Cultura Friki

Hay un momento en la vida de lo más peligroso.

Ese momento en que una raya invisible divide lo que has vivido y lo que cuentas que has vivido. Me explico.

Cuando notes que, en cualquier conversación, sientas  que ya  has hecho todo de lo que se habla, es que el momento se acerca. Hablará la gente de Lou Reed y evitarás contar  cómo le entrevistaste en un hotel de Londres y cómo dijo en un inglés cerrado, mascullando entre dientes,  algo así como “vaya un periodista más idiota”. Contarán tus recién conocidos las bondades del deporte y  tendrás que morderte  la lengua para no hablar de tus tiempos con Jose Luis Korta o de los campeonatos universitarios de karate. Hablarán de libros y decidirás callarte y no dar la txapa con esa tarde inolvidable con Javier Moro y un garimpeiro, cuyo nombre has olvidado, hablando sobre el asesinado  líder de los derechos civiles brasileño Chico Mendes. Te callarás, en fin, porque piensas, en lo más profundo,  que el tiempo de llorar porque esos recuerdos se perderán como lagrimas en la lluvia todavía está muy lejos y que las mejores lecturas, las mejores músicas, los mejores desengaños, los mejores montes todavía están esperando para ser escalados.

Y  todo esto a que viene… Pues a que leo en Babelia a nuestro querido Loquillo, tan incomprendido, tan intelectual (y lo digo sin coña, creedme) que habla de la cultura friki, y cuando lo hace, rememora la épica del rocker de los 80, de los setenta. De sus peligros, de su riesgo. Y para hacerlo critica a otros que encuentran su vía de expresión en otro tipo de cultura. Y dice: “Hay algo que está haciendo mucho daño en España a la cultura, los putos frikis que de todo hacen un chiste. Se piensan que los setenta son como Cuéntame. ¡Que los setenta son muchas más cosas! Sobre todo gente pringando . En el año 1975, llevar el pelo largo podría hacer que acabaras en comisaría y te aplicaran la Ley de Peligrosidad Social. Tocar en una banda de rock era jugárselo todo. la cultura frriki ya no es que esté dando los últimos coletazos,  es que no se puede hacer más el ridículo… está llegando al absurdo en todo”.

Y la verdad es que leyendo esto me acuerdo de otro ilustre el gran Enrique Dans (y esto sí lo digo con ironía, más que anda por la cuestión EGO,  que en lo profesional no me meto) y sus famosas declaraciones de que en las que hablaba de que España es un país de “muchos hijos de puta con tiempo libre”. Y, sin bien es cierto que hay mucho hijo de puta, y la blogosfera en particular e Internet en general no iban a ser una excepción,  creo el problema de base, es volviendo al inicio de este artículo, la indigestión de la vida, que el proceso de eliminación de tus redundancias personales se ha obstruido. Que has pasado la raya y que ya probablemente te toque eso “tan conservador” de que es vivir de las rentas personales.

Y contradiciéndome (soy así, qué le vamos a  hacer)  me  vais a dejar que acabe con una anécdota. Cuando cumplimos los  treinta,  uno de mis mejores ex-amigos, tan rojeras como el que escribe,  consiguió pasar de vivir de alquiler a un estupendo chaletazo. En la inauguración de la mansión,  en un aparte,  llegó hasta donde yo estaba y me dijo muy serio: “Dicky, ahora que estamos bien colocados, que empezamos a tener propiedades, es la hora de votar a … (partido conservador)”. Yo le dije con una sonrisa, “Javi, estás de broma, ¿no?”. Y el me dijo “No”.

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3 pensamientos en “Cultura Friki

  1. Tienes toda la razón Fernan. Pero es posible, incluso en el ámbito de la filsofía pura, el mantener un argumento y el opuesto.

    Y es que si no pensara eso, este blog no tendría razón de ser. Que para eso lo mantengo, para dar la brasa a mis amig@s lectores.

    Por cierto, el primer comentario de este post, es evidentemente, un spam, pero me ha hecho tanta gracia y ha sorteado tan hábilmente a Akismet que ahí lo dejo para solaz y diversión de quienes lo cliquen.

    abrazos

  2. La línea entre lo vivido y lo contado está nada más y nada menos que en las formas.

    No creo que contar las experiencias personales a tus conocidos sea algo detestable, todo lo contrario. A mi personalmente me encanta escuchar esas curiosas historias.

    La diferencia insisto está en las formas, porque no es lo mismo decir “saqué a Severiano Ballesteros de la cuneta”, que decir “saqué a Severiano Ballesteros de la cuneta, y tú no”.

    Nice.

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