Web 2.0,injurias, pederastias y ética del periodismo

Old fashioned journalistRecientemente se daba caso de calumnias en un medio de participación horizontal. “Menéame” es un sistema que permite seleccionar historias de interés sobre un determinado tema. La selección de las noticias que aparecen en portada se realiza mediante los votos de los usuarios o de internautas anónimos aunque las historias sólo la pueden mandar usuarios registrados. Esas noticias, son, asimismo, comentadas por los usuarios del sistema. Un usuario de Menéame se hacia eco de la detención dos individuos que, según informó la Policía, respondían a los apodos de ‘Darzee’, y ‘Dr. Javi’.

Inmediatamente, otro usuario de este servicio añadía en los comentarios que tras realizar una “labor de investigación” ponía a disposición de los internautas una web en la que se facilitaban datos como la dirección de correo y de mensajería instantánea de Darzee, y se relacionaba directamente a éste Darzee con el caso de abusos.

En ese momento, y pese a la rápida reacción de otros usuarios y de los administradores de Menéame que recriminaron esas acusaciones sin contrastar y que, desde la  administración, se borraron los datos personales, comenzó la pesadilla para Darzee, que, nada tenía ni tiene que ver con el presunto pederasta. El Darzee al que un comentario había puesto en el punto de mira es un un técnico sanitario andaluz de 35 años que en el movimiento scout se identifica con ese mismo apodo desde que tenía 17 años. A este Darzee, en minutos, le cambió la vida. Otros sitios se hicieron eco del comentario y comenzaron los correos insultantes e incluso se difunde una fotografía, capturada de su sitio web en el que se le puede ver llevando en brazos a su hja de corta edad. Su mujer, indignada publicó un comentario en Menéname en el que recuerda que “la falsa imputación de un delito es a su vez delito, de calumnias que está penado por nuestro Código Penal y que el empleo de un medio de amplia difusión para la comisión de este delito constituye una circunstancia agravante”. De manera inmediata se personaron en una comisaria e interpusieron una denuncia contra “la persona que inició esto”, pero sin olvidar adjuntar otros correos llenos de insultos y amenazas.

Por otra lado, el usuario que publicó el comentario y en vista de sus error manda disculpas y publica un blog en el reitera su petición de perdón (http://grancagada.blogspot.com/2007/02/una-gran-gran-liada.html).

El problema es que la noticia ya se ha ido de las manos de todos los que estuvieron implicados en su difusión, es una bola de nieve casi imposible de parar. Y ante esto merce la pena hacer una reflexión. ¿Se podría haber dado este caso en un medio periodístico tradicional?. Supongamos que un periodista decide investigar quién es el pederasta detenido. Obviamente sus fuente no serán tan endebles como las que el usuario de Menéame empleo. Lo lógico es que hable con fuentes judiciales y policiales. Con los datos reales del delincuente en la mano realizará, de oficio, una comprobación cruzada para evitar errores. Posteriormente la noticia pasará por el filtro de un periodista más experimentado que se llamará redactor jefe o jefe de sección. Existe un último filtro, el del director del diario. Y por fin la noticia será publicada, pero deberá ser publicada sin los datos personales del (hasta que el juicio se celebre existe la presunción de inocencia) presunto delincuente.

Cuando se estudia la denostada y vilipendida carrera de peridismo los futuros redactores deben aprobar una asignatura llamada Deontológia. Cada medio, en principio, tiene un código ético que aplica a sus informaciones. Asimismo hay otros códigos creados por asociaciones de periodistas e incluso el Parlamento Europeo ha promovido un código deontólogico para la profesión.

En una ejecución perfecta del periodismo existen unas reglas claves que debieran ser siempre aplicadas. Estas son algunas de esta recomendaciones, recogidas y extractadas de diversos códigos deontológicos.

– El periodista informará con objetividad, rigor, imparcialidad, responsabilidad y honradez,
– El periodista deberá relatar la verdad, o lo que más objetivamente se aproxime a ella, esto es, hasta lo que pueda averiguarse con los medios al uso de la profesión y según los hechos disponibles y esta nunca podrá equipararse a una investigación judicial o policial.
-El periodista comprometido/a con la tarea de informar presentará sus trabajos sin permitir que en él interfieran sus propias creencias y preferencias, tendrá cuidado de no permitir que los propios prejuicios influyan en la elaboración y difusión de la información, con clara distinción entre hechos y opiniones.
– La calumnia y, en mayor medida, la injuria son incompatibles con el ejercicio de la profesión, y su apreciación por los tribunales constituye el peor delito en el que puede incurrir un/a periodista.
-El periodista no tiene obligación de revelar a nadie sus fuentes de información, ni siquiera a sus responsables jerárquicos. También respetará el “Off the record” expresamente invocado.
-El periodista no utilizará en su provecho particular, ni de terceros, las informaciones confidenciales que haya recibido en razón de su oficio y que puedan ser susceptibles de producir intereses económicos y financieros.
– El periodista rechazará cualquier tipo de regalo fuera de los generales de cortesía de empresas, grupos, instituciones y particulares.

Si el causante de la calumnia descrita hubiese tenido en cuenta estas normas básicas el problema no se hubiera dado. Tampoco, en un mundo editorial cada vez más polarizado y alineado con las diferentes posturas ideológicas, se darían los problemas que estamos experimentando. Una simple palabra distingue lo que es información de lo que es opinión, aunque en ocasiones nos quieran vender lo uno por lo otro.

CÓDIGO DEONTOLÓGICO SINDICATO DE PERIODISTAS

TITULO I: PRINCIPIOS GENERALES

Artículo 1.- Misión y fundamento.
El periodista tiene como principal misión suministrar libremente a la ciudadanía toda información veraz y defenderá las libertades de expresión, información y opinión al servicio de una sociedad libre, solidaria, justa y pacífica.
Artículo 2.- Salvaguarda de los valores universales.
El periodista defenderá los principios de la Declaración Universal de Derechos Humanos y salvaguardará, por encima del Interés periodístico, los valores superiores del ordenamiento jurídico español que conforman el Estado social y democrático de Derecho.
Artículo 3.- Información objetiva y rigurosa.
El periodista informará con objetividad, rigor, imparcialidad, responsabilidad y honradez, para que la ciudadanía obtenga los datos relevantes y pueda formarse su propia opinión, y se abstendrá de participar en actividades que supongan conflicto de intereses con su trabajo profesional.
Artículo 4.- La verdad periodística.
1. La difusión de la verdad es un deber ineludible de la profesión periodística, y su conocimiento, un derecho irreductible de la ciudadanía.
2. El periodista deberá relatar la verdad, o lo que más objetivamente se aproxime a ella, esto es, hasta lo que pueda averiguarse con los medios al uso de la profesión y según los hechos disponibles, que nunca podrá equipararse a una investigación judicial o policial.
3. En la difusión de opiniones, buscará el contraste de las más relevantes.
Artículo 5.- Relativismo periodístico.
1. El periodista comprometido/a con la tarea de informar presentará sus trabajos sin permitir que en él interfieran sus propias creencias y preferencias, y, en el reconocimiento de que es imposible la completa objetividad informativa, tendrá cuidado de no permitir que los propios prejuicios influyan en la elaboración y difusión de la información, con clara distinción entre hechos y opiniones.
2. También rechazará cualquier tipo de presión de personas o grupos con intención de censurar, mediatizar o poner la información al servicio de sus intereses particulares.
Artículo 6.- Compromiso por la paz y la justicia social.
En el ejercicio de su profesión, el periodista debe adquirir un compromiso ético a favor de la paz y la no violencia, y se esforzará en defender los derechos humanos y la justicia social.
TITULO II: DERECHOS Y DEBERES PROFESIONALES
Artículo 7.- Cláusula de conciencia y secreto profesional.
1. La profesión exige de los poderes públicos la regulación de la cláusula de conciencia y el secreto profesional, previstos en el artículo 20 de la Constitución española de 1978 y que representan dos anhelos democráticos del periodismo español.
2. Ningún periodista tiene obligación de responsabilizarse de cualquier trabajo que vaya en contra de sus convicciones éticas y deontológicas, sin que sea admisible por estas causas el traslado, la sanción o la represalia.
3. El periodista no tiene obligación de revelar a nadie sus fuentes de información, ni siquiera a sus responsables jerárquicos. En caso de que sea requerido/a por la autoridad judicial para desvelarlas, deberá protegerlas, salvo que, a su juicio, esta actitud conlleve graves perjuicios o peligros, tanto para terceras personas como para la sociedad en general.
También respetará el “Off the record” expresamente invocado.
Artículo 8.- Estatutos y Consejos de Redacción.
Los Estatutos y Consejos de Redacción deben ser implantados como instrumentos eficaces para velar por los deberes y derechos de los periodistas en las empresas.
Artículo 9.- El origen de las noticias.
El periodista sólo difundirá informaciones de las que conozca su origen, sin que pueda nunca hacerse eco de anónimos y rumores, y siempre pondrá en conocimiento de la ciudadanía los rasgos esenciales de esas noticias, sin que autorice o consienta ni su supresión ni su ocultación.
Artículo 10.- Propiedad de la obra informativa.
El periodista no se apropiará indebidamente de la obra informativa ajena, incluso la no publicada.
Artículo 11.- Vigilancia y acceso a los medios de comunicación públicos.
La profesión periodística vigilará que los medios de comunicación públicos respeten el pluralismo de la sociedad y que tengan acceso a ellos todos los grupos políticos y sociales significativos.
Artículo 12.- La responsabilidad periodística.
El periodista tiene la responsabilidad de servir a la sociedad la información de manera veraz y objetiva, sin que pueda

excusarse de que ha faltado a este principio en cumplimiento de las órdenes de sus superiores o de los propietarios de los

medios de comunicación en los que trabaje.
Artículo 13.- Respeto a la vida privada.
1. El periodista respetará en su trabajo informativo la intimidad y la dignidad de las personas, al tiempo que eludirá

proporcionar datos que identifiquen a loss protagonistas de la información cuando puedan ocasionarles daños morales, tanto

en su esfera personal como en su entorno familiar y social.
2. En todos los medios, y especialmente los audiovisuales, no podrán ser difundidas imágenes privadas o conversaciones si han

sido grabadas sin conocimiento de la persona afectada, excepto que se trate de un hecho delictivo.
Artículo 14.- La calumnia y la injuria.
1. La calumnia y, en mayor medida, la injuria son incompatibles con el ejercicio de la profesión, y su apreciación por los

tribunales constituye el peor delito en el que puede incurrir un/a periodista.
2. El principio de presunción de inocencia debe respetarse fehacientemente mientras no haya sentencia en contra.
Artículo 15.- Trato respetuoso.
1. La ética periodística prohíbe el insulto y, cuando menos, demanda de loss profesionales un trato respetuoso a las

personas protagonistas de la información, sin que puedan nunca dejarse influir por sus opiniones personales sobre ellas.
2. El periodista evitará el uso de todo lenguaje discriminatorio, ya sea por razón de nacimiento, raza, sexo, religión,

opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
Artículo 16.- Información privilegiada.
1. El periodista no utilizará en su provecho particular, ni de terceros, las informaciones confidenciales que haya

recibido en razón de su oficio y que puedan ser susceptibles de producir intereses económicos y financieros.
2. El periodista rechazará cualquier tipo de regalo fuera de los generales de cortesía de empresas, grupos, instituciones

y particulares.
Artículo 17.- Asunción de errores.
Cualquier error informativo propio deberá ser rectificado y reconocido públicamente en el menor tiempo posible, y el

periodista asumirá las disculpas y responsabilidades a que hubiera lugar.
Artículo 18.- Trabajo remunerado.
El periodista no deberá aceptar trabajos no remunerados, salvo colaboraciones excepcionales o tareas de voluntariado,

siempre que no suplan puestos estructurales.
Sindicato de Periodistas

EthicNet
http://www.uta.fi/ethicnet/
Banco de datos de códigos de ética periodística de la mayor parte de los países europeos, así como diversos enlaces relacionados. Un gran trabajo del Departamento de Periodismo de la Universidad de Tampere, en Finlandia. (En inglés.)

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