El efecto menéame, las injusticias y un blog

Helena CastilloAyer comencé a sospechar que algo no era normal cuando, al revisar mi correo, vi un número inusual de comentarios. Todos los días, antes de ir al trabajo mi momento de meditación se convierte en la escritura de una reflexión en alguno de los cuatro blogs que tengo abiertos. Eso me centra y me permite hablar con mis amigos de lo que me preocupa. Además, para un periodista, es un ejercicio de estilo: decir lo que quieres y utilizando los recursos expresivos más adecuados.

Mis amigos saben que odio las injusticias. No hay nada que más me subleve que el poderoso que abusa del débil. Hay asuntos con los que, francamente, no puedo. Uno es el de la violencia de género, al que siempre que tengo ocasión denomino “terrorismo machista”. Otro tema es el de las muertes en la carretera.  Esto también tiene ya una definición que pone las cosas claras: Violencia Vial. Coincido con la gente del Real Automóvil Club para los que he escrito esta semana un guión: “es la pandemia del siglo XXI”. ¿Os imagináis si todas las semanas muriesen por una enfermedad como, por ejemplo, la gripe aviar 200 personas? La alarma sería inmediata, se movilizarían todos los recursos sanitarios y se dispondrían recursos preventivos de carácter extremo. En la carretera eso pasa y ya lo vemos como si formara parte del paisaje.

Por eso hablé, hace meses, del caso Enaitz Iriondo, un asunto que suma a la desgracia la ignominia de un desalmado que pide a los padres que le paguen los daños que sufrió en su coche por atropellar a Enaitz. Ayer, antes de ir a trabajar recuperé un recorte de una esquela de EL PAÍS. Cuando, en su día, vi ese precioso recuerdo me estremecí. Hacía pocos días que mi hermano, Carlos, había muerto también joven y de una muerte repentina e injusta y me sentí conmovido y lleno de solidaridad. Ese pequeño recorte, al que no quise hacer ningún comentario (se comenta sólo) fue recogido en Menéame Meneamé pesimistay mi blog, pensado para poca gente, para mis amigos y los amigos que recojo por la web fue masivamente visitado.

Si queréis que os cuente mis impresiones, ayer sentí varias cosas: la primera orgullo porque mi pequeña contribución fuera tan vista y comentada siendo, como es, un asunto, para mi, de maxima importancia. La segunda impresión fue de cierta incomodidad. Es como, Wordpresssin querer, ser expuesto al escrutinio de un gran ojo público cuando no lo has deseado. La tercera gratitud a todos esos amigos que habéis llegado hasta mi casa; deseo que la consideréis desde ahora como si fuera la vuestra.

links recomendados:

El blog de la Madre de Helena

Stop Accidentes, el caso Enaitz

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4 pensamientos en “El efecto menéame, las injusticias y un blog

  1. Pingback: Una sentencia para recordar a Helena Castillo Zapata « Dicky del Hoyo

  2. Pingback: Homicidas con volante y ruedas « Dicky del Hoyo

  3. Gracias.
    Han pasado dos años desde esa esquela.
    A esa ha seguido otra este año, infinidad de cartas publicadas en periodicos y casi 200 post en relación con la seguridad vial en el blog ¡Quiero Conducir, Quiero vivir! y casi 100 en “Madres sin hijos”, pero siguen muriendo jóvenes.
    Seguimos esperando justicia.
    Ayer pudimos tener la oportunidad, pero no fue posible, hubo que retrasar el juicio.
    Seguiré pidiendo concienciación y cuidado por parte de todos, en las carreteras.
    Gracias.
    Flor Zapata Ruiz, madre de Helena.

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