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El final de la escapada (en las curvas de Zorroza)

Es lo que tiene el vivir en una zona fronteriza. En un cruce de caminos. La gente de Carson City lo sabía y los de Zorroza también. Aquí, en la margen izquierda, en ocasiones ves pasar a la gente y en otras la ves quedarse. Permanecer estampados, como polillas atraídas por la bombilla,  dentro de sus vehículos en las,  más que famosas, míticas curvas de Zorroza. Y así, lo que empieza con una voz en megafonía que te saca del sueño mientras aulla un “¡¡pare su vehículo!!”, suele terminar invariablemente con un chirrido, un derrape y un automóvil incrustado en la acera. Con un coche con  el capó y el palier reventados tras llevarse por delante unos cuantos bolardos,  y con  la gasolina deslizándose peligrosamente.por la calle.  Y con dos señores esposados y  con la mitad del turno de la benemérita policia municipal de Bilbao comentando la jugada. A altas horas de la madrugada. No, perdón. A las cuatro y diez.

Y no es la primera vez. El  hombre (no el mismo siempre, claro), tropieza en esta curva, en coche  tras persecución policial, tres veces.

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Bobos, muy bobos y bobos al volante

Esto va sobre  la estupidez, sobre la arrogancia, sobre las desgracias que no ocurren porque sí. Del efecto perverso y destructivo de los mal llamados “accidentes de tráfico”. He conocido demasiadas personas a los que sujetos  sin corazón ni cerebro,  al volante de vehículos,  han privado de sus seres queridos. A estas alturas creo  que “accidentes de trafico” hay muy pocos. Para que algo ocurra como accidente, es decir,  que sea un suceso eventual del que involuntariamente resulta un daño  tienen que darse muchas   circunstancias. Pero la estadística y la piel me han hecho observar que la suma de automóvil más  soberbia da como resultado  la desgracia. Y eso es debido a la causalidad no a la casualidad.

Odio al moralina y espero que no les parezca mal a los que lo sufren que lo diga en alto,   pero a Enaitz no lo mató un accidente. Su madre Rosa lleva años empeñada, con suerte desigual, en tratar de que el que la hizo la pague.  O Flor, la madre de Helena, que ha hecho  del recuerdo de su hija un motivo para levantarse cada día. O el terrible caso que me contaba la gente de Stop Accidentes, una tragedia  que padecieron en su carne y en su sangre Josetxo y su familia. Y otros, algunos tan cercanos en el tiempo, tan absurdos, tan crueles que duelen y seguirán en nuestra memoria aunque pasen los años.

Y decía que esto va sobre la estupidez. Y estos días vemos un anuncio del Gobierno Vasco que incide en eso. En tono humorístico habla de esos hombres (porque, qué curioso, son hombres casi todos) que sacan de la carretera a los demás conductores. Que te dicen “yo controlo” aunque hayan bebidos dos patxaranes. Que van a 90 km por hora donde marca a 50 y se indignan porque el  coche que les precede respeta los límites y además se lo toman como algo personal.  De aquellos a los que el automóvil  saca lo peor de si mismos. De esos a los que un psicólogo debiera prohibir por su bien y por el del resto de la humanidad que se subieran a un automóvil.

Me parece muy bien este anuncio. Son bobos y punto. Pero conozco a esa gente y de algo estoy seguro. No sólo no les importa que se piense que son bobos. Se ufanan de su estupidez y hacen gala de ello. Machos alfa o, todo lo contrario, individuos apocados a los que la chatarra que les rodea les da la potencia testicular de la que carecen. El anuncio,   bueno y pertinente, podría  acabar con esta frase: “si en la carretera eres un bobo la gente pierde la vida por tu culpa” y además acabarás en la cárcel. Eso es algo tan claro que hasta los bobos lo entienden. Continuar leyendo


Homicidas con volante y ruedas

Hoy es el Día Contra La Violencia Vial. El tráfico ya se ha convertido en la principal causa de muerte violenta en Europa. En lo que llevamos de año, y a pesar del descenso provocado por medidas como el carnet por puntos, en España han muerto en la carretera más de 3000 personas. La perdida de vidas humanas que se produce en la circulación es equiparable a una pandemia y en este día yo recuerdo a Enaitz Iriondo y a Helena Castillo Zapata. También mando un abrazo a esas mujeres, sus madres, que han tomado la decisión de luchar para que no vuelva a ocurrir lo que les pasó a sus hijos. Mi cariño para Rosa María Trinidad y Flor Zapata y para todos aquellos que han perdido a seres queridos por la Violencia Vial.

Porque, dejemos las cosas claras. No debiera tener la misma valoración penal para el infractor causar un accidente (y recalco la palabra accidente) que matar por una conducción temeraria, agresiva o simple y llanamente homicida. Me comentaba un amigo jurista que, en España, matar con la ayuda de un automóvil sale prácticamente gratis a efectos penales. Las leyes deben cambiar y deben ser más duras para aquellos que ponen en peligro y matan a otros con sus vehículos.


“Ese día yo circulaba bastante rápido
Y el otro rodaba sólo un poco rápido
Respetemos siempre las limitaciones de velocidad”
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El efecto menéame, las injusticias y un blog

Helena CastilloAyer comencé a sospechar que algo no era normal cuando, al revisar mi correo, vi un número inusual de comentarios. Todos los días, antes de ir al trabajo mi momento de meditación se convierte en la escritura de una reflexión en alguno de los cuatro blogs que tengo abiertos. Eso me centra y me permite hablar con mis amigos de lo que me preocupa. Además, para un periodista, es un ejercicio de estilo: decir lo que quieres y utilizando los recursos expresivos más adecuados.

Mis amigos saben que odio las injusticias. No hay nada que más me subleve que el poderoso que abusa del débil. Hay asuntos con los que, francamente, no puedo. Uno es el de la violencia de género, al que siempre que tengo ocasión denomino “terrorismo machista”. Otro tema es el de las muertes en la carretera.  Esto también tiene ya una definición que pone las cosas claras: Violencia Vial. Coincido con la gente del Real Automóvil Club para los que he escrito esta semana un guión: “es la pandemia del siglo XXI”. ¿Os imagináis si todas las semanas muriesen por una enfermedad como, por ejemplo, la gripe aviar 200 personas? La alarma sería inmediata, se movilizarían todos los recursos sanitarios y se dispondrían recursos preventivos de carácter extremo. En la carretera eso pasa y ya lo vemos como si formara parte del paisaje.

Por eso hablé, hace meses, del caso Enaitz Iriondo, un asunto que suma a la desgracia la ignominia de un desalmado que pide a los padres que le paguen los daños que sufrió en su coche por atropellar a Enaitz. Ayer, antes de ir a trabajar recuperé un recorte de una esquela de EL PAÍS. Cuando, en su día, vi ese precioso recuerdo me estremecí. Hacía pocos días que mi hermano, Carlos, había muerto también joven y de una muerte repentina e injusta y me sentí conmovido y lleno de solidaridad. Ese pequeño recorte, al que no quise hacer ningún comentario (se comenta sólo) fue recogido en Menéame Meneamé pesimistay mi blog, pensado para poca gente, para mis amigos y los amigos que recojo por la web fue masivamente visitado.

Si queréis que os cuente mis impresiones, ayer sentí varias cosas: la primera orgullo porque mi pequeña contribución fuera tan vista y comentada siendo, como es, un asunto, para mi, de maxima importancia. La segunda impresión fue de cierta incomodidad. Es como, Wordpresssin querer, ser expuesto al escrutinio de un gran ojo público cuando no lo has deseado. La tercera gratitud a todos esos amigos que habéis llegado hasta mi casa; deseo que la consideréis desde ahora como si fuera la vuestra.

links recomendados:

El blog de la Madre de Helena

Stop Accidentes, el caso Enaitz


Ante la muerte de Enaitz Iriondo: carretera, inhumanidad y asco

Enaitz IriondoHace algunos meses escribía en otro lugar sobre la muerte de Enaitz Iriondo. Para los que no sepáis nada de este asunto recordaros lo ocurrido en palabras de Rosa María Trinidad, la madre de Enaitz:

“Disfrutábamos de nuestras vacaciones en un camping situado en el pueblo de Castañares (Haro – Rioja). Dado que por esa zona no hay mucha circulación, mi hijo solía desplazarse por allí con sus amigos en su bicicleta. Tenía 17 años. El 26 de agosto de 2004, Enaitz regresaba al camping en bici después de haber estado en el pueblo, situado a dos kilómetros. Fue tan cauto que volvía al camping utilizando un camino vecinal que discurre paralelo a la carretera secundaria LR-111. Sin embargo Enaitz al salir a la carretera LR-111, el conductor de un Audi A8 que circulaba a gran velocidad lo arrolló y lo mató.

Un “Informe Técnico” elaborado por un perito establece que la velocidad instantes previos al impacto del turismo, tomó un valor de 160 km/h, habiéndose realizado los cálculos con coeficientes de rozamiento conservadores. El límite de velocidad máximo permitido en esa carretera era de 90 km/h. La frenada fue tan fuerte que las huellas de la frenada estuvieron allí durante casi un año…

Sin embargo, más de un año después (3 de marzo de 2006), cuando intentábamos rehacer nuestras vidas para nuestro asombro e indignación se nos notifico que el conductor que atropelló a mi hijo nos ha interpuesto una denuncia por vía civil. En la demanda, nos solicita el pago de los desperfectos de producidos en su coche por el atropello (valorados en 14.000 Euros) y además nos pide otros 6.000 Euros por el tiempo en que ha tenido que utilizar otro coche sustituto para trabajar. Aunque si bien es verdad que con posterioridad a la demanda, nos hemos informado de que no se le conoce trabajo conocido y no se sabe muy bien en qué trabaja. También nos hemos informado de que la denuncia ha sido interpuesta por voluntad única y exclusiva del conductor, y que ha tenido que acudir a un gran número de abogados porque ninguno de los colegiados quería hacerse cargo del caso, dada la poca ética y moral que demostraba el demandante en su denuncia. Y más indignante es aún que no tengamos noticias de que se le haya impuesto ninguna multa, ni sanción, ni ningún tipo de castigo por lo ocurrido. “

Ahora conozco más del caso. me han enviado un vídeo de un programa de canal Sur y os recomiendo que veáis a qué nivel de bajeza moral se puede llegar. Mirar con detenimiento las declaraciones de la persona que atropello a Enaitz…

Si deseáis solidarizaros con los padres de Enaitz acudir a

http://www.stopaccidentes.org/index.php?nivel=2&claveant=194&cselecc=194

Si deseáis ver el reportaje completo de Canal Sur introducir en youtube “Enaitz Iriondo”. Me gustaría que este tema se comentara y que, algún día, llegara la justicia a reparar de alguna manera este asunto.


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