Bobos, muy bobos y bobos al volante

Esto va sobre  la estupidez, sobre la arrogancia, sobre las desgracias que no ocurren porque sí. Del efecto perverso y destructivo de los mal llamados “accidentes de tráfico”. He conocido demasiadas personas a los que sujetos  sin corazón ni cerebro,  al volante de vehículos,  han privado de sus seres queridos. A estas alturas creo  que “accidentes de trafico” hay muy pocos. Para que algo ocurra como accidente, es decir,  que sea un suceso eventual del que involuntariamente resulta un daño  tienen que darse muchas   circunstancias. Pero la estadística y la piel me han hecho observar que la suma de automóvil más  soberbia da como resultado  la desgracia. Y eso es debido a la causalidad no a la casualidad.

Odio al moralina y espero que no les parezca mal a los que lo sufren que lo diga en alto,   pero a Enaitz no lo mató un accidente. Su madre Rosa lleva años empeñada, con suerte desigual, en tratar de que el que la hizo la pague.  O Flor, la madre de Helena, que ha hecho  del recuerdo de su hija un motivo para levantarse cada día. O el terrible caso que me contaba la gente de Stop Accidentes, una tragedia  que padecieron en su carne y en su sangre Josetxo y su familia. Y otros, algunos tan cercanos en el tiempo, tan absurdos, tan crueles que duelen y seguirán en nuestra memoria aunque pasen los años.

Y decía que esto va sobre la estupidez. Y estos días vemos un anuncio del Gobierno Vasco que incide en eso. En tono humorístico habla de esos hombres (porque, qué curioso, son hombres casi todos) que sacan de la carretera a los demás conductores. Que te dicen “yo controlo” aunque hayan bebidos dos patxaranes. Que van a 90 km por hora donde marca a 50 y se indignan porque el  coche que les precede respeta los límites y además se lo toman como algo personal.  De aquellos a los que el automóvil  saca lo peor de si mismos. De esos a los que un psicólogo debiera prohibir por su bien y por el del resto de la humanidad que se subieran a un automóvil.

Me parece muy bien este anuncio. Son bobos y punto. Pero conozco a esa gente y de algo estoy seguro. No sólo no les importa que se piense que son bobos. Se ufanan de su estupidez y hacen gala de ello. Machos alfa o, todo lo contrario, individuos apocados a los que la chatarra que les rodea les da la potencia testicular de la que carecen. El anuncio,   bueno y pertinente, podría  acabar con esta frase: “si en la carretera eres un bobo la gente pierde la vida por tu culpa” y además acabarás en la cárcel. Eso es algo tan claro que hasta los bobos lo entienden.

Más Información sobre la campaña:

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9 pensamientos en “Bobos, muy bobos y bobos al volante

  1. Es cierto Dicky, es curioso que sólo aparezcan hombres en el vídeo. Es un hecho que la mayoría de los accidentes los protagonizan hombres, pero no es menos cierto que las mujeres también tienen conductas que cuadrarían perfectamente en esta campaña.
    ¿Cuántas mujeres van hablando por el móvil, retocando su maquillaje o volteándose para reñir a los hijos mientras conducen? Hay muchas mujeres que también me han adelantado a gran velocidad en la carretera. Si incluso algunas van enviando SMS o chateando mientras van al volante, si no pueden ver la campaña que hizo Irlanda al respecto, donde tres chicas provocaban un tremendo accidente con consecuencias fatales, por hacer esa estupidez.
    ¿Por qué últimamente los hombres somos los ridículos, los bobos, los torpes, los inútiles, etc.?
    ¿Se sentirán las mujeres reflejadas con las conductas de estos personajes al ver el vídeo? Sinceramente, espero que sí, porque lo realmente importante es que nos dejemos de cometer tanta estupidez al volante. Pero no es justo que el blanco de todas estas críticas las protagonicemos los hombres.

    • me consta que los creadores de la campaña se plantearon poner a alguna “boba”, que las hay, como muy bien dices. Para fortuna de ellas y desgracia nuestra la gran mayoría sobre el asfalto son bobos en masculino. No obstante el imparable proceso de igualdad entre los géneros hacen que hasta en la tontería nos estemos igualando. Sólo hay que salir a la carretera para verlo.

  2. Buenas tardes.

    Así es. Madrid, A6, o m40, a cualquier hora. Todos saben coger un coche, pero nadie sabe circular. La norma es circular por la derecha, bien, ingentes cantidades van por cualquier carril, provocando retenciones, con el peligro consiguiente. Los que se pegan atrás de tu vehículo para presionar, los que te tiran su mierda de coche encima para evitar tu incorporación, los que hacen rallies, la manada de hienas e hijos de puta que pueblan las carreteras, de verdad me parece un milagro que no hayan más accidentes.

    Odio el tráfico de esta ciudad, cómo se refleja esa extensión de prepotencia, insolidaridad, amarguras y complejos miserables.

    Un saludo, buen post.

  3. Pingback: Bobos, muy bobos y bobos al volante

  4. Tengo que reconocer que al principio no me gustó. “Bobo” me pareció poca cosa…un insulto timorato, demasiado suave… Pero si comienzas a repetirlo mentalmente y al tiempo vas imaginando las caras de todos los “bobos al volante” que conoces poco a poco va cobrando fuerza y personalidad propia…BOBO!!…Funciona!… Ahora sólo faltaría que fuese un clamor…

    • Comentaban estso días expertos en publicidad que era una capañana fallida porque que unos anuncios que insultan a su publico objetivo, en su opinión, no funcionan.

      Creo los que piensan así yerran en el análisis. El público objetivo somos los “otros”. Los que respetamos, los que los sufrimos a los “abusadores” y los que como en un mantra repetiremos BoboBoboBoboBoboBoboBoboBoboBoboBoboBoboBoboBobo hasta que los Bobos se queden en el ostracismo social y fuera de la circulación (en el amplio sentido del término).

  5. Muy bueno el anuncio 😉
    Además hay de los que van de listos, y cuando “la montan”, se dan a la fuga. Hace un mes a un compañero mío motero, le arroyó un coche dejándole inconsciente en la carretera. Al final fueron sólo contusiones varias, pero hay que tener una conciencia muy “relativa” para dejar a una persona inconsciente y luego dormir bien por la noche…

    • Terrible lo de tu compañero. Además esa figura tiene un nombre en el código penal “delito de omisión del deber de socorro” con jurisprudencia de pena pena de diez meses de prisión y multa de nueve meses con una cuota diaria de tres euros. Pues eso, una “pena” que el fugado no fuera “pillado”. Me alegro que las heridas fueran leves.

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