Californication y los pesados en el cine

Californication es una serie que ha sido actualidad por las protestas que generó su estreno en Australia.
No es para menos.  En el primer episodio su protagonista, David Duchovny, busca y recibe la inspiración divina en forma de fellatio (mamada, para entendernos) en una iglesia y con una monja como protagonista.  Como se suele decir a  partir de esa premisa inicial todo va para arriba.

Esa serie destroyer, que ha sido adquirida en España por Cuatro y de la que ya se piensa rodar una segunda temporada, cuenta la vida de Hank Moody, un escritor en crisis: adicto al sexo, que se droga y bebe y que es brutalmente sincero (en la línea de House) y que, pese a todo, cae simpático.

A mi desde luego me ganó para la causa con esta escena del primer episodio, en la que Duchovny, le hace a un pesado en el cine lo que todos, alguna vez,  hemos deseado hacer con los que nos estropean una película …

¡Dios mío, Dios mío, hace falta ser cutres!

Reportaje en el informativo de Antena3 sobre el reciente temporal que afectó a Ciudad Real. El presentador dice: “Y presenciamos en vivo la reacción de una familia al regresar a su casa”.

El editor de vídeo debe estar pelín sordete o despistado o quizás odia a la reportera. El caso es que, en el vídeo editado, se oye decir a la periodista que acompaña a una familia que regresa a su hogar: “Abres la puerta y gritas dios mío, sí echándote las manos a la cabeza”. Y efectivamente, se abre la puerta y la pobre familia inundada comienza a exclamar con muy poco arte:

Penoso ¿no?. Me imagino a la reportera que ya apuntaba maneras “amarillas” cuando trabajaba en la 2 llegando a Antena3, un medio en lo que prima es la pasta y la audiencia. Me imagino a su redactor jefe diciéndole “Silvia, maja, hemos bajado una décima de audiencia, o sea que vas a poner toda la carne en el asador, y vas a convertir un pueblecito inundado en una catástrofe similar al genocidio de Darfur o el tsunami de Indonesia”. Y la ambiciosa, aunque chapucera, reportera entrando a unos pobres, que bastante tienen con lo suyo, y haciendo el teatrillo de guiñol y llevando satisfecha la pieza a su editor de vídeo (que no se entera de la jugada). Y al realizador exclamado “¡dentro vídeo!” y un coro de voces en la cadena y fuera de ella gritando ¡Oh Dios mío! ..

Las normas de la Casa de la Sidra

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Como todos los años, Jose Mari y Luis, del Restaurante “La Roca del Fraile” han organizado la excursión sidrera. Este año 35 valientes nos montamos en el Bus y nos dirigimos a Hernani, a la sidreria Zelaia a degustar los platos y la sidra. La carne viajó desde Loiu y, como siempre, la calidad fue excepcional (que para eso estaba el hijo del carnicero vigilando). Y si hablamos de calidad, ¡qué decir de la cantidad!. No creo ser una persona que coma poco pero el nivel de la comida fue cercano al colapso de proteínas. Resulta curiosa la costumbre de sidreria de acudir en cuadrillas a estos espacios enormes y visitar la kupela (o barrica) al grito de Txotx. Los escasos foráneos que acuden suelen alucinar en colorines. Es etnografía en estado puro.

Durante mucho tiempo la sidra fue la única bebida de los baserri o caseríos. Es por eso que, en la temporada, que va de enero a abril, particulares y Sociedades Populares visitaban las sidrerías y, tras la cata, seleccionaban la Cuba de su gusto, que el sidrero embotellaba y entregaba en la Sociedad para el consumo de todo el año. Los vistantes llevaban alguna cazuela de bacalao o carne para acompañar a la cata o degustación.  Todavía quedan algunas sidrerías en las que se puede llevar la carne pero lo habitual es que te den ya “el paquete sidrero” completo. A saber: chorizo a la sidra, tortilla de bacalao, bacalao con pimientos, carne, queso con menmbrillo y nueces y en, algunos casos, también los cigarrillos y tejas de Tolosa.

Este año, después de la sidrería las copas fueron en la Sociedad Santa Bárbara de Hernani. Es este un sancta sanctorum al sólo puedes tener acceso si vas acopañado por algún socio. Como se pueden ver en las fotos asaltamos el mueble bar de la sociedad y nos bebimos todas las botellitas en tamaño miniatura. Después nos dimos una vuelta por los bares del territorio comanche hernaniarra,  y la  vuelta cabeceando en el autobús mientas el conductor, para animar la cosa, nos ponía en el vídeo a Rocky Balboa (soy viejo pero puedo pelear!!, una metáfora de muchos de los que fuimos ;-))
On egin! Nos vemos el años que viene en Hernani o en Astigarraga.