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El final de la escapada (en las curvas de Zorroza)

Es lo que tiene el vivir en una zona fronteriza. En un cruce de caminos. La gente de Carson City lo sabía y los de Zorroza también. Aquí, en la margen izquierda, en ocasiones ves pasar a la gente y en otras la ves quedarse. Permanecer estampados, como polillas atraídas por la bombilla,  dentro de sus vehículos en las,  más que famosas, míticas curvas de Zorroza. Y así, lo que empieza con una voz en megafonía que te saca del sueño mientras aulla un “¡¡pare su vehículo!!”, suele terminar invariablemente con un chirrido, un derrape y un automóvil incrustado en la acera. Con un coche con  el capó y el palier reventados tras llevarse por delante unos cuantos bolardos,  y con  la gasolina deslizándose peligrosamente.por la calle.  Y con dos señores esposados y  con la mitad del turno de la benemérita policia municipal de Bilbao comentando la jugada. A altas horas de la madrugada. No, perdón. A las cuatro y diez.

Y no es la primera vez. El  hombre (no el mismo siempre, claro), tropieza en esta curva, en coche  tras persecución policial, tres veces.

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El Gran Carnaval

Mírenlos. Tienen los ojos brillantes, saludan, mantienen la moral alta. Ha llegado la NASA a ayudar y nueva maquinaria. Son los mineros, son chilenos, ¡Viva Chile, mierda! y son noticia. Son noticia ahora. Mañana la máquina de triturar noticias dirá que pasó su turno y nadie se acordará de ellos. Dará igual si has ganado Eurovisión, si has sido campeón del mundo, si te llamas lady Gaga. Mañana, te lo anticipo,  no serás noticia.

La digestión de los medios es ligera y su memoria efímera. Darían un brazo por tener la exclusiva de hoy pero rechazarán el largo reportaje de investigación que esa noticia merecerá mañana. Los mineros chilenos dan muy bien en la tele pero en el otro lado del mundo cada día mueren enterrados diez mineros chinos en busca del carbón y no merecen ni una línea. Son los mineros chilenos  y hoy son las estrellas porque mandaron imágenes que quedan telegénicas  en el informativo. Pero mañana volverán al agujero. Son los Madeleine McCann del post-verano del 2010.

Es tan real su historia, tan reales todos los que aparecen en la bocamina tratando de sacar provecho, tan reales los reportajes en los que  nos hablan de las historias personales del minero enfermero, del minero bromista, del minero depresivo, del minero líder,   que aún  no me creo que no esté el periodista Charles “Chuck” Tatum  y el “Albuquerque Sun-Bulletin” retrasando su rescate para vender más periódicos. Billy Wilder los/nos retrató en El Gran Carnaval, una de las películas sobre el periodismo que todavía no han sido superadas. Una película que habla de los enormes egos, de los intereses bastardos, de las alianzas y de las decepciones que produce un oficio que se atraganta  cada día de una realidad y a la mañana siguiente  la escupe para pasar a otra cosa.

Billy Wilder dijo que la película se pegó el batacazo en la taquilla porque en 1951 el público aún creía que los periodistas eran gente honesta. Eso creían,  en el pasado.


Damón y Pitias

Seguro que os suena la historia de Damón y Pitias. Damon se enemista con el tirano de Syracusa, Dionisio, y es sentenciado a morir en la horca. El reo pide unas horas de libertad antes de su muerte para despedirse de su familia, pero claro, el tirano le dice que no. Que verdes las han segado, y que si se marcha para despedirse ya te hemos visto, so listo. Para asegurar que sus fines son honestos y de que regresará a la cita con la muerte,  Damón deja en prenda a su amigo Pitias, que gustoso, acepta el desafío. El resto de la historia es conocido: Damón sufre mil penalidades en su viaje y  llega al patíbulo rozando el larguero y cuando ya todos pensaban que había huido. Pero Pitias sigue confiando en su amigo hasta cuando está con  la soga al cuello. Enternecido,  Dionisio perdona la vida a los dos amigos,  y colorín, colorado.

¿Aceptaríamos cualquiera, en esta sociedad cínica y descreída, ser garantía  de nuestros amigos. Personalmente, hay días que dudo hasta de la otra mitad de mi personalidad. Creo que a estas alturas,  las personas por las que apostaría mi cabeza se cuentan con los dedos de una mano, y si me apuran con el pulgar es más que suficiente.

Por eso un asunto reciente  me ha desarmado a  nivel emocional. La semana pasada eran detenidos un grupo de personas. Ese día,  alguien literalmente se volvió loco de generosidad y activismo. Dijo a todos que uno de los  detenidos  era su amigo y proclamó su inocencia. Achicharró a llamadas y a correos a los medios de comunicación que no respetaban la presunción de inocencia. Llamó a políticos, a instituciones, movilizó gente, inició una campaña de recogidas de firmas. Consiguió un espacio destacado en el periódico de mayor difusión en el día que más se  lee el periódico. Esa noticia ya se está empezando a debatir  en las reuniones de las asociaciones profesionales de periodistas…

Y finalmente, después de muchos días,  aulló de alegría a los cuatro vientos. Lo que el sostuvo desde el principio había quedado demostrado. Su amigo fue puesto en libertad. Y eso, con ser muy importante, es secundario para mi visión de lo que se ha vivido.

Es preciso y lo hemos visto  con recientes sentencias,  que a la pena del juez no se sume la “pena de telediario”. En esto,  los que nos dedicamos a la innoble profesión del periodismo,  debemos tener más que cuidado. Jugamos y juzgamos con nuestros titulares sobre bienes, haciendas, personas  y prestigios.

Por otro lado, me gustaría que si llega el día  de que mi cabeza es la que está amarrada a la soga,  alguien tenga la valentía y la certeza de partirse la cara y chillar que  soy inocente. Es lo más parecido a la idea de la felicidad y  de lo justo. Si eso pasa,  y ojalá que nunca pase,  me gustará tener a un Pitias a mi lado.


Secuestro y toma de rehenes

Se acabó lo del Alakrana y aunque es preciso hacer una reflexión general sobre el asunto, me quedo con algo  que tiene que ver con mi profesión, con el periodismo.

Frente al ruido mediático, que sólo ha contribuido a avivar el fuego del chantaje e incluso,  me atrevería a decir,    a alargar  la duración del secuestro os muestro una isla de cordura. Estas son las  normas que desde la BBC se marcan a sus profesionales a la hora de la cobertura de un secuestro. Todas las redacciones españolas (con perdón) y/o vascas debieran de tomar nota:

Secuestro,  toma de rehenes y asedios (normas de estilo de cobertura, BBC)

En los casos de secuestro,  toma de rehenes y asedios debemos ser conscientes de que cualquier cosa que transmitamos o publiquemos  puede ser visto o escuchado por los autores, tanto en el Reino Unido y el extranjero.

Es importante informar de las demandas en su contexto. También hay que examinar cuidadosamente las cuestiones éticas planteadas al ofrecer una plataforma para los secuestradores sobre todo si lo hacemos en  directo. Debemos mantener el control editorial sobre la información que difundimos de los acontecimientos y velar por:

* No entrevistar a un secuestrador en directo.

* No difundir vídeos  y/ o audios  proporcionados por  los secuestradores en directo.

* Emitir las grabaciones realizadas por los autores, ya sea de eventos realizados, los actos violentos o de sus víctimas, sólo después de la remisión a una figura editorial de alto nivel.

* Imponer un decalaje temporal cuando el material de difusión en directo corresponde a temas delicados, por ejemplo, una toma de la escuela o un secuestro de avión. Esto es particularmente importante cuando el resultado es impredecible y pueda dar resultado a  materiales perturbadores que no son  aptos para su difusión sin una previa  revisión cuidadosa.

Al informar sobre noticias relacionadas con el secuestros,  toma de rehenes o asedios, debemos escuchar el consejo de la policía y otras autoridades acerca de cualquier cosa que, si se cuenta , podría agravar la situación. De vez en cuando nos pedirán a retener o incluso no incluir la información. Cumpliremos cuando la petición sea razonable, pero no se transmitirá nada a sabiendas que sea falso. La policía incluso puedo solicitar un silencio completo sobre uan noticia.  Lo valoraremos y lo respetaremos tras una razonada decisión editorial.


Rumores, Blogs, Política y Virus

Resulta increíble, por lo exagerada, la enorme cantidad de rumores, filtraciones interesadas, bulos o maledicencias que nos han tratado de “vender” en los últimos meses a los periodistas que ejercemos en el País Vasco. Creo que ha sido la unión de dos circunstancias, el cambio de gobierno y la rampante crisis económica las que han propiciado este clima de rumorología.

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Y en todas estas debiéramos estar  los periodistas tentándonos la ropa. En un mundo utópico no estaríamos dando tribunas a globos que se deshinchan por el camino. Evitando alarmar, no haciendo de la información un arma de grupos de presión mediática o económica. Haciendo,  en definitiva,  nuestra profesión que es transmitir la información de una manera impoluta y veraz. También, claro está,  opinar pero advirtiendo siempre de que la opinión es diferente a la información.

El problema o la virtud es que, pese a que seguimos siendo una profesión denostada y con un prestigio inferior al de pianista de burdel, ahora todo el mundo trata (creo que de manera inconsciente) ser periodista.  No me parece mal;  pero frente a los prudentes,  hay quienes se agarran a su juguete informativo como los chavales que conducen el coche de sus padres sin carnet.

Así, en dos días, la gripe porcina se convierte en un noticia viral por los twitters y los blogs. Así, entre los rumores políticos de esta semana  escucho pasmado uno que me incumbe y que desconozco quien lo ha propagado  y a quién beneficia (a mi no, desde luego).

Y recuperando la expresión de que “el medio es el mensaje” empiezo a destacar que el determinados Medios, por su uso, pasan a no ser demasiado creíbles. Y me refiero al mundo de los blogs que empiezan a ser mirados de soslayo por los periodistas de prestigio. En la película “La Sombra del Poder” se establece ese recelo entre  los periodistas 2.0 y los plumillas analógicos de toda la vida.

En definitiva, frente a quienes propugnan por establecer rígidas leyes para quienes publican en blogs, y otras iniciativas como las de crear carnets de bloggers,  yo creo que sobraría para esta actividad el marco de normas legales que controlan el uso de la libertad de expresión y también las leyes que penalmente castigan la difamación, las opiniones racistas o injuriosas. Es mucho pedir que todos los que escriben un blog sepan de deontología del periodismo   cuando una importante cantidad de aquellos que han conseguido un título de periodista  ejercen su oficio sin tener la menor idea de ética periodística. Apliquemos entonces el menos común de los sentidos a la cosa: el sentido común.


Tres consejos para ser buen blogger

san pedro regaladoMe pone en un aprieto Galder al pedirme que le cuente cuáles son mis tres consejos para ser buen blogger.

Primero debiera hacer una reflexión: ¿qué es ser buen blogger?. Para mi un buen blogger y, ya que tengo el ejemplo a mano, es gente como el propio Galder, o cómo Marta Sepúlveda, o cómo Bocadorada. (Los no citados ya sabéis que también estáis en mi blogroll, pero el espacio es limitado). Estos brillantes seres humanos escriben sobre lo que saben, comparten generosamente sus conocimientos y, además, comunican sus ideas de manera atractiva y amena. El éxito, la fama, los ingresos de Adsense o el salir en el ciberp@is no creo que sean indicadores de que seas bueno. Dicho esto, y admitiendo que yo no estoy dentro de el selecto grupo, daré unos consejos. Si me los aplico quizás algún día llegue a ser un buen blogger.

Escribir bien ¿Qué considero escribir bien? No hay que ser un profesional del periodismo o escritura para escribir bien. De hecho, conozco a decenas de periodistas y escritores que escriben fatal. ¡A algunos hasta les pagan por hacerlo! Escribir bien es lograr que tu mensaje sea comprendido pero que también consiga sus objetivos. Puede que comuniques algo correctamente pero, a la vez, puede ser un ladrillo que aburra a las ovejas. Siempre hago hincapié en los cursos de comunicación que he impartido en las tres reglas: sencillez, claridad, concisión. Si quieres contar algo y no sabes cómo hacerlo y necesitas que se te entienda hazlo como Hemingway. Este señor ganó un premio NObel utilizando construcciones sujeto-verbo-predicado:

” Paul Smith comía macarrones. La noche era oscura. Un ruido se escuchó. Un hombre abrió la puerta. Un disparo sonó. Paul se desplomó sobre el plato. Su sangre se mezcló con el rojo del tomate”.

Lo que nunca, inoiz, never, rian se debe hacer es utilizar recursos estilísticos o expresiones que no estén a nuestro alcance. Eso que se llama registro idiomático y que evitará que seamos incluidos en HOYGAN la academia del español ofuscado.

Pasión. Como todos los aspectos de la vida pon pasión en tu actividad como blogger. No hagas de la misma una rutina. Habla de lo que te importa y cuando lo hagas, transmite que te gusta lo que haces. Una precisión; ser apasionado no significa ser un troll. Evita eso, que está muy feo.

Originalidad. Trata de encontrar nuevos temas de los que hablar o intenta buscar para los temas de los que todo el mundo habla un nuevo punto de vista. Aporta soluciones, contribuye al conocimiento común y hazlo de tal manera que la gente que te ha leído se marche de tu bitácora con la sensación de no haber perdido el tiempo.

Pues eso.


La intimidad de Laura Vega García

Intimidad en la escaleraposts relacionados:

La sentencia del 11-M y la Comunicación

El infierno de la Prensa y el 11-M 

El otro día leía un artículo, estupendamente escrito por Pablo Ordaz, en EL PAIS. En ese trabajo se contaba, de forma austera, la historia de Laura Vega García, una chica de 29 años que resultó desfigurada y que quedó en coma vegetativo tras los atentados del 11-M. El periodista, en su crónica del juicio, cuenta cómo dos periodistas, utilizando engaños, entraron en la habitación del hospital y fotografiaron, para dolor de la familia, el rostro roto de Laura. Su nivel de sensibilidad llegó a extremos difícilmente superables al calificar a Laura como “la muerta en vida”. Sus familiares al medio respeto a la intimidad de Laura y la profesional que firmaba la pieza se justificó diciendo que Laura era “un personaje público“.

Este asunto , a nada que se tenga un poco de decencia, llama a la reflexión. Lo primero, no creo que a ningún periodista se le ocurra utilizar para una persona doliente, privada de su consciencia, el calificativo de “personaje público” que tantas veces ha sido empleado en juicios para permitir el seguimiento en Medios de personajes de la farándula. En segundo lugar, se debe hacer una reflexión sobre el trabajo de las dos reporteras que, sin permiso de la familia, que representan “de facto” la voluntad de Laura, violaron su intimidad y su derecho a la imagen. En este caso, y como periodista que he tratado, en diversos medios algunos asuntos que entraban en contradicción con mis valores, debo decir que, como profesional, siempre existirá una línea que no cruzaré: la del respeto a las personas. Y en tercer lugar es preciso pensar en el medio que publicó ese reportaje. Este periódico no sólo no desanima a sus colaboradores cuando presentan una pieza inmoral, sino que defiende con dudosos argumentos legales esa labor.

Creo que la necesidad de vender más periódicos no debiera estar reñida con la ética y el respeto a los seres humanos. En este caso el sujeto es más, si cabe, digno de protección. En primer lugar como persona enferma que no puede hacer valer sus derechos, en segundo lugar en su condición de víctima, una figura que en nuestro ideario democrático tiene, cada vez, más peso moral.

Y si queréis leer más de este asunto os adjunto los artículos publicados sobre el mismo en ABC y EL PAÍS. Continuar leyendo


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