Dueño de tus silencios

dueño de tu silencio El dicho afirma que es mil veces preferible ser “dueño de tus silencios que esclavo de tus palabras“. Y eso viene a cuento de las preguntas que se me hacen desde diversos foros del porqué este blog, antaño frondoso y florido,  está ahora mustio de comentarios.

La razón es simple. Pocas veces me he encontrado con más temas de los que hablar y menos veces he tenido unas  oportunidades tan exiguas para poder hacerlo. Desde hace unos meses,  me encuentro en la tesitura de que, cualquier cosa que afirmo o niego, es contemplada por mis interlocutores como si estuviera  efectuando una  “Declaración Oficial“. Y no, señores, cuando hablo o escribo, salvo cuando lo hago en foro publico o con membrete oficial,  soy yo el que opina y mi opinión la que se expresa.

Así que, como patinador en hielo  frágil y resbaladizo observo un cuidado exquisito para que nada de lo que salga  de mi cabeza insensata sea tomado como cátedra o postura oficial. Es complicado ponerse en esa tesitura y observo que muchos compañeros  de profesión sufren de ese síndrome o, peor aún, no lo sufren y largan por esas boquitas lo que conviene y lo que no.   Ponerse en el foco es una sensación contradictoria. Todo lo que digas tendrá rango de titular pero a la vez, ese titular puede ser lo menos conveniente para tus intereses o los de los quienes  te pagan por hacer tu trabajo.

Es por eso,  que es preciso  ( y precioso) cuando se está en una organización  tener una política de comunicación coporativa unificada y coherente, en la que las estrategias sobre lo  que se quiere contar estén bien  coordinadas. No digo que se deba incurrir en ese cliché que se nos suele achacar a los gabinetes de comunicación y asesores de prensa de ser  entes dedicados  a ocultar datos o tergiversar los mismos. Comunicar,  sí. Política de transparencia en la comunicación, también. Reconocer los errores, siempre. Pero, es  fundamental que no haya francotiradores que disparen a la política de comunicación desde la atalaya de sus egos.  Es complicado, implica humildad, pero siempre es preferible ser dueño de lo que se cuenta (o de lo que no) que esclavo de las disgresiones, de la desorganización o del exhibicionismo malsano que en ocasiones ocasiona  el saber lo que  se sabe y contar lo que se cuenta.

Y a  buen entendedor…

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4 pensamientos en “Dueño de tus silencios

  1. Dicky, sigue contándonos cosas… aunque sea acerca del tiempo que va a hacer mañana. Que yo, porlo menos, estoy al cien por cien de acuerdo con Blondem.

    Además hablar sobre si va a hacer sol o va a llover no creo que sea objeto de miradas o comentarios inquisidores… aunque quién sabe!

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