Yo soy corporativo, tu eres corporativo, ellos son unos homicidas negligentes

Hace unos meses un tipo tiró, desde la ventana de su casa, un caramelo a una niña que pasaba por la calle. Ese hombre, además de monstruo pedófilo, era un criminal sentenciado por la justicia que, pese a tener una condena en firme, andaba libremente por la calle. Esa bestia inhumana sólo hizo lo que sus instintos le pedían, intentó violar a la niña y como esta trató de resisitirse le abrió la cabeza y arrojó su cuerpo roto por una alcantarilla. Cuando, después de meses de búsqueda angustiosa apareció flotando en el puerto el cadáver descompuesto, la policía, que no es tonta, ató cabos y  el asesino acabó confesando.

A la terrible tragedia se unió la horrible certeza de que esa muerte pudo haberse evitado. Si la persona que ahora mismo lee esto (tu mismo) , la caga extraordinariamente en su  trabajo lo más probable es que acabe en la puta calle con un despido procedente. Si su empresa, como la mía, es de servicios,  perderá al cliente y un cliente perdido por negligencia es la peor publicidad para una pequeña empresa.

No obstante si la persona que comete el error es, pongamos un ejemplo tomado al azar, un funcionario del Ministerio de Justicia, que no perdona sus cafelitos de media mañana y que de paso aprovecha para hacer algún recadito en el Corte Inglés que le pilla a mano, que se toma, faltaría más, días de libre disponibilidad, que une estratégicamente bajas con vacaciones, que los puentes se convierten por arte de ingeniería laboral en semanas libres, que cada día baja  diez minutos multiplicados por 10 para  fumar el cigarrito y un larguísimo etcétera, lo más probable es que no pierda nada…

Ese hipotético funcionario no perderá el trabajo, tampoco sus compañeros le darán la espalda asqueados. Tampodo perderá la decencia, si algún día la tuvo la dejó por el camino. Eso sí, apúntense  a sus horas de café y a su conciencia algo que habrá ganado. Habrá participado, por pasiva,  en el asesinato de una niña de seis años ya que un monstruo que tuvo que encarcelar seguía libre.

Doña Marta Iciar Fernández-Hierro Martínez, Jueza titular

La jueza del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Haro (La Rioja), Doña Marta Iciar Fernández-Hierro Martínez, ha rechazado la reapertura de las diligencias previas derivadas del “caso Enaitz”, pedida por el Fiscal Superior riojano, Juan Calparsoro.

El auto alude al atropello mortal, el 26 de agosto de 2004, del joven Enaitz Iriondo, por un vehículo conducido por Tomás Delgado, quien, en marzo de 2006, reclamó a los padres del fallecido 20.000 euros por los daños ocasionados en el accidente en su coche, un Audi A-8, así como los gastos de alquiler de otro vehículo.

La jueza dice que el Ministerio Fiscal, en febrero de 2007, consideró que debía confirmarse el auto de septiembre de 2006, en el que se apreciaba la existencia de cosa juzgada y se decretaba el archivo de las diligencias previas, tras la denuncia penal presentada por los padres del menor contra Delgado por un presunto delito de conducción temeraria y bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

“No ha sido hasta el año 2008 cuando este asunto ha despertado un inusitado interés en los medios de comunicación, cuando el Ministerio Fiscal ha considerado incorrecta la resolución de 22 de septiembre de 2004, y se ha molestado en instruir unas completísimas diligencias informativas, algo totalmente inusual en la práctica diaria de los tribunales”, señala el auto.

También cree que “atenta contra la más mínima y esencial seguridad jurídica (…) pretender convertir un auto de sobreseimiento libre en uno de sobreseimiento provisional después de haber consentido durante cuatro años” y “resulta inquietante pensar que pueda haber sido la trascendencia mediática del asunto la que haya motivado este cambio de criterio jurídico”.

Y ante esta resolución me hago dos preguntas de profano en temas jurídicos: si esas completísimas diligencias fiscales de ahora, consiguen destapar nuevos datos relevantes, por qué no aceptarlas; si resulta inquietante para la señora Jueza que sea la trascendencia mediática la que ha conseguido que el fiscal opte por la reapertura, no será porque, precisamente la naturaleza del atropello es tan moralmente indignate y tan jurídicamente defectuosa que requiere otro juicio justo. Un juicio que en su día no se dio.

Estoy en contra de la vendettas, de las ejecuciones en plaza pública, de los linchamientos morales o físicos pero creo que el caso Enaitz requiere justicia, y eso, sólo eso, es lo que se niega a Antonio, a Rosa y sobre todo a Enaitz. “Tengas pleitos y los ganes”, dicen los gitanos. Esto no se acaba aquí. Enaitz tiene detrás a mucha, mucha gente que no está dispuesta a arrojar la toalla. Él no se merece que una señora jueza desde la tranquilidad de su despacho esté por encima del Bien y de Mal, sobre todo del Mal. Con estos folios asepticos la justicia despacha un drama humano provocado por un señor que, lo mires como lo mires, no merece seguir en la calle poniendo en peligro a otros seres humanos.

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Doña Marta Iciar Fernández-Hierro Martínez, Jueza titular

La jueza del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Haro (La Rioja), Doña Marta Iciar Fernández-Hierro Martínez, ha rechazado la reapertura de las diligencias previas derivadas del “caso Enaitz”, pedida por el Fiscal Superior riojano, Juan Calparsoro.

El auto alude al atropello mortal, el 26 de agosto de 2004, del joven Enaitz Iriondo, por un vehículo conducido por Tomás Delgado, quien, en marzo de 2006, reclamó a los padres del fallecido 20.000 euros por los daños ocasionados en el accidente en su coche, un Audi A-8, así como los gastos de alquiler de otro vehículo.

La jueza dice que el Ministerio Fiscal, en febrero de 2007, consideró que debía confirmarse el auto de septiembre de 2006, en el que se apreciaba la existencia de cosa juzgada y se decretaba el archivo de las diligencias previas, tras la denuncia penal presentada por los padres del menor contra Delgado por un presunto delito de conducción temeraria y bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

“No ha sido hasta el año 2008 cuando este asunto ha despertado un inusitado interés en los medios de comunicación, cuando el Ministerio Fiscal ha considerado incorrecta la resolución de 22 de septiembre de 2004, y se ha molestado en instruir unas completísimas diligencias informativas, algo totalmente inusual en la práctica diaria de los tribunales”, señala el auto.

También cree que “atenta contra la más mínima y esencial seguridad jurídica (…) pretender convertir un auto de sobreseimiento libre en uno de sobreseimiento provisional después de haber consentido durante cuatro años” y “resulta inquietante pensar que pueda haber sido la trascendencia mediática del asunto la que haya motivado este cambio de criterio jurídico”.

Y ante esta resolución me hago dos preguntas de profano en temas jurídicos: si esas completísimas diligencias fiscales de ahora, consiguen destapar nuevos datos relevantes, por qué no aceptarlas; si resulta inquietante para la señora Jueza que sea la trascendencia mediática la que ha conseguido que el fiscal opte por la reapertura, no será porque, precisamente la naturaleza del atropello es tan moralmente indignate y tan jurídicamente defectuosa que requiere otro juicio justo. Un juicio que en su día no se dio.

Estoy en contra de la vendettas, de las ejecuciones en plaza pública, de los linchamientos morales o físicos pero creo que el caso Enaitz requiere justicia, y eso, sólo eso, es lo que se niega a Antonio, a Rosa y sobre todo a Enaitz. “Tengas pleitos y los ganes”, dicen los gitanos. Esto no se acaba aquí. Enaitz tiene detrás a mucha, mucha gente que no está dispuesta a arrojar la toalla. Él no se merece que una señora jueza desde la tranquilidad de su despacho esté por encima del Bien y de Mal, sobre todo del Mal. Con estos folios asepticos la justicia despacha un drama humano provocado por un señor que, lo mires como lo mires, no merece seguir en la calle poniendo en peligro a otros seres humanos.

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El juicio de la Historia

Paz, Joder!Esta noche, casi por sorpresa, eran detenidas cinco personas. Otras más, hasta completar 23 serán detenidas en las próximas horas para ser juzgadas por colaboración con un ente asesino que humilló, asesinó, extorsionó y robó a un pueblo durante más de dos décadas.

Durante todo ese tiempo de opresión, el pueblo que les sufrió estuvo callado por el miedo. Cualquiera que hablara podía ser la siguiente víctima de un secuestro ilegal o de un asesinato. Luego ese pueblo se hartó salió a la calle y arrinconó a ese grupo de personas al lugar de marginalidad política e histórica que les corresponde.

Cuando hace unos años detuvieron a su jefe, muchos de sus seguidores salieron a la calle para protestar por la decisión judicial. Ahora, es posible que muchos de los nostálgicos protesten, aunque cada vez con menos fuerza. Han perdido credibilidad, no tienen coartadas y lo que es más importante; cada vez están más solos.

Y es que hoy han detenido a la viuda y a los hijos del sanguinario dictador Pinochet, mañana la policía encerrará a sus colaboradores más cercanos…