Mi amigo Dexter

Dexter MorganTodos tenemos un punto de locura. El problema no es tanto ser loco o distinto sino distinguir lo que es “normal” en una sociedad. Lo que para nosotros es normal en el Afganistán de los talibanes sería un delito constitutivo de ejecución sumaria. Todos tenemos dos o más caras. Una es la que mostramos en público, incluso a nuestros seres más cercanos, la otra la privada, con nuestros miedos y debilidades, nuestros anhelos oscuros que casi nadie se atreve a enseñar. Acabo de ver la primera temporada completa de Dexter, la serie revelación del año y que pronto podrá ser vista en abierto en “Cuatro”.

Dexter es un sociópata consciente de serlo. Durante el día trabaja de especialista forense en el departamento de policía de Miami. Por las noches se enfrenta a proyectos personales. Esos “proyectos” canalizan sus irrefrenables impulsos homicidas. Ya que Dexter no puede evitar matar lo hace, siguiendo el código de conducta establecido por su difunto padre adoptivo, a gente que “se lo merece”. Así por la sierra de Dexter pasarán asesinos, pederastas, traficantes de seres humanos o violadores. No podemos evitar que Dexter caiga simpático mientras hace su “trabajo” aunque claro, el asunto de matar a quién se lo “merece” no resiste el más mínimo análisis moral. No en vano este comentario esta escrito en una parte del mundo en el que una banda ha matado (y seguramente matará) a personas a las que ellos, en su delirio seudopolítico, creen que han hecho méritos para desparecer. En la serie el padre de Dexter, un policía, hace un recordatorio de la frase de Clint Eastwood en “Sin perdón”: “Cuando matas a alguien no sólo le quitas todo lo que tiene, sino también lo que podría llegar a tener”.

Pero la serie, pese a respirar un aura similar al “Silencio de los Corderos” o “Seven” no carga las tintas en los crímenes y muertes. Dexter habla de Dexter (interpretado por Michael C. Hall, el que fuera hermano gay en “A dos metros bajo tierra”) y su relación con el mundo. En cómo una persona incapaz de sentir nada construye un personaje para conducir su relación con las demás personas. Dexter, que emocionalmente evoluciona a lo largo de la temporada, tiene una dificultad suprema y un anhelo por encima de todos “llevar una vida normal”. ¿Lo conseguirá? ¿lo conseguiremos?

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