Haití a la vuelta de la esquina

No acabo de entender el porqué pero la gente me para por la calle. Cuando viví en Londres y no tenía ni repajolera idea de inglés me preguntaban los turistas por direcciones inverosímiles. Si entraba en una tienda en Times Sq. pretendían que les vendiera el producto o que les diera explicaciones. Pensé que, pese a todas las evidencias en contra, quizás tuviera algo de aspecto british,  pero creo que no. Me ha seguido pasando lo mismo en Roma, en París en Amsterdam e incluso en la República Dominicana. Cuando paseo por la zona del Museo Guggenheim sólo creo que me falte ponerme una camiseta de guía turístico voluntario. Creo que me la voy a hacer imprimir en euskara, inglés, frances y castellano.

Ayer, un señor muy serio, muy educado, me preguntó por un ganadero forrado de pasta que vive en la zona de la carretera Zorroza a Castrejana. Le contesté, con pesar,  que no conocía a ningún propietario de reses en mi barrio que, para los que no lo conozcáis,  es el tipico industrial disease (no cows, no chickens, no sheeps). Me dolió fallarle, soy como los japoneses, insumiso a admitir la amargura de saberse incapaz de ayudar.

Y esta mañana al bajar a por los periódicos me ha mirado Angel y me ha pedido perdón, con voz muy educada. Moreno, alto y con unos ojos que seguro que en mejores épocas enamoraron a más de una, Ángel esperaba en cuclillas al autobús. Un autobús hacia las Encartaciones que hoy domingo no circula. En dos minutos me ha preguntado por la política de asistencia social en esa parte de Bizkaia. Necesitaba dormir. Esta noche se había quedado encerrado en un cajero y los bronquios  empezaban a darle guerra. Ha abierto el petate – fui marinero, mira que maravilla de nudo-  y me ha enseñado un parte de urgencias en el que le recomendaban descanso y no fumar. Justo las dos cosas que en es momento no hacía. Yo le he indicado que acudiera al albergue de Bilbao pero me ha dicho que estaba lleno. ¿Y si te acercas por urgencias del hospital? “uff en cuanto ven a uno de mis pintas los de seguridad nos ponen en la calle”. Te doy para un café, le digo. “yo lo único que quiero es dormir, hay una pensión muy cutre en Bilbao la Vieja te dejan pasar un día por 17 euros”. Me he echado las manos al bolsillo y he encontrado un billete de 20.

Nunca doy limosnas, prefiero ayudar a las gentes que tengo más al lado, compartir mi suerte en  círculos concentricos que comienzan en la familia, siguen en el barrio y, en días como estos acaban en sitios como Puerto Príncipe. Tampoco  confío en el dinero como lavaconciencias. Me gusta más dar lo que más me cuesta: cariño, trabajo, tiempo. Pero ese billete que he puesto con cuidado, doblado en la mano áspera de Angel no ha querido ser una limosna. Eso ha sido una habitación caliente en un día frío que me he pagado a mi mismo en el futuro. Por si acaso.

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7 pensamientos en “Haití a la vuelta de la esquina

  1. Me resulta curioso que te produzca cierto reparo contar algo así, pienso que quizás a mí también me sucedería, cuando contínuamente los medios nos bombardean con el impudor de los personajes públicos pormenorizando lo “solidarios” que son. Casi siempre con el dinero de los demás…además.

    Un saludo!

  2. Joder Dicky, increíble lo que cuentas y cómo lo cuentas…

    Si hubieras nacido en el año cero otro gallo le hubiera cantado al Jesucristo ese. Y el vaticano estaria en Zorroza fijo!

    Me ha encantado, en serio.

    • nota bene:

      después de escribir este post me empezó a entrar una vergüenza terrible.

      Ostias, pensé, la gente que lea esto va a pensar que me estoy dando el moco con el tema de la ayuda y estuve a punto de borrarlo. Pero me parecía que tenía que contarlo por lo impactado que me quedé con la historia de este hombre y tampoco me parecía suficiente contar eso tan manido de “a un amigo le sucedió el otro día…”

      respecto al otro tema, obviamente el Vaticano es una sucursal de Zorrotza. Te aseguro que sin salir de mi barrio he visto más cosas que viajando por el mundo. Nos falta la capilla sixtina pero bueno el ayuntamieno nos caba de inaugurar una zona de canchas de baloncesto que te pasas :)=

      Ya lo dijo Unamuno: “Hermanos somos todos los de Zorrotza, el mundo entero es un Zorrotza más grande” (con permiso de Santutxu, claro)…

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