Destacado Barack Obama, discurso de graduación 2020

El lenguaje (político) es un virus

El lenguaje es un virus que procede del espacio exterior. Esa afirmación es el meme más conocido del escritor William Burroughs. Si lo pensamos quizás no sea una idea tan descabellada. Ahora, que a nuestro catálogo de habilidades hemos incorporado la epidemiología, ya sabemos que un virus sólo tiene por objetivo el reproducirse y que utiliza a otros seres vivos como instrumento para hacerlo. El lenguaje sería, en la teoría del escritor Beat, una realidad independiente del ser humano que lo utiliza para desarrollarse y crecer. 

Nuestro lenguaje puede ser un virus de letalidad comparable a la covid19 o puede sanar y construir. Si pensamos en lenguajes destructivos y tóxicos nos vendrán decenas de ejemplos. Obviando lo evidente, la propaganda que aupó al nazismo al poder, está “La radio de las Mil Colinas” que, con sus mensajes de odio político, propició que parte de la sociedad ruandesa matara con machetes a un millón de sus compatriotas. O en los mensajes populistas y virales de ahora mismo, en todo el mundo. Apelaciones que priorizan presuntas “libertades individuales” e intoxican el ecosistema social y político cuando más necesaria es la unidad en torno a un objetivo común: la sanación. 

Por eso son tan necesarios discursos y actitudes políticas con la suficiente carga viral positiva para que sirvan como vacuna y como antídoto ante nihilismos calculados que solo buscan los réditos en el corto plazo. Creo que la Historia nos enseña que, frente al ruido y a las pequeñas miserias, los líderes y sus mensajes que han perdurado son los que han construído. Martin Luther King gritó su Sueño en el Lincoln Memorial e inspiró a toda una nación. Emmeline Pankhurst con su discurso fundacional ”Libertad o Muerte” puso las base de la incorporación de la mujer en igualdad en la sociedad moderna. 

Y Barack Obama que, una vez más, ha puesto el foco sobre la falta de liderazgo compasivo en su nación con su discurso de graduación a la jóvenes americanos que abandonan en el 2020 la escuela secundaria. 

Obama, con humor y empatía ha construido un relato poderoso que apela a la esperanza. A los adolescentes que se incorporan a la vida adulta les trata como tales. Les advierte que la crisis les va a pasar factura y que será más complicado que estudien una carrera, encuentren trabajo o formen una familia.

Pero también, en clara alusión al estilo Trump, señala que muchos de sus mayores, los que se pensaba que sabían lo que hacían, están perdidos y que quizás sea el momento de que se incorporen soluciones, ideas y enfoques nuevos que lleguen desde la gente joven. 

Finaliza con tres consejos: no hay que tener miedo, en las anteriores grandes crisis la sociedad salió reforzada; hay que hacer las cosas correctas y no las que parecen más sencillas o las que por costumbre siempre se han hecho de las misma manera; y por último para avanzar se debe construir una comunidad, hay que apoyarse en los otros y trabajar de manera colectiva. 

TEXTO COMPLETO DEL DISCURSO DE OBAMA A LOS GRADUADOS DE LA PROMOCIÓN DEL 2020, (16-05-2020)
MI TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL

Hola a todos. Aniyah, gracias por esa hermosa presentación. No podría estar más orgulloso de todo lo que has hecho en tu tiempo con la Fundación Obama.

Y, por supuesto, no podría estar más orgulloso de todos ustedes en la ceremonia de graduación de este año 2020, así como de los maestros, educadores y sobre todo, los padres y la familia que los guiaron en el camino.

Ahora graduarse es un gran logro bajo cualquier circunstancia. Algunos de ustedes han tenido que superar serios obstáculos en el camino, ya sea por una enfermedad, o por un padre que perdió un trabajo, o porque vivían en un vecindario donde las personas con demasiada frecuencia lo excluyen. Junto con los desafíos ordinarios que supone el hacerse adulto todos ustedes han tenido que lidiar con las presiones adicionales de las redes sociales, los informes de tiroteos en las escuelas y la amenaza del cambio climático.

Y luego, justo cuando estás a punto de celebrar haber terminado,ahora que estabas esperando los bailes de graduación y las noches de graduación, las ceremonias de graduación y, admitámoslo, un montón de fiestas, el mundo se ha vuelto del revés por una pandemia global. Y aunque estoy seguro de que amas a tus padres, apuesto a que estar atrapado en casa con ellos y jugar a juegos de mesa o ver a Tiger King en la televisión no es exactamente como imaginaste los últimos meses de tu último año en la escuela.

Ahora voya ser honesto contigo, las decepciones de perderse una graduación en vivo, pasarán bastante rápido. No recuerdo mucho de mi graduación de la escuela secundaria. Sé que no tener que sentarme allí y tener que escuchar el discurso de un orador en la ceremonia no es tan malo: los míos suelen durar demasiado. Además, no hay muchas personas se puedan ver guapos con esas gorras que se llevan en las ceremonias, especialmente si tienes orejas grandes como yo. Ya tendrá tiempo de sobra para ponerse al día con tus amigos una vez que se termine la crisis actual de salud pública.

Pero lo que sigue siendo cierto es que tu graduación marca su paso a la edad adulta, el momento en que un adolescente comienza a hacerse cargo de su propia vida. Es cuando puedes decidir qué es lo importante para ti: el tipo de carrera que quieres seguir. Con quién quieres construir una familia. Los valores por los que quieres vivir. Y dado el estado actual del mundo, eso puede dar un poco de miedo.

Si habías planeado irse a la universidad, el que te dejen entrar en el campus en el otoño, ya no es tan prioritario. Si planeabas trabajar mientras ibas a la escuela, encontrar ese primer trabajo será más difícil. Incluso las familias que están relativamente acomodadas se enfrentan una gran incertidumbre. Los que estaban pasando mal antes de la pandemia, ahora están pendientes de un hilo.

Todo lo cual significa tendrás que crecer más rápido que algunas generaciones. Esta pandemia ha sacudido el statu quo y ha puesto al descubierto muchos de los problemas más profundos de nuestro país, desde la desigualdad económica masiva hasta las disparidades raciales en curso y la falta de atención médica básica para las personas que la necesitan. Ha despertado a muchos jóvenes dado el hecho de que las viejas formas de hacer las cosas simplemente no funcionan; ya no importa cuánto dinero ganes si todos a tu alrededor están hambrientos y enfermos; y que nuestra sociedad y nuestra democracia solo funcionan cuando pensamos no solo en nosotros mismos, sino en los demás.

También ha corrido el telón sobre otra dura verdad, algo que todos tenemos que aceptar una vez que nuestra infancia llegue a su fin. ¿Todos esos adultos que solías pensar estaban a cargo sabían lo que estaban haciendo? Resulta que no tienen todas las respuestas. Muchos de ellos ni siquiera hacen las preguntas correctas. Por lo tanto, si el mundo va a mejorar, dependerá de ti.

Esa certeza puede dar un poco de miedo. Pero espero que también te inspire. Con todos los desafíos que enfrenta este país en este momento, nadie puede decirte “no, eres demasiado joven para entender” o “así es como siempre se ha hecho”. Porque con tanta incertidumbre, con todo repentinamente en juego, este es el mundo al que tu generación podrá modelar

Como soy uno de los viejos, no te diré qué hacer con este poder que está en tus manos. Pero te dejaré con tres consejos rápidos.

Primero, no tengas miedo. Estados Unidos ha pasado por tiempos difíciles antes: esclavitud, guerra civil, hambruna, enfermedad, la Gran Depresión y el 11 de septiembre. Y cada vez salimos más fuertes, generalmente porque una nueva generación, gente joven como tú, aprendió de los errores del pasado y descubrió cómo mejorar las cosas.

En segundo lugar, haz lo que creas que es correcto. Hacer lo te sienta bien, lo que es conveniente, lo que es fácil, es como piensan los niños pequeños. Desafortunadamente, muchos de los llamados adultos, incluidos algunos con títulos elegantes y trabajos importantes, todavía piensan de esa manera, razón por la cual las cosas están tan jodidas.

Espero que, en cambio, decidas basar tu forma de hacer las cosas en valores duraderos, como la honestidad, el trabajo duro, la responsabilidad, la equidad, la generosidad y el respeto por los demás. No siempre lo harás bien, cometerás errores como todos lo hacemos. Pero si escuchas la verdad que está dentro de ti, incluso cuando es difícil, incluso cuando es inconveniente, la gente lo notará. Se sentirán atraídos hacia tu figura y tu trabajo. Y serás parte de la solución en lugar de parte del problema.

Y finalmente, construye una comunidad. Nadie hace grandes cosas por sí mismo. En este momento, cuando la gente está asustada, es fácil ser cínico y decir déjenme cuidarme a mí mismo, a mi familia o a las personas que miran, piensan o rezan como yo. Pero si vamos a superar estos tiempos difíciles; si vamos a crear un mundo donde todos tengan la oportunidad de encontrar trabajo y pagar la universidad; Si vamos a salvar el medio ambiente y vencer futuras pandemias, tendremos que hacerlo juntos. Así que, mantente alerta para unirte a las luchas por el bien común. Defiende los derechos de los demás. Deja atrás todas las viejas formas de pensar que nos dividen: sexismo, prejuicio racial, estatus, avaricia, y sitúa al mundo en un camino diferente.

Cuando necesites ayuda, Michelle y yo hemos asumido la misión de nuestra Fundación que es brindar a los jóvenes como tú las habilidades y el apoyo para liderar sus propias comunidades, y conectarte con otros líderes jóvenes de todo el país y del mundo.

Pero la verdad es que no necesitas que te digamos qué hacer.

Porque, de muchas maneras, ya has comenzado a liderar.

Felicidades, clase de 2020. Seguid haciéndonos sentir orgullosos.

Destacado

Bob Dylan, Premio Nobel

Me veo y creo que me ven como un tipo mesurado y tolerante. Y cuanto más señor mayor soy, más. Pero estos días, con las absurdeces que he leído y oído sobre el Nobel a Bob Dylan, reconozco que he tenido momentos de santo mosqueo y de block que te crió a gente que seguía y que se me han revelado como salidos de las vainas de La Invasión de los Ultracuerpos. Entiendo la crítica, claro. El no estar de acuerdo, por supuesto. La comparación con otros autores, que para algunos reunieron más méritos. Pero qué menos que un mínimo de rigor intelectual, razonamiento. No el cuñadismo de decir que eso no es literatura porque está en un vinilo y no en un libro.

Estudiar Filología, además de periodismo, me ha abierto las puertas a grandes obras de la literatura universal. Los autores del Gilgamesh, Ramayana, Beowulf o el anónimo El Cantar del Mío Cid tienen algo en común: eran los Bob Dylan de sus respectivas épocas. La Odisea y la Iliada eran cantos de aedo. Los ἀοιδός cantaban epopeyas acompañados de instrumentos musicales. Los Bob Dylan de su época. Me gusta mucho Dylan, también Roth, también sé pronunciar Murakami (me he leído todo, hasta su libro más friki “De qué hablo cuando hablo de correr” que va de running y tal). Pero si yo hubiese estado en ese jurado hubiera dado el premio a Dylan. Aunque sólo fuera por estás líneas de Masters of Wars: You that build all the bombs/You that hide behind walls/You that hide behind desks/I just want you to know/I can see through your masks

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Chabolismo en Bizkaia

#Chabolismo en #Bizkaia, foto para un #reportaje y Medio extranjero #circa 1990 #Erandio

Tenía mi edad pero parecía infinitamente mayor. Le pedí permiso para una fotografía y me dijo que esperara. Entonces cogió a su hija en brazos y posó con orgullo. Y dijo “aquí se vive mal y se pasa frío, pero por lo menos hay un techo”. Era en Erandio y la foto era para un reportaje  y un Medio extranjero del que ya no recuerdo el nombre. la cámara eera una canon analógica y el formato diapositiva FUJI 400 ASA #circa 1990 #Erandio

 

Walter Mitty y los opinatrices

Lo dije en twitter pero como allí hay poco espacio lo repito aquí. Me ha gustado mucho “La La Vida Secreta de Walter Mitty“.

Es una película optimista que habla del periodismo, de la pasión por el trabajo bien hecho y de las carreras profesionales largas, construidas con esfuerzo y tesón,  frente a los arribistas tiempos actuales en los que cualquiera puede presumir de experto en algo con sólo un cursillo.

Es un film sobre tomar riesgos y cómo esos riesgos afectan a nuestra vida.

Su factura es impecable, las interpretaciones competentes.

Su banda sonora con temas de Jose Gonzalez y el fantástico “Dirty Paws” del Grupo Of Monster and Men ya están instalados en mi cabeza.

Con una versión del Space Oddity de Bowie interpretada por una de las mejores actrices de su generación: Kristen Wiig. Si no la conocen recuperen algunas de sus interpretaciones en Saturday Night Live.

La versión que interpretó Danny Kaye fue una de las películas favoritas de mi infancia y fui al cine pensado que la nueva versión  me iba a defraudar.

No ha ido así. Todo contrario.

Y no entiendo, por mucho que lo intento,  la crítica que hace un tal Eguren escribe para  los medios de Vocento,  la llama película “anodina y rutinaria” y luego se despacha a gusto. Eso me lleva a pensar en la famosa frase de “las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene una”. Pero me lo pienso un poco más y veo en su estilo mucho “boyerismo”, es decir un intento de  epatar sin argumentar y sin profundidad intelectual en lo escrito. En la ecuación del trabajo crítico creo que además de ser buen profesional, de ser buen periodista también debiera estar incluido, de propina,  ser buena persona. Pero en los tiempos que corren eso es, en muchos casos, pedir demasiado.

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A algunos críticos, y sobre todo a algunos de los tertulianos que rellenan espacio de radio y televisión  les llamo opinatrices, una mezcla de opinadores y meretrices. Y creo que sería oportuno que los críticos (porque, en determinada medida, yo también lo soy) fuéramos criticados, pero eso sí, fabricando con rigor la opinión y explicando las razones.

Y ahora, si le apetece,  critique usted. 

Taller de radio. ¡Vamos a hacer un informativo!

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Las Asociación Vasca de Periodistas AVP-EKE organiza en colaboración con la Alhóndiga de Bilbao un taller de radio para chavales de  entre 10 y 12 años. Queremos que este taller les divierta, les entretenga y, cómo no, les inocule el veneno de la radio. Mañana, a las diez de la mañana,  la presidenta de la asociación, Lucía Martínez Odriozola, presentará, en rueda de prensa, en la sala Bastida  de la Alhóndiga este taller que  ha tenido una excepcional acogida. Sus plazas están agotadas desde el primer día y son incontables las familias que han mostrado su interés en participar.

El objetivo de este taller es convertirnos, de una manera lúdica y práctica, en  redactores, editores y locutores de informativos para la radio. Los informativos son la parte fundamental de la programación de una radio. Para aprender todo el proceso de hacer un Informativo, en este taller de radio,  de cuatro días de duración, los y las participantes aprenderán a conseguir la noticia, a hacer entrevistas, a redactar las informaciones para la radio, a editar un informativo y finalmente, serán capaces de emitir un informativo para la radio. Todo ello con abundantes ejemplos de teoría y práctica y de una forma divertida y participativa. Seguir leyendo “Taller de radio. ¡Vamos a hacer un informativo!”

Discurso de Elizabeth I en Tillbury. Comunicación en tiempo de Crisis

¿Qué le pide un pueblo a sus gobernantes?  Básicamente dos cosas. Buena gestión y capacidad de liderazgo. En los momentos de Crisis y de Urgencia, es necesario que exista  liderazgo y acompañamiento.

Recuperamos uno de los grandes momentos discursivos de la historia y lo analizamos.   #yatal.

Es el día 19 de Agosto de 1588. La Armada Española, anunciada por la propaganda política del adversario como “la Invencible” está a la vista de las costas inglesas. Es un momento decisivo en la Historia. Un cruce de caminos. La reina Isabel I sabe que de este reto saldrá, en caso de victoria, reforzada como reina. La otra posibilidad, la de la derrota es inimaginable. Si pierde lo perderá todo: su reinado, y hasta el futuro de su Dinastía y de su Religión. Ella, pese a las peticiones de su “Privy Council” decide dejar la seguridad de Londres y acudir a donde se espera la batalla. Allí dará a sus tropas un discurso potente y simbólico. Son unas palabras que en su día sirvieron para firmar un pacto entre ella y su pueblo. La “Reina Virgen” estará casada en adelante con su pueblo, será sólo para ellos y para nadie más. Después de ese día dará cominezo la que es conocida como la Edad de Oro.

Ella, sabe en ese discurso que se lo juega todo. Ese discurso a sus tropas reunidas en las colinas de Tillbury, con las agitadas aguas del canal a la vista es, por un lado un intento de subir la moral de unos soldados asustados por un enimigo que creen superior y por otro lado un mensaje a la oposición interna para reforzar su autoridad. Una autoridad que, no olvidemos,  sufrió ataques a lo largo de reinado.

Uno de los planes asociados por sus enemigos al plan de conquista era propiciar un levantamiento interno que se uniera a la invasión . Los españoles contaban con que los católicos ingleses se unieran al ejercito invasor y derrocaran a los Tudor. Un deseo futil. El pueblo inglés odiaba a todo lo extranjero. Un profundo sentimiento nacionalista que ha perdurado en el tiempo y que provocó el comentario de Petruccio Ubaldini, un protestante italiano que vive en la Inglaterra de la época y que afirma: “it is easier to find flocks of white crows than one Englishman (and let him believe what he will about religion) who loves a foreigner.” Seguir leyendo “Discurso de Elizabeth I en Tillbury. Comunicación en tiempo de Crisis”

Vada a bordo, cazzo

Este singular blog, medio abandonado, renqueante,  tiene sus cosas curiosas. De puertas afuera mencionaré las satisfacciones que me sigue dando para el poco tiempo que le dedico. En sus once años de existencia y por su actividad, he conocido a personas a los que ahora puedo llamar amigos, me he enriquecido con centenares de aportaciones respetuosas, sensatas y divertidas. Ha puesto en contacto a decenas de personas de todo el mundo que llevan mi apellido y gracias a eso se han reencontrado familiares lejanos. También uno de los post sirvió de ayuda para que se reparará un flagrante injusticia.  Sólo por eso ya ha merecido la pena. Ahora que leo que mucha gente se queja de los trolls que asaltan sus bitácoras, puedo decir (lo diré bajito por si acaso)  que sólo he tenido un troll (persistente, como todos los de su especie, pero  que como dejé de alimentarlo se murió de inanición, pobrecito).

De puertas adentro, repaso las sorprendentes estadísticas  y me doy cuenta que  aquí  se ha  debido de hablar de temas que son atemporales y que interesan a un gran número de personas de todo orden y condición. Uno de esos temas, por el que siempre he tenido una especial fijación, es el del naufragio del Titánic. Un símbolo de la condición humana, una parábola de nuestra sociedad occidental ensimismada, siempre repartiendo culpas a la diestra y a la siniestra, pero que en el momento de enfrentarse a los problemas globales se centra en la solución individual y grita sálvese quién pueda y mirmidón el último.

Me resulta, de pura caricatura,   entrañable  el Titánic de opereta del crucero Costa Concordia.  Con un malo tan risible como el comandante Schettino. Casi igual en su meridional apostura  que Edward John Smith, comandante del Titanic que aguantó en la cabina hasta que lo engulló el mar. El kilo de héroe es ahora mucho más caro, debe ser cosa de la inflación. Y el kilo de responsabilidad y de orgullo torero se cotiza muy alto. Lo dicho, nadie es culpable de nada. Estamos en un continente que se hunde placidamente mientras la nave asiática, repleta de remeros jóvenes y hambrientos, ya alcanza una velocidad (valga la contradicción) de crucero y contempla a nuestro transatlántico que se ladea peligrosamente.

Y todos en la cubierta oyendo la orquesta y repartiendo culpas. A los que mandan, a los bajíos que nos impiden navegar. A la mar que antes nos impulsaba y ahora  con la marea en nuestra contra, nos saca de la plácida ruta que indolentemente seguíamos.

Y debiéramos de mirar a esa barquita llena de gente flaca, que reman sin descanso. Y empezar a bogar con fuerza, porque sólo una persona no mueve un barco,  pero si todos nos aplicamos la cosa mejora. Nuestros padres, al menos los míos,  pasaron hambre, exilio  y una guerra,  y no se quejaron. Yo nunca les oí quejarse. Tomaron el rumbo de sus vidas y las cambiaron. Con pequeños gestos, con actitudes y sobre todo con trabajo.

A todos los que se quejan, sin hacer nada, dan ganas de que llegue el Comandante  Falco de turno y que les diga voz tronante “¿estás cansado, no? ¿tienes y miedo quieres irte a tu casa? Pues, no. Vada a bordo, Cazzo!

Bravo, Gorka

Hola Paula. Esto que te voy a contar no es tu aita. Es la visión particular y desenfocada sobre unos tiempos en los que se compartieron trabajo, mesa, alegrías y penas, esperanza y desánimo. Durante más una década.  No dejes que te digan  eso tan gastado de que, cuando seas mayor,  entenderás lo que ha pasado. Cuando pierdes a tu  padre da igual que seas mayor o, como es tu caso, una niña. Se arranca una parte de tu identidad,  y ni los recuerdos  podrán completar ese vacío tan grande.

Nos consolamos con la memoria porque  es mejor que la nada,  y por eso miramos al pasado,  y hacemos una selección de los momentos. Celebramos lo bueno y olvidamos lo regular. Porque toda vida se compone de claros y oscuros. No existe la excepción a esa regla.

En ese pasado hay  una oficina a medio montar, mesas y llaves allen. Un tipo  apresurado que fumaba y andaba y llamaba por teléfono y escribía como si no existiera un mañana. Qué ironía, era verdad,  su mañana se esfumó en un momento. Tan pronto. Y ese gol que se gritó en una oficina vacía, y que asustó  a los vecinos. Y la inmersión en el Abra, qué momentazo. Ese ok con la mano y las burbujas que subieron para arriba y se mezclaron  con los rayos de sol.  El resto de la tropa echando la papilla, mareados por unos simples  borreguitos,  y aquí los veteranos  impasible el ademán.

Y la comida. La humanidad está dividida en dos tipos de personas. Los que comen y los que se alimentan. Ese comer  la comida tres veces. La primera con los ojos,  cuando salían los platos, la segunda apresurado (siempre corriendo, ¡qué manía!) y la tercera paladeando y preparando la siguiente.

Se ha discutido y peleado en esas oficinas,  siempre esperando un cambio de moqueta,  y de  las mejores broncas surgieron las mejores complicidades. Algún inconsciente te metió por los senderos del Warcraft, y  seguro que más de un orco lo sintió en su piel y en sus huesos.

Hay una playa en esta historia. El sol ya cae y el Mediterráneo abraza  a un hombre  que, desnudo de ropas, agobios y tristezas, entra en el mar. Si es cierto que existe un lugar en el que los buenos momentos quedan congelados  ese lugar ya fue. Atrápalo, es tuyo. Para siempre.

La desgracia de la Mujer Guapa

Lo reconozco, me intimidan las mujeres guapas. A los hombres guapos directamente los odio o trato de ignorarlos. Pero esto es un complejo  del que hablaré con el sicoterapeuta y que no viene al caso de este post. Una mujer guapa es muy difícil de gestionar. Te hacen sentir invisible, transparente o, directamente, con todas tus vergüenzas al aire. Me refiero, naturalmente,  a las vergüenzas psicológicas. Me veo en el pasado, en el presente y en el futuro intentando normalizar el contacto con las mujeres guapas y fracasando, que es gerundio.

El caso extremo, verbi gratia, tuvo su cima en el festival de cine de San Sebastián,  cuando al quedarme a solas en un salón del Maria Cristina con Lauren Bacall directamente perdí palabra y casi me desmayo intentando farfullar tres frases en inglés.  La mirada de sorna que me dedicó la protagonista de “Tener o no tener” la llevaré grabada a fuego durante el resto de mi vida.  Los hombres no sabemos como comportarnos con ese tipo de mujeres y así nos va. Nuestro limitado repertorio va desde el gruñido gutural, al servilismo o al ridículo. La peor de las enfermedades en las que se puede caer un hombre en una relación con la mujer guapa  es el pagafantismo.

Por eso creo, hay  muchos que se van  al extremo opuesto y directamente ignoran a esas mujeres. Porque parten de la base de que nunca estarán a la altura. Y eso es una desgracia para la mujer guapa.

Ellas piensan en su belleza como ventaja pero, amigas, siempre será una desgracia. Están  condenadas a un desolador mundo de hombres patéticos, balbuceantes, sobreactuados o directamente gilipollas.   No se preocupen, hay esperanza. Las mujeres  con la edad maduran y se hacen más sabias y sensatas.  Los hombres con los años se infantilizan y cada vez se compran juguetes más caros.  El cambio social y de roles permitirá a la mujer descartar a esos hombres y directamente acudir al género no manoseado. Si usted es una mujer guapa no lo dude, rompa la brecha generacional  y busque a los jovencitos.  A los hombres  les lleva toda la vida funcionando esa  misma táctica.

ps

hoy es 2 de marzo, pues eso, zorionak

El Gran Carnaval

Mírenlos. Tienen los ojos brillantes, saludan, mantienen la moral alta. Ha llegado la NASA a ayudar y nueva maquinaria. Son los mineros, son chilenos, ¡Viva Chile, mierda! y son noticia. Son noticia ahora. Mañana la máquina de triturar noticias dirá que pasó su turno y nadie se acordará de ellos. Dará igual si has ganado Eurovisión, si has sido campeón del mundo, si te llamas lady Gaga. Mañana, te lo anticipo,  no serás noticia.

La digestión de los medios es ligera y su memoria efímera. Darían un brazo por tener la exclusiva de hoy pero rechazarán el largo reportaje de investigación que esa noticia merecerá mañana. Los mineros chilenos dan muy bien en la tele pero en el otro lado del mundo cada día mueren enterrados diez mineros chinos en busca del carbón y no merecen ni una línea. Son los mineros chilenos  y hoy son las estrellas porque mandaron imágenes que quedan telegénicas  en el informativo. Pero mañana volverán al agujero. Son los Madeleine McCann del post-verano del 2010.

Es tan real su historia, tan reales todos los que aparecen en la bocamina tratando de sacar provecho, tan reales los reportajes en los que  nos hablan de las historias personales del minero enfermero, del minero bromista, del minero depresivo, del minero líder,   que aún  no me creo que no esté el periodista Charles “Chuck” Tatum  y el “Albuquerque Sun-Bulletin” retrasando su rescate para vender más periódicos. Billy Wilder los/nos retrató en El Gran Carnaval, una de las películas sobre el periodismo que todavía no han sido superadas. Una película que habla de los enormes egos, de los intereses bastardos, de las alianzas y de las decepciones que produce un oficio que se atraganta  cada día de una realidad y a la mañana siguiente  la escupe para pasar a otra cosa.

Billy Wilder dijo que la película se pegó el batacazo en la taquilla porque en 1951 el público aún creía que los periodistas eran gente honesta. Eso creían,  en el pasado.

Avatar y el Fumar

No me ha gustado nada Avatar de James Cameron. No es una postura snob, os lo aseguro. Se que es una película que ha encantado a la mayoría y por eso he hecho un esfuerzo: me la he visto dos veces. Quería descartar que en el primer visionado hubiera estado influenciado por mi estado de ánimo o que quizás,  el dolor de cabeza que me dieron las gafas de marras  me hubiera impedido disfrutar de la peli. Y sigo en mis trece, no me ha gustado, ni en 3D ni en 2D. Me parece una película mentirosa, un canto al cinismo, un pastel y un engaño.

Podría enumerar miles de argumentos pero en el terreno de las emociones todos tenemos razón y razones:  los  repugnantes humanos a los que nos ha disgustado   y los élficos e inefables  na’vi a los  que les parece una obra maestra avant-garde.

Pero en lo que no hay discusión posible es en el tema de los cigarrillos que se fuma el personaje de la doctora.  Eso, amigos, es  publicidad subliminal pura y dura.

No soy ningún moralista y creo que  es lógico que,  si una película está rodada en un garito o en los años setenta en un transporte público, o  por ejemplo,  en un frontón de pelota vasca,  los personajes fumen como carreteros.  Pero pese a los intentos de Cameron de justificar esos cigarrillos,  no me cuela.   Este asunto me recuerda casi al pie de la letra un diálogo de la película “Gracias por fumar”. En este film,  el lobby de presión de las tabaqueras intentaban llegar a un acuerdo para introducir cigarrillos en películas de gran presupuesto. En una conversación con los productores la gente del lobby inistía en que fumaran los protagonistas de una historia que se desarrollaba en una estación espacial.  El cineasta les replicaba horrorizado:  “pero es un lugar con una atmosfera de oxigeno puro, si encienden un cigarrillo arderá toda la nave”. Suponiendo que,  aunque en Avatar no se encuentren en una estancia de esas características, el hecho de que  en  los laboratorios  se tenga que generar una atmósfera artificial, en un planeta hostil para los pulmones humanos,  imposilita el capricho fumador de la doctora.  Así que, entre col y col new age, la lechuga del cáncer de pulmón para todos los públicos.

Frase del guión de “Gracias por fumar”: ”debemos cambiar los hábitos de los americanos, en estos tiempos sólo fuman tabaco los psicópatas y los europeos”).

Dueño de tus silencios

dueño de tu silencio El dicho afirma que es mil veces preferible ser “dueño de tus silencios que esclavo de tus palabras“. Y eso viene a cuento de las preguntas que se me hacen desde diversos foros del porqué este blog, antaño frondoso y florido,  está ahora mustio de comentarios.

La razón es simple. Pocas veces me he encontrado con más temas de los que hablar y menos veces he tenido unas  oportunidades tan exiguas para poder hacerlo. Desde hace unos meses,  me encuentro en la tesitura de que, cualquier cosa que afirmo o niego, es contemplada por mis interlocutores como si estuviera  efectuando una  “Declaración Oficial“. Y no, señores, cuando hablo o escribo, salvo cuando lo hago en foro publico o con membrete oficial,  soy yo el que opina y mi opinión la que se expresa.

Así que, como patinador en hielo  frágil y resbaladizo observo un cuidado exquisito para que nada de lo que salga  de mi cabeza insensata sea tomado como cátedra o postura oficial. Es complicado ponerse en esa tesitura y observo que muchos compañeros  de profesión sufren de ese síndrome o, peor aún, no lo sufren y largan por esas boquitas lo que conviene y lo que no.   Ponerse en el foco es una sensación contradictoria. Todo lo que digas tendrá rango de titular pero a la vez, ese titular puede ser lo menos conveniente para tus intereses o los de los quienes  te pagan por hacer tu trabajo.

Es por eso,  que es preciso  ( y precioso) cuando se está en una organización  tener una política de comunicación coporativa unificada y coherente, en la que las estrategias sobre lo  que se quiere contar estén bien  coordinadas. No digo que se deba incurrir en ese cliché que se nos suele achacar a los gabinetes de comunicación y asesores de prensa de ser  entes dedicados  a ocultar datos o tergiversar los mismos. Comunicar,  sí. Política de transparencia en la comunicación, también. Reconocer los errores, siempre. Pero, es  fundamental que no haya francotiradores que disparen a la política de comunicación desde la atalaya de sus egos.  Es complicado, implica humildad, pero siempre es preferible ser dueño de lo que se cuenta (o de lo que no) que esclavo de las disgresiones, de la desorganización o del exhibicionismo malsano que en ocasiones ocasiona  el saber lo que  se sabe y contar lo que se cuenta.

Y a  buen entendedor…