La Crisis contada a los niños

Mientras la Pequeña Huerfanita encendía su último fósforo para calentarse ante la inclemente nevada, antes de exhalar su último suspiro me susurró una pregunta, desvalida: “tío Dicky, explícame qué es eso de la Crisis que ha hecho que mis papás dejen de trabajar en el banco y en la inmobiliaria y que yo  tenga que mendigar y finalmente me muera”…

Con un gesto mezcla de pena y altanería, mientras la huerfanita expiraba, comencé a explicar porqué sus difuntos papás y muchos otros papás, se quedaron sin trabajo, e iban a tener que vender sus casas y, lo que es peor, no iban a poder tomar el vermú del mediodía.

Erase una vez, querida huerfanita, que en Estados Unidos todo iba muy bien. Iba tan bien, que los bancos que son muy desconfiados a la hora de dar dinero comenzaron a prestar dineros a multitud de peletos de Wisconsin para comprar casas de esas de madera que se llevan lo huracanes. Prestaban el dinero aunque  se imaginaban que los paletos no iban a poder devolver ese dinero. Eso se llamó Subprime.

Erase una vez, querida huerfanita, que en Estados Unidos todo iba muy bien. Iba tan bien, que los bancos, que son muy desconfiados a la hora de dar dinero, comenzaron a prestar dinero a multitud de paletos de Wisconsin para comprar casas, de esas de madera que destruyen los huracanes. Prestaban el dinero aunque se imaginaban que los paletos no iban a poder devolver ese dinero. Eso se llamó Subprime.

La consecuencia fue que ese negocio ruinoso comenzó a ir como un tiro y los bancos necesitaron más dinero para prestar. Los mercados para conseguir dinero crearon un engendro financiero que se llama titulación. Pusieron esos créditos de cobro dudoso en paquetes junto con otros productos opacos como, por ejemplo, minas de diamantes de Sierra Leona que financian las guerrillas de niños soldados. Así que cuando, por ejemplo, un fondo de pensiones de campesinos franceses compró ese título no sabía que estaba comprando riesgo ni, quizás, sangre. Sólo sabía que otro banco, esta vez europeo, le estaba ofreciendo interés a riesgo variable.

Asi que niños y niñas, cuando a los paletos de Arkansas les vinieron mal dadas al banco que les prestó la pasta se quedó sin dinero y a su vez pidió dinero a otro banco que a su vez no se fio del primer banco y ese paquetito. Y  la titulación, dejó de valer dinero y asi, querida huerfanita, tus papás se quedaron sin dinero.

Así que, niños y niñas, cuando a los paletos de Arkansas les vinieron mal dadas, el banco que les prestó la pasta se quedó sin dinero y a su vez pidió cash a otro banco que a su vez no se fió del primer banco y ese paquetito, la titulación, pasó a valer cero y así, querida huerfanita, tus papás se quedaron sin dinero.

¿Huerfanita? ¿huerfanita? ¡anda, no te fastidia que se ha muerto! Esto va a ser la crisis.

fotos tomadas prestadas de http://ffffound.com/

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