Bob, ¿quén es Bob?

Hay una anécdota significativa sobre Bob Dylan. Una noche de hace tres años,  una agente de policía de Nueva Jersey recibió una llamada. Un hombre mayor de aspecto excéntrico y conducta sospechosa estaba rondando el vecindario. La policía se acercó y le pidió que se identificara.  “Soy Bob Dylan” dijo Robert. La agente, claro, no le creyó. Es como si un tipo con melenas y túnica respondiera al preguntarle por su afiliación: “Soy Jesucristo”. Bob fue detenido, conducido a la comisaría y allí fue presentado al sargento que concluyó “ese tipo no es Bob Dylan”. Fin de la historia.

Bob Dylan, cumpleaños feliz
Bob Dylan, cumpleaños feliz

Es ilustrativo de su carácter y de su genio. Puedes haber seguido a Robert desde tu más tierna infancia. Puedes haber oído sus discos hasta que el vinilo haya quedado rayado. Puedes haberte armado de paciencia y de diccionarios para descifrar el sentido que esconde en cada una de sus letras y seguirás sin saber quién es Bob y qué te cuenta. A cada uno, al oído, nos ha contado cosas muy diferentes.

Bob es cristiano, es judío. Ha sido folkie, rocker, ha hecho blues, gospel, jazz. La gente que le ha tratado describe a un hombre huraño o a una persona amable. Nadie sabe quién es Bob. Pero nos gusta. Forma parte de las vidas y de la banda sonora de muchos. Es una leyenda y cada día se reinventa y nos sorprende.  Como nosotros. Cada día nuevos, cada día diferentes, buscando la utopía y en ocasiones tocándola con los dedos.  Oliendo el perfume cálido que sale del cuerpo de la que te rodea con sus brazos.   No necesitas más. En ocasiones saber mucho significa saber poco. Ya lo dijo Bob (por cierto, ¿quién es Bob?):

Sometimes it’s not enough to know what things mean, sometimes you have to know what things don’t mean.

La desgracia de la Mujer Guapa

Lo reconozco, me intimidan las mujeres guapas. A los hombres guapos directamente los odio o trato de ignorarlos. Pero esto es un complejo  del que hablaré con el sicoterapeuta y que no viene al caso de este post. Una mujer guapa es muy difícil de gestionar. Te hacen sentir invisible, transparente o, directamente, con todas tus vergüenzas al aire. Me refiero, naturalmente,  a las vergüenzas psicológicas. Me veo en el pasado, en el presente y en el futuro intentando normalizar el contacto con las mujeres guapas y fracasando, que es gerundio.

El caso extremo, verbi gratia, tuvo su cima en el festival de cine de San Sebastián,  cuando al quedarme a solas en un salón del Maria Cristina con Lauren Bacall directamente perdí palabra y casi me desmayo intentando farfullar tres frases en inglés.  La mirada de sorna que me dedicó la protagonista de “Tener o no tener” la llevaré grabada a fuego durante el resto de mi vida.  Los hombres no sabemos como comportarnos con ese tipo de mujeres y así nos va. Nuestro limitado repertorio va desde el gruñido gutural, al servilismo o al ridículo. La peor de las enfermedades en las que se puede caer un hombre en una relación con la mujer guapa  es el pagafantismo.

Por eso creo, hay  muchos que se van  al extremo opuesto y directamente ignoran a esas mujeres. Porque parten de la base de que nunca estarán a la altura. Y eso es una desgracia para la mujer guapa.

Ellas piensan en su belleza como ventaja pero, amigas, siempre será una desgracia. Están  condenadas a un desolador mundo de hombres patéticos, balbuceantes, sobreactuados o directamente gilipollas.   No se preocupen, hay esperanza. Las mujeres  con la edad maduran y se hacen más sabias y sensatas.  Los hombres con los años se infantilizan y cada vez se compran juguetes más caros.  El cambio social y de roles permitirá a la mujer descartar a esos hombres y directamente acudir al género no manoseado. Si usted es una mujer guapa no lo dude, rompa la brecha generacional  y busque a los jovencitos.  A los hombres  les lleva toda la vida funcionando esa  misma táctica.

ps

hoy es 2 de marzo, pues eso, zorionak

Teoría de la Conspiración: la culpa de la Crisis es de Paris Hilton

Hasta ahora, muchos cuando veían una página salmón en un periódico se  la saltaban. Tendía el personal  a la ceguera histérica con respecto los números, las cifras  y los balances. Así somos.  Ingenuos y posibilistas. Pensamos que el dinero es algo que está ahí,  como fruto del esfuerzo,  y que eso de la espculación y la riqueza y el capital flotante son quimeras a las que nunca llegaremos. Como mucho, como todos los de mi generación,  algunos leyeron  El Capital y Las Venas Abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano.

Eramos todos muy rojos y muy idealistas. Todavía pensábamos que el marxismo podía cambiar el mundo.

Y de repente llegó la crisis. Más bien podríamos decir que llegó la CRISIS. Empezamos a leer los suplementos de economía y blogs de gente como Josean Paunero que hablan de lo macro y de lo micro de una manera sencilla y didáctica .

Y viendo el panorama la paranoia imperante  empezó a  pensar en la  famosa frase de Séneca: “Cui prodest scelus, is fecit” (= a quien beneficie el delito, ése es su verdadero autor). Y  se empezó a  tachar nombres en la carpeta roja rotulada  con un “a quién beneficia la crisis”:

crisis what tcrisis
crisis what tcrisis

Beneficia al planeta (¡malditos ecologistas, están  locos!). Con la  crisis bajará  el consumo, el derroche de materias primas y el uso de combustibles fósiles.

Beneficia al lobby de las Nucleares que ya verán como nos cuelan el gol de la “energía limpia y barata”.

Beneficia a la  industria de los videojuegos y del entrenamiento casero. A la industria de la comida basura. A la industria de  la evasión.

Beneficia, en fin, a París Hilton . Una mujer que,  no olvidemos,  tiene un coeficiente de inteligencia altísimo y a la que imaginamos  con su miniperro en una sala de control similar a la del Dr. Maligno dominando a la Humanidad.

Acojona ¿no?

Juan Carlos Eguillor, Cartel Aste Nagusia de Bilbao 1978

Ser Vasco

Estos días (mayo 2008) ha existido cierta polémica entre blogueros vascos relacionados con el ambiente artístico, sobre la obra de Juan Carlos Eguillor. Se han cruzado opiniones para todos los gustos sobre su evolución artística y la vigencia de su obra. Recuerdo con cariño a personajes míticos como Mari Aguirre o Miss Martiartu, o a ese cártel de la primera Aste Nagusia, la de  de 1978 , que se ha convertido  en un icono . Mi memoria conserva divertidas ironías como esta viñeta que  acompaña al post. No tengo certeza de su fecha de publicación,  pero creo que será aproximadamente de finales de los años 80.

 

Juan Carlos Eguillor, Cartel Aste Nagusia de Bilbao 1978
Juan Carlos Eguillor, Cartel Aste Nagusia de Bilbao 1978

Y es que creo que a los vascos nos falta una mirada descreída sobre el hecho diferencial. Quizás debiéramos pensar que no somos tan diferentes a un sueco o un chipriota. Que tenemos los mismos problemas a la hora de pagar una hipoteca, que vemos la misma película de Hollywood o comemos las mismas hamburguesas del Burger King. Quizás sea el momento de dejar de hacernos tantas preguntas y empezar a tamizar con humor destroyer nuestra realidad para dejar de vernos desde tan cerca de nuestros ombligos. Y es que, salvo las veces que algunos descerebrados nos dan miedo, el resto, hasta nosotros mismos con nuestra pompa y circunstancia,  podemos provocar  un poco de risa.

Transcripción de la viñeta:

– A ustedes se les acusa de convertir el ser vasco en una visión partidista del hecho …mmm… ontológico

– En términos menos intelectuales ¿Qué es ser vasco para ustedes?

– Vasco es todo aquel que es buen vasco…

-¡Te compro la idea!

Actualización: hoy, 23 de abril  de 2011 cuentan los periódicos que Juan Carlos ha fallecido.

Gracias por tu obra, formas parte de la  memoria sentimental de este pequeño país.