Macho alfa, Macho beta; qué más da si cazan mamuts

“Mientras que los machos alfa están a menudo dotados de atributos físicos superiores (estatura, velocidad, fuerza, buena planta), seleccionados por la evolución a lo largo de eones gracias a la supervivencia del más fuerte y, esencialmente, debido a que se llevan todas las chicas, los genes del macho beta han sobrevivido no gracias al enfrentamiento y la superación de la adversidad, sino merced a que son capaces a anticiparse a estas trabas y eludirlas. O sea que, cuando los machos alfa andaban por ahí persiguiendo mastodontes, los machos beta eran capaces de imaginar de antemano que atacar con un garrote afilado lo que básicamente era una excavadora furiosa y peluda podía ser mal negocio, y se quedaban en el campamento para consolar a las desoladas viudas.

El macho beta rara vez es el más fuerte o el más veloz, pero dado que es capaz de anticiparse al peligro, supera con creces en número a sus competidores alfa. Los machos alfa gobiernan el mundo pero la maquinaria del mundo gira sobre los engranajes del macho beta.

El problema es que la imaginación del macho beta se ha  vuelto superflua en en la sociedad moderna. Como los colmillos del diente de sable o la testosterona del macho alfa, el macho beta tiene más imaginación de la que necesita. De ahí que muchos machos beta se vuelvan hipocondriacos, neuróticos, paranoicos o adictos al porno o a los videojuegos”.

En el peor de los casos, añadiría yo, muchos machos beta  se dedican a usar su imaginación creando blogs.  

Las líneas anteriores en cursiva pertenecen al libro “Un trabajo muy sucio” de Christopher Moore, un divertido y a la vez profundo trabajo sobre la Muerte. Un libro que recomiendo a cualquiera que entre sus planes a futuro este el asunto de morirse.  Hace reir y provoca, en ocasiones, ese  cosquilleo tan característico en la columna. Poco más se le puede pedir a un libro. En cualquier caso, y si nos ponemos estupendos, una traducción al español un poquito menos (ejem, ejem) apresurada.

Añadido posterior:

Fue el cavernícola melancólico y retraído que se quedaba atrás y meditaba, mientras sus felices y musculosos compañeros cazaban la cena, quien hizo avanzar la cultura”, afirma Eric G.Wilson en su libro Contra la felicidad. En defensa de la melancolía (Taurus).

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