestra pompa y circunstancia,  podemos provocar  un poco de risa.

Transcripción de la viñeta:

– A ustedes se les acusa de convertir el ser vasco en una visión partidista del hecho …mmm… ontológico

– En términos menos intelectuales ¿Qué es ser vasco para ustedes?

– Vasco es todo aquel que es buen vasco…

-¡Te compro la idea!

Actualización: hoy, 23 de abril  de 2011 cuentan los periódicos que Juan Carlos ha fallecido.

Gracias por tu obra, formas parte de la  memoria sentimental de este pequeño país.

El día de Todos los Santos

quién cabalgará esos caballos salvajes
quién cabalgará esos caballos salvajes

Reivindico el placer de hacer el tonto, de no tomarme demasiado en serio ni a mi ni a lo que me rodea. Soy consciente de que, que por mucha trascendencia que le des a lo que haces o a lo que dices, al final, sólo serás el eco de lo que hablaste, el recuerdo borroso en las cabezas de quienes te recuerdan. En el mejor de los casos, tu huella del paso por el mundo será un archivo digital, con copia seguridad de tus documentos, que se borrará con el pulso electromagnético de la bomba nuclear que arrojará el ayatolá sobre las cabezas de quienes te sobrevivan.

Reivindico la broma, la risa y el querer.
Me manifiesto por el placer de amar y por el gustazo de simplemente no hacer nada. Me burlo de la gente solemne, de aquellos con un Destino Manifiesto, y de quienes se ven abocados a la inmortalidad. Allá ellos; seguro que se les hace muy largo eso de estar tanto tiempo instalados en el Infinito.

Soy militante de mis amigos, me dejaría matar por los que amo y soy fan acérrimo de aquellos que me dejaron. Se que nunca podré volver a ver a esos seres humanos que, como yo, tuvieron más defectos que virtudes, pero que llenaron mi vida, la hicieron más fácil y simplemente me ayudaron a crecer. Aquellos con los que discutí, me pelee, que ignoré en ocasiones, pero a los que echo de menos con una intensidad que al escribir esto se me saltan las costuras de eso que se llama alma.

Hoy es su día. En México estaría comiendo dulces y bebiendo tequila a su salud. Como no estoy al otro lado del charco me burlo de mi sombra y les recuerdo diciendo aquello que en su dia contó Roy Batti en Blade Runner “… Todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia…

post relacionado: “Yo he visto cosas”

(ningún animal fue dañado en la realización de esta fotografía)

Gasesosa la Crus del Gorbea "Dios, que gaseosa"

La Gaseosa “Crus del Gorbea” o el efecto mariposa en Internet

Gasesosa la Crus del Gorbea "Dios, que gaseosa"
Gasesosa la Crus del Gorbea “Dios, que gaseosa”

Internet es una probeta perfecta para probar la teoría del caos

Es más que probable que, en alguna ocasión, a tu correo electrónico haya llegado una cuña de “Gaseosa Crus del Gorbea”. Este producto, inexistente en el mercado, es una feliz ocurrencia de un señor desconocido para la mayoría.

El inventor de esta campaña de cuñas radiofónicas es Txemi del Olmo. El autor, en la actualidad reconocido actor de doblaje, fue hace ya unos años animoso locutor de los “40 principales de Bilbao”. Esa vertiente creativa dejó huella en su carrera y por eso inventó la campaña de la gaseosa.

Supongamos que seas el único internauta que aún no conoce las cuñas. Le explicaremos lo que son. La “Gaseosa Crus del Gorbea” es un producto vasco, vasco, de esos que llevan chapela y todo. Como producto racial y con RH negativo, los responsables de la marca “encargaron” a Txemi una campaña pegada a la tierra. Tan pegada que suponemos que parece surgida de un bar en los que los contertulios, al estilo nuestro, dicen esa frase tan peculiar “gaseosa “Crus del Gorbea” ¡Diosss, que gaseosa”.

Lo mejor es oirlo

Y esta es la cuña de Marlboronos, el cigarrillo que  fuma el hombre más sexi de Euskadi en las laderas de Gernika

Porque al fin y al cabo de eso habla este comentario. De un éxito inesperado en Internet. Y lo que es más importante: de un éxito no buscado. Recordando el efecto mariposa, que dice que el movimiento de las alas de un lepidóptero en Vietnam provoca un tornado en Kansas, la teoría del caos y todo eso, podremos decir que Internet es una probeta perfecta para probar empíricamente este fenómeno