El día de la Marmota

Phil Connors y Rita en el Dia de la Marmota

Phil Connors y Rita en el Día de la Marmota y un ejemplo de dieta saludable

Hoy dos de febrero es el día de la Marmota. Con el tiempo esta expresión se ha incorporado a nuestro imaginario colectivo como sinónimo de una vida repetitiva. Como metáfora de la condena de, cada día, repetir las mismas rutinas, estar enfrentado a trabajos, relaciones o familias que no acaban de llenar las ansias de trascendencia de nuestras vidas.

Estas fechas, lo dicen los sicólogos, son para aquellos que habitamos en el hemisferio norte del globo, las peores. Hemos soportado un largo invierno (en nuestro caso un larguísimo invierno) y nuestro cerebro nos dice que la situación tiende a prolongarse hasta el infinito. Necesitamos luz, necesitamos sol y todo hace pensar que, por lo menos durante otro mes seguiremos sumergidos en la oscuridad.

Por eso, la película que dirigió en 1993 Harold Ramis,  y que aquí se llamó “Atrapado en el Tiempo” nos sirve de ejemplo para confiar en que los “días de la Marmota” acabarán por terminarse  y que, después del Invierno,  llegará la primavera.

En la película,  un atormentado y ególatra “hombre del tiempo” se ve obligado a repetir una y otra vez lo que para él es el sinónimo de día imperfecto. Una jornada con los paletos de Punxsutawney para narrar la salida de Phil la Marmota que predice las semanas que restan de invierno. Phil Connors, el hombre del tiempo es un hombre amargado, mal compañero, peor persona. Una “prima donna” como muchas de las que hemos visto aquellos que hemos trabajado en televisión. En su castigo, que es la repetición de lo que , para él, es un día anodino,  nos encontramos con ecos del Mito de Sísifo. Cuando el periodista se enfrenta a la situación se plantea diversas estrategias. En primer lugar lo ve como una oprtunidad y hace todo lo prohibido y extravagante;  lo que haría, sin duda, cualquier persona amoral  sin miedo al futuro o al castigo. Luego lo ve como una condena:  el aburrimiento, el vacío existencial  y la soledad hacen que intente suicidarse en numerosas ocasiones. Y por fin descubre la oportunidad que hay en su situación ydecide mejorar como persona. Aprende idiomas, piano, escultura, adquiere cultura, se conviere en un doctor autodidacto y, sobre todo gana en comprensión, empatía y humanidad. En esa actitud  encontará la llave para huir de su castigo.

La moraleja de la película es obvia. Cuanto más nos concentramos en ser felices sin contar con los demás,  más pequeño es nuestro mundo. Aunque sea por puro egoísmo debemos plantear nuestra vida como un regalo y un servicio. Porque todo lo demás empobrecerá lo que nos rodea y nos hará, consecuentemente, más infelices.

Acabará el Invierno, no hay duda de ello. Y si no acaba siempre podremos hacer lo que dice un proverbio Maorí: mira al sol y las sombras siempre estarán detrás de ti.

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2 pensamientos en “El día de la Marmota

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