Al Gore, premio Nobel de la Paz

Hoy, Día de la Hispanidad pensaba escribir un post sobre el espectáculo lamentable que están dando nuestros políticos con la banderita arrojadiza: “yo soy más español que tú”, “no yo más”, pero da mucha pereza.

Hablemos de Al Gore que se presenta en las conferencias como el hombre que pudo llegar a ser presidente. En su enfrentamiento con el gobernante más nefasto que ha dado la política americana, se quedó a un par de miles de votos de lograr la victoria. Probablemente si hubiera llevado a los tribunales el polémico recuento de Florida, feudo electoral del hermanísimo Jeb Bush, la presidencia hubiera sido suya.

No obstante los USA perdieron un presidente y el mundo ganó una activista. El premio que hoy se le ha concedido se suma al Oscar que se le concedió por el documental sobre los efectos del cambio climático “Una verdad Incómoda”.

El Nóbel se le concede compartido con el Panel Intergubernamental de Expertos sobre la Evolución del Clima (IPCC). Este grupo internacional de estudiosos ha “creado un más amplio consenso sobre la conexión entre las actividades humanas y el calentamiento. Miles de científicos y de funcionarios de más de cien países, han colaborado para alcanzar la mayor certeza en cuanto al nivel del calentamiento”.

En la década de 1980 el calentamiento climático “parecía ser meramente una interesante hipótesis; en la década de 1990 se produjeron pruebas firmes, y en años recientes, las conexiones se han hecho aún más claras y las consecuencias todavía más evidentes”. Este año la demostración más dramática de cómo nos está afectando ya el calentamiento global ha sido el deshielo estacional del Ártico que ha alcanzado su máximo histórico y ha permitido, por unos días, la apertura al tráfico marítimo del mítico Pasaje del Noroeste. Hay que recordar que los hielos del Ártico efectúan también una labor que científicos del clima llaman de “aire acondicionado”. Al haber menos hielo, el agua absorbe la radiación solar y eleva su temperatura. Un círculo vicioso que ya se presume imparable.

Y eso, ¿cómo nos afecta a nosotros?. Para empezar, todos aquellos que estén pensando en comprar casas en primera línea de playa o en zonas inundables,  debieran de contemplar la opción recientemente anunciada en New Orleans: la casa flotante. Si hablamos de playas, y si sigue la tendencia, los arenales del Cantábrico serán un recuerdo para la siguiente generación. Afirmaciones optimistas de políticos y técnicos, como la que se nos hacía esta semana en mi ciudad, Bilbao, acerca de que la apertura del Canal de Deusto frenará las inundaciones de la Villa, serán meros ejercicios de optimismo. Todos los esfuerzos que se acometan respecto a prevención de riadas futuras se están calculado con respecto a las condiciones climáticas actuales, pero eso, dentro de unas décadas será sólo historia. Y eso por no hablar de los dramáticos efectos sobre la migración de millones de personas o el aumento de los precios de los alimentos que provocará la perdida de cosechas…

¡Que les aproveche el baño! No digan que no se lo advirtió Al Gore….

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