Exultate Justi

Hay días tan perfectos que agradeces que algo o alguien disruptivo trate de estropeártelos un poco. Más que nada para que la perfección no sea completa y no sufras el “castigo de los dioses.”

Angels

Ayer fue uno de esos días perfectos. A las 11 de la mañana me llamaba una féliz Rosa Trinidad, la madre de Enaitz Iriondo, para contarme cómo les fue en el juicio, y cómo han sido los días que han pasado desde que el miércoles 23 de enero comentáramos en este pequeño blog la noticia de que un desalmado les reclamaba los daños en el coche que produjo la muerte de Enaitz Iriondo. Fue una conversación emocionante, como siempre que hablo con Rosa, en la que nos dijo que estaban físicamente exhaustos pero moralmente felices. Cuando me dijo que “la culpa” de que todo este asunto se hubiera empezado a mover era mía le dije que no, que era un cúmulo de casualidades felices, que hicieron de esta tragedia, la noticia más importante de los últimos tiempos en nuestro país.

En todo caso, en lo que coincidimos los dos, es que Enaitz, con su fuerza y su bondad había movido hilos allá donde esté, para ayudar a vencer esta batalla. Porque, como le dije a Rosa, esto es una batalla y la guerra continua. Es ahora el momento de seguir apoyando a la familia Iriondo, para conseguir que se reabra el juicio penal contra la “persona” que mato a su hijo.

No me engaño, tengo la certeza, como periodista con más de veinte años de experiencia en el oficio, que lo que hoy es portada mañana es una noticia olvidada. Por eso desde aquí os aseguro que no me voy a olvidar de Enaitz y a vosotros os pido que hagáis lo mismo. Lo último que me contaba Rosa es que Antonio, su marido, iba con la destrozada bicicleta de Enaitz hasta Logroño para que los peritos la examinen de nuevo y vean lo que es evidente para todo el mundo: que Enaitz no pudo saltarse un stop porque los daños en la bici están en la rueda trasera. Fue un alcance por velocidad excesiva del conductor.

Os decía que fue un día feliz, y es que además de la noticia de Enaitz. Al mediodía y por sorpresa, conseguí otra exclusiva periodística. Es cierto que no era de tanto calado como la anterior, pero también fue preciosa. Entrando en el juzgado de Bilbao, en la plaza de Jardines de Albia, conseguía grabar, scoop total, la boda de mis amigos Ana y Hector, y fui privilegiado testigo de la felicidad de dos personas y de cómo un proyecto de vida en común sigue adelante.

Después me llamaba otra amiga, Maria Eugenia, periodista como yo, y a la maravilla de escuchar su voz, se unía su petición de permiso para citar mi nombre en una de sus columnas en el periódico 20 minutos. Desde aquí lanzo un aviso: “si tu me dices ven lo dejo todo”.

Y last but not least, Pernan Goñi, nuestro compañero y amigo, se despidió con un lunch y un hastaluego. Ya le estamos echando de menos y eso que hace sólo doce horas que no escuchamos su voz en el teléfono “ekodriving, cursos de conducción ecológica y económica, dígamé…”

pd. exultate justi, una composición de Ludovico de Viana, se puede traducir como “alegrémonos las buenas personas”

Anuncios

Un pensamiento en “Exultate Justi

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s