Pollo con ciruelas

Me encanta Marjane Strapi. Tuve ocasión de conocerla cuando estuvo en Vitoria para recoger el premio a la Paz que le concedió la Fundación Fernando Buesa. Marjane no dejaba de fumar. En persona era tímida, la ví abrumada por el reconocimiento (hay que tener en cuenta que en esa época todavía no se había llevado su cómic Persépolis a la gran pantalla) pero cuando comenzó a hablar se mostró como lo que es. Una mujer fuerte, con fuertes convicciones, que las ha pasado de todos los colores en la vida, que tuvo que hacer de todo para sobrevivir en una Austria racista y xenófoba, que fue punk (en realidad casi nadie, si ha sido punk, lo deja de ser) y que ha creado una obra poderosa, llena de amor, de ironía, de mordacidad y de cariño.

Pollo con ciruelas es uno de sus últimos trabajos y aquí la autora iraní cuenta el extraño caso de la muerte anunciada de su tío abuelo. Reflejo en este post una de sus páginas y hago una refelxión.

El amor, como todo en la vida llega y se va. Pienso que ser monógamo es el estado natural del ser humano aunque hay veces que algunos deciden ser monógamos sucesivos y a tiempo parcial.

Lo que esta claro es que el amor y sobre todo su falta son los motores que mueven el mundo. La gente hace cosas realmente extrañas por falta de cariño y si no, para prueba tenemos casos como el de la corrupción en el Museo Balenciaga Getaria motivada, supuestamente, por el chantaje emocional que un “presunto arquitecto”  realizó sobre el responsable político de la Fundacion. También es reciente el caso de la heredera de BMW que fue patateramente chantajeada por un gigolo de tres al cuarto que, para más inri, estab dirigido por el gurú de una secta.

Todos hemos hecho alguna vez una tonteria por amor, o hemos sufrido por el mismo. Pero, aunque no alivie, coincido que el amor (o su falta) es uno de los motores que mueven el Universo. El otro sería la ambición, pero de eso, ya estamos hablando mucho últimamente. Quedémonos ¡qué demonios! con esa espina  que te hace sufrir, te hace llorar e incluso (o sobre todo) te hace convertirte en un perfecto gilipollas.

Al menos hay un consuelo. El ser tonto por amor se pasa, el ser tonto a tiempo completo, no.

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post relacionado:
Marjane Satrapi, Persépolis: el sueño irani

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Un pensamiento en “Pollo con ciruelas

  1. Qué cierto es eso de que el amor es pasajero y volátil. Hay veces que el globo se pincha, otras veces somos nosotros mismos los que lo explotamos, ami se me ha escapado de la mano.

    Pero ahora no es tiempo de mirar al cielo y ver como se va, sino de volver la vista al suelo y seguir nuestro camino.

    Y como hay que seguir caminando me quedo con lo de que “para la mayoría de los mortales ser músico o payaso es casi lo mismo”.

    Parece como si Marjane también escribiera para mi…

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