Mañana es el fin del Mundo y, si me apuran, incluso puede ser hoy

That’s great, it starts with an earthquake, birds and snakes, an aeroplane
And Lenny Bruce is not afraid…
Cuando de verdad se acabe el mundo, es decir, cuando nos toque morirnos será muy divertido. Será gracioso, entre otras cosas, porque no nos enterraremos (sic) de que el mundo, nuestro personal orbe, se ha acabado y con ese final, nos llevaremos todo lo nuestro: pensamientos, experiencias, amores y odios, como las lágrimas que se mezclaban con la lluvia de los replicantes. En concreto, en un resumen apresurado,  podemos decir que en el 2012 se ha acabado el mundo para las víctimas de los siguientes guerras y conflictos armados

Los afganos en una guerra civil que se remonta al 2001, con una esperanza de vida al nacer de 43 años

La gente de Chad, en guerra desde el 2006

Irak, con un conflicto que se remonta al 2003

Israel y Palestina

República del Congo, más de cuatro millones de muertos en la guerra que se libra desde 1998

Somalia, 300.000 muertos con combates activos desde el año 98 del pasado siglo.

y así, en un conteo apresurado, 23 países en guerra que albergan 27 conflictos regionales.

feliz fin del mundo, lo de la crisis, comparado con esto es un anuncio

 El séptimo ángel tocó la trompeta, y se levantaron grandes voces en el cielo

El séptimo ángel tocó la trompeta, y se levantaron grandes voces en el cielo

Viento

Viento.

Un estado de ánimo o un fenómeno meteorológico. El viento es, quizás, de entre todos los meteoros el más metafórico. Estamos en mitad de vientos de cambios, el viento nos mueve a su antojo, el viento cuando sopla fuerte y se convierte en huracán, tifón y ciclogénesis,  nos aparta de nuestro camino. Churchill que era maestro de la motivación, le dijo a su pueblo en plena Guerra Mundial, cuando en  la batalla de Inglaterra pintaban bastos,  que el cometa sólo se eleva con el viento en contra. Los hindús, que son gente forjada en la adversidad, proclaman: “no hay árbol que el viento no haya sacudido”. Esto quiere decir que no te preocupes amigo o amiga; eso pasará. Siempre habrá una adversidad en tu pasado, presente o futuro a la que hacer frente. En nuestra decisión está ser hojas en el viento o sauces flexibles que se adaptan frente a las ráfagas de la mala fortuna y luego se ponen en pie cuando pasa el tifón; si es que pasa. Suele pasar. (A veces).

Viento
Viento

Lo dice Quique González, y le acompaña Edu Ortega (grande) en el directo: Soy veraneante accidental en la ciudad del viento,  Subo la montaña que se oculta tras el vuelo de tu falda. En la ciudad del viento.

Vada a bordo, cazzo

Este singular blog, medio abandonado, renqueante,  tiene sus cosas curiosas. De puertas afuera mencionaré las satisfacciones que me sigue dando para el poco tiempo que le dedico. En sus once años de existencia y por su actividad, he conocido a personas a los que ahora puedo llamar amigos, me he enriquecido con centenares de aportaciones respetuosas, sensatas y divertidas. Ha puesto en contacto a decenas de personas de todo el mundo que llevan mi apellido y gracias a eso se han reencontrado familiares lejanos. También uno de los post sirvió de ayuda para que se reparará un flagrante injusticia.  Sólo por eso ya ha merecido la pena. Ahora que leo que mucha gente se queja de los trolls que asaltan sus bitácoras, puedo decir (lo diré bajito por si acaso)  que sólo he tenido un troll (persistente, como todos los de su especie, pero  que como dejé de alimentarlo se murió de inanición, pobrecito).

De puertas adentro, repaso las sorprendentes estadísticas  y me doy cuenta que  aquí  se ha  debido de hablar de temas que son atemporales y que interesan a un gran número de personas de todo orden y condición. Uno de esos temas, por el que siempre he tenido una especial fijación, es el del naufragio del Titánic. Un símbolo de la condición humana, una parábola de nuestra sociedad occidental ensimismada, siempre repartiendo culpas a la diestra y a la siniestra, pero que en el momento de enfrentarse a los problemas globales se centra en la solución individual y grita sálvese quién pueda y mirmidón el último.

Me resulta, de pura caricatura,   entrañable  el Titánic de opereta del crucero Costa Concordia.  Con un malo tan risible como el comandante Schettino. Casi igual en su meridional apostura  que Edward John Smith, comandante del Titanic que aguantó en la cabina hasta que lo engulló el mar. El kilo de héroe es ahora mucho más caro, debe ser cosa de la inflación. Y el kilo de responsabilidad y de orgullo torero se cotiza muy alto. Lo dicho, nadie es culpable de nada. Estamos en un continente que se hunde placidamente mientras la nave asiática, repleta de remeros jóvenes y hambrientos, ya alcanza una velocidad (valga la contradicción) de crucero y contempla a nuestro transatlántico que se ladea peligrosamente.

Y todos en la cubierta oyendo la orquesta y repartiendo culpas. A los que mandan, a los bajíos que nos impiden navegar. A la mar que antes nos impulsaba y ahora  con la marea en nuestra contra, nos saca de la plácida ruta que indolentemente seguíamos.

Y debiéramos de mirar a esa barquita llena de gente flaca, que reman sin descanso. Y empezar a bogar con fuerza, porque sólo una persona no mueve un barco,  pero si todos nos aplicamos la cosa mejora. Nuestros padres, al menos los míos,  pasaron hambre, exilio  y una guerra,  y no se quejaron. Yo nunca les oí quejarse. Tomaron el rumbo de sus vidas y las cambiaron. Con pequeños gestos, con actitudes y sobre todo con trabajo.

A todos los que se quejan, sin hacer nada, dan ganas de que llegue el Comandante  Falco de turno y que les diga voz tronante “¿estás cansado, no? ¿tienes y miedo quieres irte a tu casa? Pues, no. Vada a bordo, Cazzo!

Un poco de Luz

En el último disco de Luz Casal, entre otras  canciones está “La Cigarra”  que, en su día, cantó Mercedes Sosa.  Es una canción sobre el renacer, sobre la esperanza. Canta desafiante la cigarra a aquellos que  con sus malas artes intentar matar el canto.   Los reveses de la fortuna son inevitables. El destino nos pone demasiadas trampas para que, encima, nos liemos con los liantes, con los confunden las cosas y nos confunden. Pues eso, es primavera, cantemos, como la cigarra.  (por cierto, porque sé que te llegará,  te mando mucho  ánimo,  Luz y también otro abrazo entrañable a Emilio )

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal,
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

Cantando al sol,
como la cigarra,
después de un año
bajo la tierra,
igual que el sobreviviente
que vuelve de la guerra.

La desgracia de un padre bobo

Yo te entiendo cuando te aburres. Es muy triste tener 20 años y estar de vuelta de todo y de todos.

Con tu edad Baudelaire, además de trasegar ingentes cantidades de alcohol, pillar la sífilis y haber abusado de todas las drogas que encontró a mano,  había escrito poemas, estudiado Derecho y había conocido a Balzac. También, con veinte años escasos,  fue marino mercante, putero reconocido y escritor de poemas tan bellos como fatalistas y descreídos.

Con tu edad,  miles fueron arrancados de sus casas y expuestos al fuego y la metralla . Desembarcaron en Juno, Omaha o Utah y encontraron sangre, fuego y muerte. Les dijeron que, probablemente, harían historia y que salvarían a la democracia. Ellos sólo hicieron aquello que pensaron que estaba bien, muchos no regresaron.

Con tu edad, hace sólo un par de centenares de años ya  eras un adulto y, por delante, tenías una esperanza de vida no superior a los cuarenta años. Había que darse prisa. Probablemente, a tus 19,  ya tendrías  un par de hijos, tus manos estarían doloridas por las artritis, habrías perdido la mitad de tu dentadura y  tus  pocos momentos de descanso los dedicarías a engendrar nuevos hijos o a descansar hasta el siguiente amanecer.

Ahora, en este mismo planeta, quizás no muy lejos de donde vives, gente de tu edad tiene que trabajar de sol a sol. Otros son prostituidos, algunos son carne de cañón en guerras o simplemente son adoctrinados para volarse en pedazos o volar a otros.

Y tu, ¿qué has tenido? Una educación culpable y timorata. Unos padres inmaduros. Una sociedad rica y permisiva. Sois los hijos únicos, los sobrinos únicos, los únicos nietos. La generación mejor preparada (cuando desea ser educada).

No habéis tenido la suerte de pelear por vuestro dinero, de desear y no alcanzar lo deseado. De tener que compartir la ropa de vuestros hermanos mayores. Toda vuestra experiencia viene dada por sucesos programados o de segunda mano. Nadie os ha puesto límites, ni siquiera os han pegado un bofetón. Lo echaréis de menos. Ya lo estáis haciendo.

Como los perros que molestan, no es  vuestra culpa. Cuando los perros  incordian, o cagan donde les da la gana o ladran, la culpa es de los amos. En vuestro caso la gran  desgracia, básicamente,  es que tenéis  un padre bobo.

Gore San Fermín !

A ver cómo digo esto sin meterme en un jardín ni ofender sensibilidades… Imposible, lo digo y punto.

Las fiestas de San Fermín me parecen un horror. No la fiesta, ni las gentes que acuden y participan, ni el consumo desaforado de alcohol. Ni la suciedad y el ruido, equivalentes a los de cualquier otro punto de la geografía española.  No. Me parece un horror esa mistificación del encierro, esa deificación de los corredores. El que se haya convertido en nuestro particular surtidor de adrenalina y testosterona para el  resto del Mundo.

Ya se que los pamploneses y pamplonesas no tienen la culpa. Que si  por ellos fuera, seguirían siendo unas fiestas de pueblo, tradicionales, pequeñas y endomingadas. Pero llegó el Macho Alfa, Mr. Hemingway, y los puso en el mapa y aquí llegó el despiporre. Y, quede constancia que   no me parece mal que la gente se suicide en actividades de riesgo. Que para eso somos todos mayores de edad (menos el niño al que el descerebrado de su padre metió a correr el encierro el año pasado). Somos mayores para saltar en parapente entre acantilados y con borrasca, para correr en moto a 200 km/h, para bucear entre tiburones blancos o para ir de vacaciones a un safarí y que el elefante mosqueado  te aplaste la jeta. Eso sí, que luego nadie venga pidiendo responsabilidades o que se movilice a toda la Guardia Costera para un rescate. Si somos mayores para una cosa lo somos para todas. Lo restos, en capazo,  que los recojan los allegados del finado.

EFE/ZIPI
EFE/ZIPI

Lo que me parece terrible es que, para que los yonkis de la adrenalina tengan su dosis anual de droga en vena sea  preciso torturar, más aún,  a unos  animales destinados a un cruento sacrificio. Nadie les ha consultado si quieren ser soltados en medio de una jauría enloquecida. Una turba   que conseguirá que su último día de vida sea más terrorífico que una película de Wes Craven. Me sorprende que el debate sobre la suspensión de el encierro sólo surja cuando hay sobre los adoquines del recorrido un muerto y varios heridos (humanos).

A estas alturas casi todos hemos llegado a la conclusión de que arrojar una cabra desde un campanario, asetear con miles de dardos a un toro o arrancar el cuello a un ganso es una locura, una insensatez y una inhumanidad. Y ahora sólo persiste incólume el encierro.  por su exquisito grado de “estética” por sus valores culturales, porque las camisetas de kukuxumusu nos hacen mucha gracia  y por la (sacrosanta) tradición.

Esta actividad “cultural” es jaleada desde los Medios de Comunicación de todo el mundo (no os perdáis los comentarios de la noticia enlazada)  que asumen que forma parte de nuestra idiosincrasia, de nuestro carácter, de nuestra forma de vida. Y ante  todo eso me rebelo. Esa no es mi tradición. Mis remotos antepasados dibujaron en Santimamiñe unos bisontes que eran su alimento pero ante los que se inclinaron  con devoción y respeto.

Ante esa orgía de sangre y maltrato y ante la idea de que con el dinero de nuestros impuestos se subvencionen, en las plazas de toros y  en las fiestas de pueblo unos asesinatos, yo sinceramente no puedo permanecer en silencio.

ps

He registrado el dominio goresanfermin.com  Gore por lo sangriento,  como contraposición al Gora (arriba, viva) no aplicable a este caso.

Armas de destrucción masiva

Como pasó con Aznar, al final a George W. Bush acabaremos echándole de menos. Era un hombre clarividente, un catálogo de gestos. El peor presidente que ha dado Estados Unidos en sus más de 200 años de historia. El hombre que llevó al mundo a la guerra por unas armas de destrucción masiva que finalmente aparecieron. Este es el catálogo en primicia absoluta:

zapato

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Un cuento de Navidad

Me pide Ashet el comunactivo que le cuente, ahora que estamos en puertas,  que es lo más y  lo que menos me gusta de la Navidad.  Haré trampas y no responderé o responderé a mi manera. Ahí va:

Maria trabaja hasta tarde. Era maestra en un colegio privado pero ahora limpia casas. José está regulado, cobra menos que antes y, entre los dos, casi llegan a fin de mes. Un descuido  no planificado hace que ahora estén esperando un bebé. Es el tercer mes de embarazo y Maria decide ir a una clínica sin decirle nada a José. Espera en una habitación llena de chicas jovencitas y ella, que ya roza los cuarenta, se da cuenta que el suyo no es un caso raro. Habla con un sicólogo, que le trata con cariño, le anestesian localmente, y pese a todo nota como algo le hurga  por dentro. “Reposa” le dicen, le secan el sudor,  y al de una hora, se levanta con cuidado y coge el metro hasta su casa. Jesús no nacerá estas navidades.

Ron Cobb

María es negra como el carbón. Salió con su novio José, de su aldea,  rumbo a esa Europa que tanto brilla en la televisión que, a veces,  a podido ver en la cantina de la ciudad africana  cuando han acudido al mercado. En el desierto José no ha podido seguir, se quejaba de que le dolían los riñones y los guías le han prometido que cuando regresen le ayudarán. Le dejan un bidón de agua que sólo le alcanzará para siete días. Desde que se ha quedado sola,  María ha sido sistemáticamente violada por aquellos a los que pagó para que la llevaran a las costas del Sahara. Es inutil resistirse, la alternativa es quedarse en el desierto o una paliza. Para cuando, al cabo de un par de meses, el cayuco parte, Maria está embarazada pero no sabe de quién. Eso le dará igual. Una tormenta hace que el motor quede anegado y deje de funcionar. Cuando el buque  de rescate  llegue a la pequeña embarcación María y otras doce personas habrán muerto de sed y de frío. Jesús, su hijo, no nacerá estas navidades.

Miriam tiene un permiso del ejercito israelí para cruzar la frontera de Gaza y llegar hasta Cisjordania donde su madre está agonizando. Cada día cientos de personas agitan sus papeles y los soldados, apenas unos niños, miran con odio a la multitud y gritan que hoy no se podrá pasar que quizás mañana. Hoy la gente está especialmente nerviosa, se ha corrido el bulo de que las puertas metálicas se van a abrir y de repente todo el mundo corre, todo el mundo se agita. Una persona cae. Es una avalancha. Los soldados desbordados agitan sus porras, la marea humana se calma. Tres personas están en el suelo, sin vida. Un anciano, Miriam y el hijo que lleva en su vientre. Jesús tampoco nacerá estas navidades.

Un delfín arrulla al feto que sabe que está gestando. Desde que su inteligencia y su instinto le han enseñado que pronto habrá un nuevo miembro en el grupo su alegría es más intensa si cabe. Hoy se han acercado a comer los pequeños peces que llegan  hasta las arena. De repente un estruendo se ha empezado a escuchar y la comunición ha sido ya imposible. Un ardor blanco ha destellado en su lomo. Duele, y cada vez está más débil. Ve a sus compañeros agonizar y el agua toma el color de la sangre. El delfín hembra no lo sabe pero ha acabado su vida en la bahía japonesa de Taiji donde, cada año, cientos de delfines son arponeados por pescadores que les acusan de acabar con los bancos de peces.

Bienaventurados los mansos porque ellos heredaran la tierra…

¿Por qué las gemelas suecas cruzaron la carretera?

– El trafico, junto con las centrales térmicas y los gases resultantes de la digestión de las vacas son algunos  de los principales causantes del efecto invernadero. Las gemelas suecas cruzaron la carretera en protesta por el uso indiscriminado y no sostenible del automóvil y la sacralización de su figura en una sociedad que vive demasiado deprisa.

– La ONU anunciaba en un estudio reciente que el conflicto de Darfur (oeste de Sudán) ha provocado ya 400.000 muertos. Este conflicto alentado por potencias emergentes como China,  se está produciendo por el control de las materias primas y el petróleo y es una de las peores catástrofes humanitarias de nuestra época. Los países occidentales son incapaces de articular una respuesta.  Las gemelas suecas cruzaron la carretera para dar visibilidad a este conflicto y exigir soluciones.

– Con la aprobación de una ayuda de 700.000 millones de dólares para evitar el desplome de los mercados financieros el gobierno del George Bush,  consiguió lo que en doscientos y pico años de República americana no se había logrado. Implantar el socialismo  (al menos económico) en el país del Libre Mercado. Lo malo de esta medida es que no socializa las ganancias sino, sólo, las perdidas. Como dijo el gran Fontanarrosa “Lo que mata… no es el injusto reparto de la riqueza… Lo que mata es el generoso reparto de la pobreza…” . Por eso las gemelas suecas incapaces de contemplar esa locura sin actuar cruzaron la carretera.

– Hay lecturas que sólo debieran abordar personas de espíritu ecuánime y personalidad formada. Por eso, después de leer “Crash” de J.G. Ballard, las gemelas suecas cruzaron la carretera.

Las gemelas suecas cruzaron la carretera por un uso inconsciente y sin la necesaria supervisión de la figura del “cuidador” de la salvia divinorum.

Y a vosotros ¿se os ocurre alguna razón por la que las gemelas suecas hayan podido cruzar la carrtera?

Titanic y el naufragio del Explorer. 2 símbolos

“Siempre recordaré la oscuridad y el frío”
Edith Haisman, superviviente del Titanic

Hundimiento del TitanicEstos días, mientras se hundía lentamente el Explorer, tras chocar con un iceberg en aguas de la Antártida, muchos se acordaban del Titanic. En ese naufragio ocurrido el 14 de abril de 1912, el navío tardó solo dos horas y 42 minutos en irse al fondo y arrastró consigo a 1.523 personas, la que hoy se considera cifra oficial de muertos. En esta ocasión no ha habido muertos; las razones: había botes salvavidas para todos, las comunicaciones funcionaron y en una hora se acercaron otros barcos y helicópteros al rescate.

No se qué ocurre con el Titánic, pero es curioso que algo que sólo he comentado dos veces y de pasada sea una de las vías de entrada a mi blog más importantes.

Es posible que, como dice la escritora Connie Willis, el Titanic simbolice la arrogancia prometeica, el hombre desafiando al destino y perdiendo. También puede ser un símbolo del orgullo frankensteniano, el hombre poniendo su fe en la ciencia y la tecnología y recibiendo su castigo por parte de la naturaleza. O la futilidad de la empresa humana. También puede ser el agua la que sea simbólica. En la mayoría de las culturas cruzar el agua es la representación del paso a la muerte. Los egipcios, por ejemplo, viajaban a la Tierra de los Muertos en una Barca de Oro, Eneas cruzó con Caronte la Laguna Estigia y Frodo zarpó desde los Puertos Grises. El Titanic puede ser también símbolo político de una sociedad estructurada en clases, de los males de la oligarquía, de la represión de las mujeres…

CDQ, CDQ, SOS, SOS, CDQ, SOS, Vengan de inmediato. Hemos chocado con un iceberg. CDQ. Posición 41º, 40′ N, 50º, 1′ O, CDQ, SOS

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Transito, Connie Willis y el Titanic se hunde

90 al fondo, y la orquesta del Titánic sigue tocando

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Leones y Corderos

He salido del cine con una sensación extraña. Cuando vas al cine sueles pensar que el tiempo narrativo siempre es pasado, pero en esta ocasión, este guión, puede que este ocurriendo ahora o que ocurra mañana. De hecho, hoy 10 de noviembre de 2007, mientras escribo estas líneas, uno de los titulares que me sirve la agencia EFE es la muerte en un ataque en Afganistán de ocho soldados norteamericanos en lo que, describen,  es el mayor y mas sofisticado ataque talibán en muchos meses.

La nueva ruta del terrorismo wahabista

Leones por corderos está dirigida por Robert Redford y son tres historias narradas con un ritmo muy cercano al del teatro. Un profesor universitario que interpreta el propio Robert Redford que trata de alentar a un alumno brillante pero indolente y que pone sobre la mesa el asunto de la (falta) de implicación y responsabilidad en nuestras sociedades. La otra historia es el duelo interpretativo (merecedor de premio) de Meryl Streep, una cansada periodista política y Tom Cruise un halcón del partido republicano. Cruise le anticipa la nueva estrategia del pentágono en Afganistán y cuenta tantas cosas y tan bien expresadas que no puedes evitar sentirte algo molesto desde tu posición de europeo escéptico. Habla de cómo, los americanos están en primera línea de fuego, aceptando todas las pérdidas (humanas y económicas) frente a un terrorismo que pretende que nuestro primer mundo retroceda  a una  Edad Media Fundamentalista. Casi nos convence porque Redford no expone a un personaje repulsivo sino que, Cruise,  es un encantador de serpientes (que me recuerda al rol que interpretó en Magnolia) que además de contar algunas verdades y reconocer errores neocons evita exponer las, muchas, intenciones bastardas de esa presunta lucha contra el eje del mal. También en esta conversación se pone a la prensa como colaboradora, cómplice o en ocasiones alentadora (por motivos de ingresos publicitarios o de afinidad ideológica) de muchas de las guerras.

La tercera historia es la de dos ex-alumnos del profesor universitario, que alistados en las fuerzas especiales, interpretan la petición de implicación que les hizo su maestro y entran como piezas en la nueva estrategia que plantea el congresista.

Es una película que plantea hipótesis que, ahora mismo, se están manejando en los despachos de Washington y que, probablemente acaben provocando  otra guerra. Es inquietante la idea expuesta de que Irán, posibilite el paso de luchadores wahabistas (pese a que son lo más opuesto al chiismo)  a través de sus territorio para atacar a las fuerzas desplegadas en Afganistán. No debemos olvidar que en ese territorio están desplegadas fuerzas españolas. En las  palabras de uno de los alumnos de Redford está otra de las verdades ocultas de la política exterior norteamericana. “Decimos que luchamos contra el terrorismo, pero uno de sus principales patrocinadores, que es el régimen de Arabia Saudí es nuestro aliado”