Me llama una querida amiga. En su día predominó el adjetivo. Hoy nuestra relación es más sustantiva. No se si se me entiende.
Bueno, el caso es que me llama. Tiene buenas noticias y en estos tiempos yo me alegro. En realidad, como en el chiste, tiene una noticia buena y una mala. La buena, creo, es que consigue un buen trabajo . La mala es que ha decidido que le ralla mazo la gente. La gente, así en genérico, le resulta insoportable y ella, que siempre fue muy de gentes y gentíos está asustada. No le apetece que le pase eso pero no puede evitarlo. Estuvo hace poco en un presunto paraíso vacacional y desde el minuto uno, el del embarque en el avión, comenzó su desfase. La gente en la cola le empujaba, le rozaba le sacudía los tobillos con los maletines rodantes. A pesar de que todos iban a acabar enlatados en el vueling de turno todos trataron de adelantarla en la fila. En el avión la dejaron unos simpáticos jugadores de hockey sin su sitio para el equipaje de mano. Tuvo pacientemente que aguantar en precario equilibrio hasta que todo el mundo se acomodó y al final pudo dejar su exigua maletita en el sitio denominado “a tomar por saco”.
Luego en las vaciones llegó lo que Kurt describió en el Corazón de las Tinieblas como “el horror”. Bufets abarrotados, malos servicios, intentos de robo y sobre todo ella, que acudía sola al descanso fue apabullada por un sinfín de moscones de esos que piensan que una chica sin pareja y de vacaciones tiene el cartel puesto de “en venta”. Sudores, horrores, ancianos egoístas, tenderos abusones y un largo etcétera.
Y uno que está zen por precisamente lo contrario, le recomienda que aísle a la gente en individuos. Que piense en la vida triste de todos y cada uno que se le han acercado a su toalla demandando favores inconfesables. Que se ponga en el lugar todos los que se le adelantaron en las filas en esos días y que les vea como personas humanas con sus brillos y sus oscuridades. Que, superponga a esas mezquindades su altura moral. Que piense que al quedar de tonta ante todos esos aprovechados, ha servido para levantar transitoriamente algún ego. Que se lo apunte, en la casilla de actividades filántrópicas y que luego disfrute de la gente, de su gente.



Desde hace unos días está funcionando gracias al servicio
Por la tarde, viajaba hasta el Valle de Ayala, en concreto a la preciosa localidad de Quejana. Allí la SPRI, con Álex Crespo en la organización desarrollaba el primer Barnetegi Tecnológico. Esta actividad, en un marco de lujo, el hotel Arcos de Quejana, (muchas gracias a su director Ángel San Mamed por las facilidades que nos proporcionó en nuestra labor) consistía en un “internado” para diez personas. Los participantes, en su mayoría talluditos, fueron en dos días de concentración, formados intensivamente en el uso práctico de nuevas tecnologías. Sus profesores, expertos como Ray Fernández, Juanan Pereira o Aitziber Hernández. Tuvimos la oportunidad de hablar también con Iñaki Suarez, director de Área de la Sociedad de la Información de la SPRI y Txomin Alkorta de EJIE. Lo más gracioso de la tarde fue la “conferencia telefónica” que establecimos, gracias a Txomin, con un viejo compañero de batallas el “hacker reciclado” Jose Luis Farelo (queda pendiente la comida…). Y hablando de los participantes deciros que me emocionaron los testimonios de gentes como don Sebas Agirretxe, ingeniero industrial de 71 esplendidos años, que se declaraba encantado de poder manejar el mundo de Internet, o Farid Mikhael, con 65 años, dispuesto a no perderse ni uno sólo de los avances que se produzcan en las TICs a partir de ahora. Con todo ese material ya estamos preparando un vídeo que se mostrará el próximo jueves en Tolosa, en el marco del Día de Internet. Como véis muchas cosas, todas muy rápidas, todas muy emocionantes. Espero poder contaros más los próximos días….
Con esa frase (atribuida a) Neruda comienza un bello poema. Lo leo y lo recuerdo en el blog de una querida amiga. Y eso me hace pensar. Pienso en el hecho filosófico del viaje y del viajero. Estos días he recorrido, acompañado de Jone e Iban, mis compañeros, mi tercera feria de vacaciones y viajes. Seguimos presentando un proyecto (start up, que se dice ahora) realizado integramente desde la empresa en la que trabajo. En tres meses he estado en el monstruo de Fitur y en las pequeñas y asumibles Fire de Barcelona y Expovacaciones de Bilbao. Estas ferias son escaparates para el mayorista y para el pequeño viajero que quiere preparar su viaje.
Veo en EL PAIS un reportaje sobre uno de mis pueblos favoritos. Siempre que me acerco por
Cuando empecé a visitarlo tenía, además, una preciosa librería llamada 


