Colombia, Friducha y el sufrimiento

Leo las noticias y me acuerdo de Colombia. Un país bello, feraz en el sentido etimológico de la palabra, patria de Macondos. Veo a un pueblo en la calle protestando por los secuestros y por una situación política enquistada y de muy difícil solución. Más de dos millones de personas en la calle vestidas de blanco pidiendo la libertad de las 3000 personas secuestradas, en su mayor parte por las FARC. Sufrimiento de todos y soberbia de algunos que se niegan al menor gesto de humanidad. De eso aquí también sabemos un rato. El ser humano en estado puro.

frida kahlo

Y sigo con la crónica del sufrir aunque en este caso en sufrimiento gozoso, atormentado y expansivo. Hoy Friducha hubiese cumplido los cien años. Cualquier día es bueno para recordar a Frida Kahlo que, en sus palabras fue:

“mujer feroz, apasionada, talentosa y transgresora. Pasé a la historia por múltiples razones: Por mi pintura, desarrollada casi toda en autorretratos hechos desde mi lecho de enferma, mi escritura con esa intima y desgarradora poética que da el dolor, mis amores con Diego Rivera, el muralista mas grande que ha tenido la historia latinoamericana, y mi posición política, abiertamente comunista, en una época en que tal postura era considerada pecado mortal.

A los dieciocho años, cuando viajaba con un amigo en un autobús, un tren nos arrolló hasta partir en dos el vehiculo. Una barra metálica, entró por mi vagina y salió por mi pecho, dejándome en cama prácticamente por el resto de mi vida, sometida a más de treinta cirugías, con el posterior uso de corsés de yeso y morfina para sobrellevar los terribles destrozos de aquel suceso. Mi madre, para entretenerme, me regaló un espejo que instaló en el techo de la cama, y desde allí, pase meses enteros, dedicada a la lectura, la escritura y a pintar mi tragedia.”

En la biografía que Rauda Jamis escribio de la pintora recogía estas palabras:

“Mi cuerpo es un marasmo. No puedo escapar de él. Como un animal que siente su muerte, siento que la mía se instala en mi vida con tanta fuerza que me priva de cualquier posiblidad de lucha. No me creen, porque me han visto luchar tanto. No me atrevo a creer que podría equivocarme; esa clase de relámpagos escasean.

Mi cuerpo me abandonará, a mí, que siempre fui su presa. Presa rebelde, pero presa. Sé que nos vamos a aniquilar mutuamente, así que la lucha no tendrá vencedor. Vana y permanente ilusión creer que el pensamiento, porque está intacto, puede liberarse de esa otra materia hecha carne.”

“Estoy muy enferma últimamente, mi cuerpo no tiene ya fuerzas, solo… “espero alegre la salida… y espero nunca volver”

los fragmentos de la biografía de Frida están tomados del blog de Marta Sepulveda.

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