Errores de comunicacion: la excusa no pedida

El hecho: una menor es agredida de forma violenta en la localidad vizcaína de Ermua por un grupo de jóvenes. Varios adolescentes le golpearon con una barra de hierro, le quemaron el pelo y le arrollaron con una moto, ante la mirada indiferente de varios testigos.

La nota de prensa: El departamento de Educación de Gobierno Vasco difunde ayer un comunicado de prensa después de que se varios medios publicaran informaciones sobre la agresión. En esa nota de prensa se indicaba que la principal presunta agresora sufría “serios desajustes familiares”, mientras que la agredida -de la que se daban sus iniciales- tenía “una relación conflictiva” con el resto de alumnos.

El porqué de la nota: resulta complicado imaginar el proceso mental de los periodistas que han redactado esa nota. En primer lugar, la información que trasladan suena a una excusa no pedida. Todos sabemos, y ya lo decían en la Roma clásica que “excusatio non petita, acusatio manifesta” , que “el que se excusa se acusa”. Y además auto-excusarse por el hecho puntual de que, dentro de un sistema educativo, se den casos de agresiones, echando la culpa a las circunstancias personales de ofensores y ofendidos es además de feo, sospechoso.

¿No sería más sencillo y elegante trasladar a la sociedad y a los medios una petición de respeto a los implicados además de anunciar una investigación sobre lo sucedido? Una nota de prensa acusatoria, digámoslo de manera clara, es comparable a las maniobras de los estudiantes que, para justificar su suspenso, se chivan del resto de la clase.

La reacción: la lógica dice que es posible que la reacción de los allegados de esos menores con “serios desajustes familiares” sea la de un sano cabreo. Podrían pensar: “una parte de la culpa de que mi hija se pelee y agreda estará en mi casa pero también otra parte de la responsabilidad sera de los señores de ese Departamento que tan alegremente me acusan”.

Donde dije digo: así que el departamento de Educación, Universidades e Investigación asegura hoy en otra nota de prensa, que el objetivo de la información emitida era el de “no aumentar la alarma social” que estaba generando el hecho. Asimismo se insiste en que tampoco existió desde este departamento voluntad de “manifestar una falta de sensibilidad hacia las menores involucradas en el grave suceso, ni hacia sus familias”. “Pero si así pudiera haber resultado, no tenemos reparo alguno en pedir disculpas por ello”, matiza la nota de prensa.

Rectificar es de sabios: y comerse un error con “patatinas” también. La comunicación de crisis señala que la peor política es callarse cuando esta ocurre. Pero los manuales dicen que tampoco hay que contar todo con pelos y señales. Hasta llegar a ese punto, se podía haber pensado en el derecho a la intimidad de los implicados, desde ahora señalados como aprendices de delincuentes por aquellos que son los responsables de su educación. Y sobre todo pensar que por perfecta que creamos a nuestra organización, parte de la culpa no será siempre del empedrado de la calle, sino de nosotros mismos.

Por cierto, mando desde aquí un saludo al maestro de periodistas, el gran Julen Sordo. Con él de jefe de comunicación estas cosas, seguro, que no pasaban.

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5 pensamientos en “Errores de comunicacion: la excusa no pedida

  1. Pernan: hay algunas cosas ante las que me resulta “imposible permanecer impasible”. Aunque me partan la cara (je, je, ahora que lo pienso ya me la partieron por meterme a defender a una damisela; me acabaron pegando su violento novio y ella dando palmas y animando en la faena…)

    Jonrom: efectivamente el menor es una pieza más dentro del engranaje de comunicación y tu que sabes como va esta historia de los gabinetes, sabrás que las cosas se pueden hacer con profesionalidad o directamente pasar a salvar la cara del señorito de turno…

    Carolina: más que tus visitas, que siempre son una alegría, hecho de menos saber de tu mano noticias como las que me cuentas en tu comentario. Cada vez estoy más impactado por el drama de los rehenes y aunque todos necesitamos algo de periodismo espectáculo, y fantasmas, creo que en ocasiones como las que vive Colombia, el periodismo puede y deber ser una arma de combate contra la injusticia. Y de eso saben mucho los valientes profesionales de tu país que han sido puestos en el punto de mira de la violencia política.

    Isabel: creo que las cosas pueden contarse de muchas maneras. Cada punto de vista tiene una verdad. Cada escritor tiene su verdad, y lo que echaba de menos en la nota que comenté es que el tratamiento empleado se olvidará del menor como sujeto y lo utilizara como justificación de una política educativa.

    Un abrazo a tod@s y gracias por aportar elementos de tanto interés y reflexión..

  2. Pero vamos a ver, ¿Cómo se va a tratar la información? Si se hace un tratamiento correcto de cualquier noticia, pues el asunto perdería su gracia, ¿no? ¿Qué prima más, lo correcto o lo que llama la atención?

    Por cierto, escalofriante el dato de la mirada indiferente… Me inclino por pensar que los testigos de la agresión tenían miedo. ¿Y quién no? En esos casos es normal, y hasta sano, pensar “¿Ysi me revientan la cabeza con ese hierro que tienen en las manos?”.

    Eso sí, me parece que estas cosas dejan de llamar nuestra atenció y casi las empezamos a ver como normales. Que malos son nuestros chavales…

  3. Hola Dicky!

    Primero que todo, me excuso y me acuso! hace mucho tiempo no me pasaba a saludar y eso no está bien, no no no!

    Con relación al tema del post. La verdad es que no sé a dónde vamos a ir a dar con el tratamiento que que le están dando los medios a las noticias. Hace poco, por ponerte un ejemplo, me quedé perpleja con la introducción y los titulares de las noticias de un día cualquiera en el noticiero del medio día de uno de los 2 canales privados que tiene este país. Abrieron con la noticia de un fantasma que había sido grabado con la cámara de un teléfono móvil por el vigilante de un edificio de oficinas en una de las principales ciudades de Colombia… Vaya y venga si ese día el mundo se hubiera parado y los periodistas se haya visto en problemas para conseguir una nota para la emisión; pero no, como era de esperarse, el mundo no se paró. Ese día se presentó una crisis de rehenes en una población de Venezuela que duró varias horas; ese día, uno de los tantos secuestrados que tiene este país, se le escapó a sus captores y hurró corriendo por la selva hasta que encontró civilización, algunos días después; ese día, un alto funcionario del Gobierno colombiano denunció que cientos de niños habían abandonado sus escuelas por física hambre, sí, se salieron del colegio para irse a trabajar para sobrevivir. Y el fantasma “robándose el show” como principal noticia en la emisión del día… Qué bonito!. Creo que me excedí en el comentario, más bien parece un post jeje.

    Un abrazo grande desde tierras colombianas!

  4. La verdad es que sólo me empecé a interesar por la noticia cuando escuché a un presentador de una tele local leer la nota íntegra. En las noticias de Tele 5 me pareció un desgraciado suceso más sólo que más cerca. Pero el comunicado estaba muy mal pensado. Estoy seguro de que para que algo así suceda tiene que darse una serie de condiciones que hay que esclarecer para evitar que se repita, pero no se puede entrar en lo personal cuando se trata de menores.
    Y esa es la impresión que deja. Que los chavales son unas piezas. Que era inevitable. Como que lo raro es que no hubiera pasado antes.
    Muy poco profesional como gestión de una crisis. estoy contigo, como siempre, Dicky! Dicky! Dicky!
    Perdona, me he dejado llevar por la pasión.
    Es la puta campaña, que me enerva!

  5. Uau, realmente la violencia de estos adolescentes pone los pelos de punta… Pero lo de la “mirada indiferente”, es algo complicado. Por una parte, me gustaría creer que la gente que lo vió tenía miedo, que tirarle de las orejas y darle unos azotes en el culete a un chaval o chavala que tiene una barra metálica en las manos… Pues, como que… da miedo… Por otra, es posible que mucha gente no se diera cuenta de lo que pasaba, que aunque parezca un chorrada, la pelea no estaba en el centro de la pantalla ni sonaba Hardcore, porque no era una peli de cine, y tal vez estarían ocultos, o semiocultos, entre una marabunda de jóvenes… No sé, quiero pensar que no puede ser que un puñado de adultos se crucen de brazos y saquen el bol de palomitas para ver cómo le meten de ostias a una chavala…

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